Aunque en el discurso de Morena se plantea la “transformación de la vida pública”, en al menos una veintena de municipios de Oaxaca el poder sigue en manos de las mismas familias y los cacicazgos se resumen en unos cuantos apellidos.
Cargando, por favor espere...
La educación básica sigue en el abandono en México porque existen más de 50 mil escuelas primarias y secundarias que carecen de agua potable, electricidad y sanitarios; y cuatro de cada diez centros escolares no tienen al menos un servicio básico. Frente a este panorama, el futuro de miles de niños y jóvenes luce incierto y el país se desliza hacia la profundización de su actual crisis de estancamiento económico y deterioro político, social y cultural.
Anita despierta todos los días animada y contenta por ir a la escuela; se levanta y se lava la cara, no puede bañarse, porque el día anterior no hubo agua en su colonia. Toma rápidamente el desayuno, no le lleva más de cinco minutos, pues es solamente la mitad de un pan tostado y avena con agua.
Toma la bolsa negra, ya con algunos agujeros, que suele utilizar como mochila, y sale corriendo por las calles polvorosas y empedradas de su barrio para llegar a tiempo. A lo lejos, cinco cuadras adelante, se alcanza a ver un pequeño predio con tres saloncitos de madera y un baño portátil en el patio; hacia allá se dirige Ana, dispuesta a aprender.
El día suele ser un poco caótico, como sólo son tres salones, los grupos parecen multigrados: en uno, están niños y niñas de primero y segundo grado; en otro, los de tercero y cuarto; y en el último, donde Anita asiste, están los de quinto y sexto. Cada salón tiene de 15 a 20 estudiantes.
Cuando Anita entró, de su generación eran 12, hoy sólo quedan tres; pues algunos de sus compañeritos tuvieron que abandonar la escuela para trabajar y ayudar en sus casas; otros cuidan a sus hermanos menores mientras sus padres trabajan.
El abandono escolar de miles de niños y jóvenes en el país es una de las realidades de cada ciclo escolar. Son cifras drásticas, pero lo cierto es que es una situación que viven miles de familias mexicanas, ya que las deserciones escolares se han convertido, así como otros problemas sociales, en elementos cotidianos en México.
Esta relación, con la que se describe cómo vive y estudia una niña de una comunidad con altos índices de marginalidad socioeconómica, puede complementar el informe sobre el desarrollo del ciclo escolar 2024-2025 que recientemente emitió el Observatorio de la Educación de la ONG Educación con Rumbo.
La relación intenta aportar una muestra “gráfica” de los resultados educativos de este periodo: 994 mil 219 alumnos abandonaron las aulas, cifra equivalente al 3.3 por ciento de la matrícula total. La mayoría de las deserciones se registraron en la educación media superior, con 651 mil 762 alumnos; seguida de secundaria, con 275 mil 904 y primaria, con 66 mil 553.
A sus 11 años, Anita sueña con volverse doctora o abogada; afirma que, con una de esas profesiones, cuando sea mayor podrá ayudar a su familia y a quienes, como ella, no tienen mucho, pues la realidad ha hecho que, a su corta edad, sea testigo de cómo las oportunidades de sus familiares no son suficientes para salir de esa vida a la que muchos llaman miserable.
La situación podría y debería ser otra para Anita, pero desafortunadamente, los diferentes gobiernos mexicanos no se han preocupado por elevar la inversión ni la calidad educativa. Los resultados sobre México en evaluaciones internacionales son alarmantes; por ejemplo, en la prueba PISA 2022, última de la que se tiene registro, el país se ubicó en la posición 51 entre los 81 países que la realizan y obtuvo un rendimiento inferior al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Incluso quedó por debajo de países con un PIB inferior al mexicano como Chile, Uruguay, Vietnam, Eslovenia, Letonia y otros. Y en matemáticas, México obtuvo el nivel más catastrófico desde 2006, pues cayó 14 puntos con respecto a lo logrado en 2018.
Pero todo esto no es casualidad; refleja la negligencia de un Estado nacional que cada vez invierte menos en educación, un sector donde se funda uno de los pilares más importantes en cualquier sociedad, pero que en los últimos años se ha dejado casi a la deriva.
Para el rubro de educación, el Gobierno Federal asignó 3.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje abajo del 3.5 por ciento asignado en 2015. Estas cifras revelan que México se encuentra en una peor situación frente a países que, con un PIB inferior, invierten más en educación.
Cuba destaca entre estas naciones; a pesar de las restricciones económicas en las que se encuentra, La Isla destina el nueve por ciento de su PIB a la educación; Bolivia invierte el siete por ciento; Namibia asigna el nueve y Lesoto el ocho por ciento; mientras que Sudáfrica invierte el seis por ciento.
México es el país que invierte menos recursos por estudiante entre los Estados pertenecientes a la OCDE, que en promedio aplican 11 mil 902 dólares por alumno de primaria; en contraste con los dos mil 933 dólares de costo por los servicios escolares recibidos por Anita y sus compañeros: casi cuatro veces menos.
Con estas cifras, la educación de niños y jóvenes se encuentra a la deriva, sin rumbo seguro y sin una red que les garantice culminar sus estudios de nivel superior, truncando los sueños de Anita y de miles de niños más que no volverán a pisar las aulas.
A pesar de que el presupuesto para la educación se ha incrementado en promedio hasta 4.6 puntos porcentuales, en realidad la inversión destinada a este rubro vital lleva más de 10 años estancada y sin alcanzar el cuatro por ciento, porque las asignaciones han variado anualmente.
Anita, por ejemplo, es feliz cuando opina que, ahora, a su mamá le dan una beca, la que ella llama la beca Certina, que en realidad es la beca Rita Cetina. Expresa con emoción que es mucho dinero lo que recibe “de un jalón”, porque ella supo que eran cinco billetes de 500 pesos.
Y sí, Anita no miente: esa beca, de pago único y anual, asciende a dos mil 500 pesos por niño y es uno de los programas sociales que mayor incremento recibió este año, pues en 2025 se le asignó la cantidad de 82 mil 625 millones de pesos (mdp) y ahora, con un aumento de 56.6 por ciento, su asignación se elevó a 129 mil 386 mdp.
Con incrementos de este porcentaje es necesario que se conozca el destino de tales asignaciones, pues, con base en sus montos y beneficiarios, puede conocerse qué pretende destacar el gobierno, ya que, desde 2018, las transferencias monetarias directas parecen estar más interesadas en ganar votos, buenas voluntades y aplausos.
A pesar de que algunos han registrado recortes, los servicios de educación básica en la Ciudad de México (CDMX) presentaron mayor aumento con 48 mil 448 mdp; las becas Benito Juárez, con 42 mil 559 mdp y, entre otros, La Escuela Es Nuestra, con 26 mil 200 mdp.
Esta distribución ha afectado los recursos asignados para cada nivel educativo, pues el incremento en la beca Rita Cetina se reflejó en que el gasto por alumno del nivel básico tuviera un aumento de 5.4 por ciento, mientras que en el nivel medio superior y superior registró recortes de 2.7 y 3.4 por ciento.
Pero Anita no sabe que los dos mil 500 que recibirá su mamá al año no son suficientes para concluir su educación primaria; tampoco para terminar una carrera universitaria y mucho menos para hacer una maestría.
Por ello, los resultados obtenidos para beneficio de una comunidad están cada vez más lejos. El apoyo recibido mediante el programa La Escuela Es Nuestra no ha logrado que la escuela de Anita construya más salones; ni siquiera ha conseguido que los que son “de palitos” se conviertan en aulas de verdad que garanticen una buena infraestructura educativa.
“Pero si yo le pongo muchas ganas, voy a lograr lo que yo me proponga”, sentencia Anita, aún con esperanza, pero tampoco pude ver que los siguientes años serán, quizás, aún más duros porque la inversión en las escuelas públicas, que son la oportunidad de apenas el 45 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 24 años, será cada vez más corta y escatimada por el gobierno.
Esto lo saben a ciencia cierta las seis universidades públicas más importantes del país, cuyos presupuestos disminuyeron gradualmente del 1.6 por ciento, como fue el caso del Instituto Politécnico Nacional (IPN); del 1.7 por ciento para el Colegio de México (Colmex), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN); pero el Tecnológico Nacional fue el más agraviado, con un cinco por ciento de recorte presupuestal.
Los sueños se vislumbran cada vez más difíciles. Mientras las cifras de inversión educativa se discuten en informes y análisis presupuestales, en el pequeño salón de madera donde estudia Anita, la realidad es mucho más estrecha y oscura.
La infraestructura escolar en México permanece como una dolorosa realidad debido a su precarización. En el país hay miles de escuelas como la de Anita.
El estudio Aprender parejo, de la asociación civil México Evalúa, ha revelado que en el territorio mexicano existen más de 56 mil escuelas que no cuentan con agua potable y cerca de seis mil que ni siquiera tienen sanitarios públicos y miles más operan sin electricidad. En total, cuatro de cada 10 escuelas carecen de al menos un servicio básico.
Desde el punto de vista cuantitativo, el pequeñísimo incremento en el presupuesto a la educación podría servir de algo, pero no para atender las fallas y carencias de la infraestructura, mejorar la calidad de la enseñanza básica y sentar las bases para que algún día México sea una potencia científica y tecnológica.
Frente a este pesado nubarrón que ciega el futuro de miles de niños y jóvenes, es urgente que se cierre la brecha educativa en México con algo más que incrementos aislados para becas; es necesario reorientar el gasto público hacia áreas estructurales e importantes del sistema educativo.
Todo esto supone la construcción y rehabilitación de miles de escuelas; destinar mayor presupuesto a la formación y contratación de maestros; fortalecer los materiales educativos y ampliar la cobertura de la educación media superior y superior.
Sin estas acciones, organismos como la OCDE han afirmado que los programas de apoyo económico directo a estudiantes no podrán compensar la desigualdad educativa existente en México.
Cuando termina la jornada escolar, Anita guarda sus cuadernos en la bolsa negra; camina de regreso a casa por las mismas calles polvorientas de la localidad de Apalani, en Guerrero, por donde llegó en la mañana; ella insiste en que quiere ser doctora o abogada, porque sueña con ayudar a su familia y a otros como ella.
En un país donde la educación sigue marcada por profundas desigualdades, el futuro de miles de niñas como Anita depende de algo más que su esfuerzo: depende de las decisiones que se tomen afuera de su pequeño salón de madera; y ésa es una de las deudas del Gobierno de México.
Aunque en el discurso de Morena se plantea la “transformación de la vida pública”, en al menos una veintena de municipios de Oaxaca el poder sigue en manos de las mismas familias y los cacicazgos se resumen en unos cuantos apellidos.
Desde hace 33 años, 108 familias indígenas vienen luchando para que los gobiernos Federal y estatal otorguen certeza jurídica a las tierras que habitan, cultivan y denominaron Altamira La Providencia; ubicada a 350 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas.
En el capitalismo moderno, la explotación del trabajo no se limita al espacio visible de la producción: se extiende más allá de él.
El país enfrenta restricciones presupuestarias, débil gobernanza y presiones de Pemex.
Desigualdad laboral, violencia y baja participación económica, entre los principales rezagos que enfrentan las mujeres en el país.
Sólo en marzo, la creación de empleo cayó 3.65%.
Con un portafolio de 11 billones de dólares y antecedentes de incumplir normas mexicanas, la gestora fortalece su presencia en México tras otro encuentro con la presidenta.
Al corte de marzo de 2026 se registran 132 mil 534 personas desaparecidas o no localizadas, de ellos, el Estado mexicano únicamente reconoce 43 mil 128.
El Tren se ha convertido en un devorador de raíces: arrasa selvas, vulnera el patrimonio arqueológico, desplaza comunidades y reconfigura el territorio al servicio de grandes intereses empresariales, mientras el discurso oficial repite el mantra del bienestar y el progreso.
Las costas de Veracruz guardan un tesoro natural, un sistema arrecifal; pero poco a poco éste se ha ido destruyendo a causa de la voracidad de compañías privadas, de Petróleos Mexicanos y recientemente, con la anuencia de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales-
A cuatro meses de haberse activado el proyecto de las Farmacias del Bienestar, los municipios del Estado de México (Edomex) sólo disponen de los medicamentos básicos y además insuficientes.
Los comerciantes ambulantes afirman que su actividad no es una elección caprichosa, sino una acción de supervivencia frente a un mercado laboral formal insuficiente.
México endureció control sobre aduanas, elevando costos y riesgos para exportadores y competidores estadounidenses
Presentará un escrito legal en apoyo a una demanda colectiva interpuesta por detenidos.
El desempeño económico del país se vio afectado por incertidumbre externa, menor consumo y deterioro del mercado laboral.
Mexicano gana 1.er lugar en World Press Photo 2026 por retratar la crisis climática
Reconoce ONU Mujeres rezagos en México rumbo a 2030
Irán exige el cumplimiento de dos condiciones previas antes de iniciar negociaciones con EE.UU.
El petróleo, la guerra y la insaciable voracidad del imperio
Sólo 22% de los emprendimientos sobreviven en Edomex
Tras negar riesgos, refinería de Dos Bocas registra explosión e incendio
Escrito por Fuensanta Pérez Orona
@FuensantaPerezO