Los republicanos tienen miedo y los demócratas ven la oportunidad y la esperanza de que en las elecciones del tres de noviembre tomen el control de la Cámara de Representantes o del Senado.
Cargando, por favor espere...
El candidato del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula da Silva, ha ganado este domingo las elecciones presidenciales de Brasil con un apoyo de más de 64 millones de votos en una segunda vuelta contra su rival del Partido Liberal y de extrema derecha, Flávio Bolsonaro.
Con el 99.90 por ciento de las secciones electorales escrutadas, Lula tuvo un respaldo del 51.77 por ciento de los votos mientras Bolsonaro logró el 48.23 por ciento, una diferencia de casi 4.5 millones de votos, de acuerdo con los resultados del conteo rápido del Tribunal Superior Electoral (TSE).
A los 80 años, el actual líder brasileño consiguió permanecer en el Palacio de Planalto para un cuarto mandato en el que podrá afianzar su agenda progresista y defender la soberanía de su país.
La disputa entre Lula y Bolsonaro por el Poder Ejecutivo estuvo marcada por el intercambio de acusaciones de sus anteriores gobiernos y provocó una fuerte división política en el país ante las denuncias de la presunta injerencia de Estados Unidos y las empresas tecnológicas, como Meta, en el proceso electoral y en los países de América Latina.
La campaña de Flávio Bolsonaro fue respaldada por los sectores más conservadores y por la base política construida por su padre, Jair Bolsonaro, inhabilitado por la justicia brasileña para ejercer cargos públicos y bajo arresto domiciliario por un intento golpista contra Lula en 2022. Entre sus propuestas para movilizar el voto a su favor estaba integrar a Brasil al Escudo de las Américas, bloque de países de extrema derecha cercanos a Donald Trump para combatir al crimen organizado, la migración y los gobiernos de izquierda o progresistas.
Los republicanos tienen miedo y los demócratas ven la oportunidad y la esperanza de que en las elecciones del tres de noviembre tomen el control de la Cámara de Representantes o del Senado.
Senasica suspendió desde el 19 de octubre el ingreso de carne de ave, huevo fértil y aves vivas tras detectar el virus en Santa Catarina.
El partido gobernante registra 46% de intención de voto, frente a 8% del PAN, 6% del PRI y 5% de MC, según una encuesta nacional de El Financiero. El estudio también reporta 31% de personas sin una preferencia partidista definida y 52% de confianza en el INE.
No debe sorprendernos que los políticos salten de un partido a otro como chapulines. Cambian de siglas, de colores y de discursos, pero no de los intereses esenciales que representan.
El avance de la derecha representa un retroceso para la región, ya que las conquistas sociales se ven amenazadas, tal como ocurre en Brasil.
La izquierda ha dado la batalla sin reconocer el problema, ha querido salvar a las naciones discursivamente dejando en su lugar el camino abierto a la derecha al fracasar estrepitosamente con su política sin principios, sin fundamentos, sin una teoría correcta, revolucionaria.
Las formas para seleccionar candidatos cambiaron, pero el oportunismo, los cacicazgos y la disputa por posiciones todavía encuentran espacio para reproducirse.
Miles de estudiantes realizaron manifestaciones en Río de Janeiro para respaldar a Lula y defender la educación pública, la democracia y los derechos sociales, a 18 días de la segunda vuelta presidencial.
Flávio Bolsonaro está respaldado por los sectores más conservadores y busca imponer una agenda de extrema derecha para eliminar el progresismo del gobierno de Lula.
Desde una izquierda recompuesta, Luiz Inácio Lula da Silva libró la batalla en defensa de los recursos y el multilateralismo de Nuestra América.
El lector puede terminar repugnando el tour, luego de leer este libro venezolano de 2017.
Los legisladores pidieron a Marco Rubio que el gobierno de Donald Trump respete el proceso electoral brasileño y reconozca el resultado oficial de las urnas, sin importar quién gane la elección del 4 de octubre.
Lo que está en juego supera unas presidenciales ordinarias: no solo el modelo de desarrollo, sino el destino de Jair Bolsonaro y la composición del Supremo, que Flavio promete “limpiar de naranjas podridas”.
Senado aprueba reforma a los artículos 82, 116 y 122; Baja California, Oaxaca y Ciudad de México ya avalaron la minuta; se requieren al menos 17 congresos locales para completar el proceso constitucional.
La encuesta de Quaest indicó que la preferencia electoral por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pasó de 43 a 48 por ciento.
Escrito por Pedro Márquez Rosales
Periodista por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Cubre temas de geopolítica, migración y derechos humanos. | @PedroMarquezRos