REPORTAJE/PRINCIPAL

El negocio del mundial

/facebook @twitterAna Laura de la Cueva

Cada cuatro años el mundo gira alrededor de una cancha. Veintidós jugadores y un balón. Millones de aficionados de casi todo el mundo tratan de pronosticar derrotas, empates y triunfos para la selección de su país, o bien, para su equipo favorito. “Es una cuestión cultural y de tradición. El futbol es una batalla que se libra, es un campo, dos equipos enfrentados en busca de la victoria, es algo que nos apasiona. El Mundial tiene más espectadores que los Juegos Olímpicos. Buscas la felicidad en cualquier cosa y eso es el futbol”, comentó en entrevista con buzos el periodista deportivo Ricardo Thomas. Pero en una Copa Mundial de Futbol soccer no sólo está en juego un deporte, sino también miles de millones de dólares.

En 2010, por ejemplo, Sudáfrica fue sede del Mundial. Para la organización de éste el país africano invirtió un total de 3.7 billones de dólares a fin de mejorar su infraestructura, que incluyó la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en Durban y un tren de alta velocidad entre el aeropuerto de Johannesburgo y el centro de la ciudad. El Gobierno sudafricano esperaba un incremento del 4.1 por ciento en el número de turistas que visitarían el país. Estimaba, asimismo, que el sector turístico representara más del 14 por ciento del producto interno bruto (PIB). En total, pronosticaban que la Copa Mundial contribuiría con más de 6 mil 600 millones de dólares al PIB del país. Las ganancias que obtuvo, de acuerdo con el diario estadounidense The Miami Herald, fue de 196 millones de dólares. El Mundial aportó entre 0.3 y 0.5 por ciento al crecimiento económico de la nación africana en 2010. La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) y sus socios obtuvieron más de tres mil 200 millones de dólares.

“Esperábamos más turismo, mejores trabajos y un futuro más promisorio”, declaró Giosiame Masiki, trabajadora social de Soweto, Sudáfrica. Y no sólo eso. Actualmente, el Gobierno de Sudáfrica invierte más de 10 millones de dólares en el mantenimiento de los estadios.

Negocio para unos cuantos Estos eventos son un excelente negocio para organismos como la FIFA, el Comité Olímpico Internacional (COI), o para los grandes medios de comunicación, hoteles, hostales y otro tipo de alojamientos, aerolíneas, guías de turistas, bares, pubs, discotecas, restaurantes, la industria del entretenimiento y demás patrocinadores.

Como ejemplo basta mencionar que Adidas, fabricante alemán de artículos deportivos, patrocinó a 12 equipos en el Mundial de 2010, entre ellos la Selección de España, obteniendo ganancias por 161 millones de dólares. En esta ocasión, Adidas sólo patrocina a ocho representativos. Otras marcas ganadoras son Nike y Puma. Nike viste a 10 selecciones, mientras que Puma es el patrocinador de ocho equipos nacionales.  Dentro de los ganadores también se encuentran las selecciones de cada país.

Por ejemplo, el representativo que se corone campeón recibirá como premio 35 millones de dólares; el equipo que pierda en la final recibirá 25 millones; el tercer lugar ganará 22 millones; el cuarto 20 millones y el resto de los clasificados a los cuartos de final, 14 millones. Además, por el simple hecho de participar en el torneo, cada selección tiene garantizado un pago de cuatro millones de dólares. Los países que clasifiquen a octavos de final se hacen acreedores a un pago de nueve millones. A todo esto hay que sumar la cantidad que la FIFA entrega para la preparación de cada selección, que asciende a 1.5 millones de dólares.

En total, la FIFA entregará 358 millones de dólares en premios entre las 32 selecciones clasificadas. Con respecto a las ganancias que obtienen las televisoras por la transmisión de los partidos del Mundial, hay que tomar en cuenta las siguientes cifras. Televisa y TV Azteca, por ejemplo, pagaron cerca de 100 millones de dólares por los derechos en exclusiva para transmitir los partidos de la Selección Mexicana durante todo el ciclo premundialista de cuatro años. Además, Televisa tiene los derechos de la transmisión de los mundiales 2014, 2018 y 2022. El gasto por adquirirlos fue de aproximadamente 325 millones de dólares. Cada televisora que quiera narrar el partido desde el terreno de juego debe pagar a la FIFA tres mil 820 dólares por partido.

Sólo por la transmisión de los partidos del Mundial de Sudáfrica las televisoras registraron ingresos superiores a los 900 millones de pesos, según un análisis del Grupo Financiero IXE publicado previo a la competencia de 2010. Las empresas televisoras nunca han revelado el monto de ingresos que han obtenido por publicidad relacionada con un Mundial de Futbol. Endeudamiento público

Las ciudades que organizan este tipo de competencias suelen contraer enormes deudas, los empleos que se crean son pocos y temporales, e incluso muchos turistas evitan ir a las sedes para evadir el caos y la inflación derivados del evento. Cuando Montreal, Canadá, organizó los Juegos Olímpicos de 1976, la ciudad contrajo una deuda de dos mil 800 millones de dólares que tardó 30 años en pagar. El Gobierno de Jalisco tiene una deuda pendiente de tres mil 200 millones de pesos por los Juegos Panamericanos 2011. El saldo total de estos juegos fue de ocho mil 672 millones de pesos. Los Juegos Olímpicos de Atenas contribuyeron a la deuda y a la crisis económica que hoy padece Grecia. Tuvieron un costo de 11 mil millones dólares, de los cuales tres mil millones se emplearon en la construcción y mejoramiento de centros deportivos, el resto en infraestructura y transporte.

Un año después, en 2005, el déficit fiscal griego se disparó al cinco por ciento y su crecimiento económico cayó del 4.2 al 2.8 por ciento. En 2010, el gobierno de Atenas tuvo que solicitar un préstamo a la eurozona y al Fondo Monetario Internacional (FMI). Estadios como el Nido de Pájaro de Beijing son subutilizados después del evento y hay que mantenerlos. Se estima que su mantenimiento asciende a siete millones de dólares. Los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi han sido los más caros de la historia. Se invirtieron cerca de 50 mil millones de dólares. 

Efectivamente, esta clase de eventos internacionales sirven para mejorar la imagen de las sedes, el urbanismo y la infraestructura, por ejemplo. A veces lo consiguen, como el caso exitoso de Barcelona, pero también pueden empeorar la imagen de una ciudad cuando las cosas salen mal como en Atlanta 96, cuando se registró un atentado terrorista en el Parque Olímpico del Centenario que provocó la muerte de dos personas, dejando 110 heridos; y el caso de Munich 72, cuando un grupo de terroristas palestinos tomó como rehenes a deportistas israelíes dejando un saldo de 11 competidores muertos. 2014: Toca el turno a Brasil

Los países se disputan y gastan altas cantidades de dinero para convertirse en sede del próximo gran evento internacional. Brasil presentó su candidatura en diciembre de 2006. De acuerdo con el sistema de rotación geográfica empleado por la FIFA, el campeonato de este año 2014 le tocaba a Sudamérica. Así que la sede tendría que ser un país de esta región del continente americano. En el caso de Brasil, la última vez que fue anfitrión de una Copa Mundial fue en 1950.

“Desde la elección de Lula en 2002, Brasil ha tratado de establecerse a sí mismo como un mejor jugador en los asuntos internacionales y ser anfitrión de ambos eventos es parte de esa estrategia”, afirmó a buzos, el arquitecto brasileño Fernando Luiz Lara, profesor asociado en la Universidad de Texas en Austin. Fue en diciembre de 2007 cuando la nación sudamericana fue elegida como sede para el Mundial de Futbol de 2014. “El país está listo –dentro y fuera del campo de juego– para albergar una gran Copa del Mundo”, aseguró el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien apoyó con entusiasmo la candidatura de Brasil en 2007.

Durante el Gobierno de Lula da Silva, el ritmo de crecimiento promedio giraba en torno al 5 por ciento. Sin embargo. las condiciones económicas mundiales provocaron que el PIB brasileño bajara al 2.7 por ciento en 2011, al 1.3 por ciento en 2012 y repuntara al 2.3 por ciento en 2013. Además, Brasil obtuvo en 2009 la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Para la justa olímpica cuenta con un presupuesto de 14 mil 400 millones de dólares. “Hoy es un día de celebración, porque Brasil dejó de ser un país de segunda clase y entró en el nivel de primera clase”, declaró el entonces presidente Lula, luego de conocer la decisión del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI).

“La decisión de ser anfitrión de los dos eventos se tomó durante el Gobierno de Lula da Silva. La economía era fuerte, y al ganar la sede de la Copa Mundial puso a Brasil en un escenario muy positivo. Los Juegos Olímpicos reforzaron esa imagen. Cuando los países apuestan por este tipo de eventos, no hacen sólo cuentas y revisan cuánto dinero se va a gastar, se hace también con la intención de ganar atención mundial, para demostrar el desarrollo del país y para decir ‘Brasil ha llegado’”, explicó el profesor Harley Shaiken, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Berkeley, en entrevista con buzos.

El pronóstico Para poder celebrar el mundial en tierras brasileñas, el Gobierno de Brasilia contó con un presupuesto de 20 mil 600 millones de dólares para invertir en estadios, aeropuertos, transportes y comunicaciones. De acuerdo con la firma argentina Deloitte, el gasto en los últimos cuatro años se destinó a la construcción y modernización de estadios mundialistas. El costo fue de dos mil millones de dólares. Asimismo, para ampliar y mejorar la oferta hotelera se gastaron mil 300 millones de dólares y mil 200 millones de dólares más se emplearon en la reurbanización de las ciudades sede.

También se invirtieron 640 millones de dólares en rutas y autopistas, 540 millones de dólares en el mejoramiento de aeropuertos y 138 millones de dólares en el perfeccionamiento y aumento de la infraestructura en las comunicaciones. De esta manera el Mundial de Futbol de 2014 será el campeonato más caro de la historia. De acuerdo con un estudio realizado por el Banco Itaú Unibanco, el Mundial en Brasil tendrá un impacto positivo de 1.5 puntos porcentuales en el PIB del país en los próximos tres años. Además se crearán 250 mil empleos. En total se esperan ganancias superiores a los 57 mil millones de dólares por concepto de turismo y el incremento en la producción nacional de bienes y servicios.

“El país se va a reafirmar como un país hospitalario, que tiene una gran tradición en todo el tema del carnaval, del futbol y se reafirma su imagen. Además, el país ha estado recibiendo desde el punto de vista positivo, muchísima publicidad que le costaría mucho dinero pagar si no tuviera el mundial. Todo mundo habla de Brasil porque está el Mundial”, indicó el maestro Luis Ramón Carazo, experto en negocios deportivos, en entrevista con buzos. “El evento, por sí mismo, llega a todos los rincones del mundo. Se calcula que más o menos tres mil millones de personas son las que tienen interés en el Mundial. Desde ese punto de vista, Brasil sale ganando”, agregó el profesor de asignatura en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Para las Olimpiadas se prevé la creación de 120 mil puestos de trabajo por año y tendrán, según los pronósticos, un impacto económico bruto de 120 mil millones de dólares.

Un reporte de Ernst & Young Terco y la Fundación Getulio Vargas estima que la organización del Mundial ha tenido un impacto económico de 142 mil millones de reales (64 mil millones de dólares) entre 2010 y 2014. La misma fuente establece que el Mundial y los Juegos Olímpicos de 2016 podrán crear 3.6 millones de empleos y obtener un crecimiento económico de hasta cuatro puntos porcentuales. El estudio también advierte que la Copa del Mundo en Brasil podría afectar temporalmente algunos indicadores económicos como la producción industrial, la balanza de pagos y la inflación. “Los países reciben las sedes con la promesa de que los eventos van a tener un respaldo económico y una garantía que va a dar el Gobierno para que se realicen lo que son gastos de seguridad, en la construcción de estadios. Por eso el fenómeno de los Juegos Olímpicos y de los Mundiales de Futbol se ha convertido en un asunto lamentable en países de tercer mundo”, opinó al respecto el periodista deportivo Ricardo Thomas.

 “Los Juegos Olímpicos de 1968 ¿qué nos dejaron a nosotros?”, cuestionó el periodista. “Nos dejaron algunas construcciones como el Velódromo y la Sala de Armas que actualmente son subutilizadas”, respondió. En este aspecto, por ejemplo, el Gobierno ya decidió que el estadio de Manaos, una de las ciudades sede, se convertirá en cárcel después del Mundial. En esta cancha sólo se disputarán cuatro partidos. “Es un gran impulso de negocio, pero como tal no es un negocio. Te impulsa a muchas cosas cuando positivamente lo manejas. El futbol en general no es negocio, te conecta con otros negocios, pero si al organizarlo no tienes esa cualidad de transportarlo bien, lo que acaba por pasar es que te quedas con la sensación amarga de que invertiste para no lograr nada”, puntualizó el maestro Carazo. 

El costo social y político del Mundial también puede ser muy alto. “En general este tipo de eventos son de muy poca productividad de utilidades. Los campeonatos del mundo y los Juegos Olímpicos para todos los países son de déficit, no de superávit. No es para ganar, es para multiplicar la presencia del país en el mundo, eso es lo que vende la FIFA”, agregó el experto en negocios deportivos.

Maracanazo

Una encuesta elaborada por el Pew Research Center reveló que seis de cada diez brasileños dijeron que la Copa de la Mundo es mala para Brasil. Esto equivale al 61 por ciento de los participantes, quienes consideran que ser anfitrión de esta competencia le quita dinero a las escuelas, a los servicios de salud y a otros servicios públicos. En contraste, sólo el 34 por ciento opinó que el Mundial será algo positivo. “La población percibe que se está invirtiendo en algo que va a ser para un rato y que los problemas fundamentales del país como la educación, el transporte, la vivienda y todos los servicios públicos de un país, en lugar de recibir las inversiones necesarias se invierten en una mega fiesta”, afirmó el maestro Luis Ramón Carazo, experto en Gestión y Dirección. “Resulta que les enfada el hecho de que se haya desperdiciado dinero público en obras que claramente tienen un signo de corrupción”, aseveró.

“Al país le conviene el Mundial desde el punto de vista de difusión, sí; pero si aparte se agrega corrupción, pues entonces sales perdiendo porque en lugar de que, internamente, la gente esté orgullosa de lo que organizaste, la gente reclama el por qué como Gobierno tomaste una decisión tan insensata, entendiendo que no son rentables desde el punto de vista de los ingresos”, explicó Carazo.  El nivel general de insatisfacción en este país es del 72 por ciento, que representa un aumento del 55 por ciento con respecto a 2013, antes de que estallaran las mayores protestas callejeras en dos décadas. La Copa del Mundo cuesta a los contribuyentes brasileños más de 11 mil millones de dólares.

La riqueza en Brasil está repartida de manera muy desigual y una cuarta parte de su población vive en la pobreza. Son ellos quienes más han sufrido los preparativos para la Copa del Mundo. “Se suponía que Brasil debía demostrar al mundo el éxito que ha obtenido en el combate a la pobreza y, sin embargo, se está convirtiendo en símbolo de la brecha que existe entre el sector de menor ingresos y el de mayor ingresos”, puntualizó Harley Shaiken, profesor de la Universidad de Berkeley. El 18.6 por ciento de la población vive en la pobreza, es decir, 37 millones de personas.

La inseguridad es otro de los problemas que más preocupan a los brasileños. De acuerdo con el Mapa de la Violencia 2013, elaborado por el Centro Brasileño de Estudios Latinoamericanos (Cebela) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de Brasil, la tasa de homicidios en Brasil es de 27.1 por cada cien mil habitantes. Según el estudio, sólo en 2011, Brasil registró 52 mil 198 víctimas de homicidios. Lo que equivale a 143 muertes diarias. Esto, a pesar de que desde finales de 2008 comenzó un programa de pacificación en las favelas, donde viven 1.5 millones de habitantes. Al principio fue un éxito, pues todas las pandillas fueron expulsadas y más de nueve mil policías comenzaron a patrullar la zona. El problema es que ahora el crimen y el malestar han regresado a las favelas. Los criminales desplazados a otros barrios han regresado para retomar el control, mientras los residentes, quienes en un principio recibieron a los uniformados con los brazos abiertos, ahora están decepcionados por la falta de inversión pública en el programa de pacificación.

A esto hay que sumar el hecho de que, como se mencionó anteriormente, Brasil también será anfitrión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, aunque los preparativos para este evento también están atrasados. “Los Juegos Olímpicos podrían ser menos abruptos, porque ya tienes un camino andado y difícilmente creo que vayan, después de la inversión que han hecho que se supone que es para los dos, a dejarlo. Sin embargo, lo que ha pasado, es que no se ha traducido ni en mejor transporte, ni en mejor educación, ni en mejores hospitales para el país. El país te dice oye, que bueno que inviertes y resulta que los estadios ni siquiera están completos, las obras no están bien acabadas, la coordinación ha sido deficiente”, comentó Luis Ramón Carazo Preciado, experto en negocios deportivos.

Por estas razones se han registrado protestas, a veces violentas, que expresan rechazo a la realización del torneo mundial. Aseguran que hubieran preferido gastar ese dinero en educación, salud y transporte. Al respecto, el arquitecto Luiz Lara explicó que “las manifestaciones comenzaron en junio del año pasado con una demanda específica: un transporte público mejor y más barato; pero ahora las protestas incluyen otro tipo de peticiones. Además, este año, éstas han sido organizadas por sindicatos muy específicos que exigen mejores condiciones laborales. Lo interesante es que parece como si la gente hubiera comprendido que el problema no es cuánto ha gastado el gobierno, sino qué parte de la infraestructura que se prometió para la Copa no estará lista”, aseveró el miembro del Centro Brasil en el Instituto Lozano Long de Estudios Latinoamericanos. 

Se estima que las manifestaciones continuarán durante todo el mes que se realice el Mundial. Para los brasileños encuestados por el Pew Research Center, en este momento los temas que más preocupan son la delincuencia, la salud y la corrupción política. Esto podría no beneficiar a la presidenta Dilma Rousseff quien al parecer buscará reelegirse en los próximos comicios presidenciales a realizarse en Octubre. El mismo estudio reveló que el 49 por ciento de los brasileños cree que Rousseff ejerce una “buena influencia” en el país y el 51 por ciento describió su influencia como mala.

Para Fernando Luiz Lara, un posible triunfo del equipo brasileño en el Mundial podría ayudarle a la presidenta a relajar un poco las tensiones. “Las protestas han hecho una gran mella en la popularidad de Rousseff y están siendo utilizadas por la oposición conservadora como munición contra ella. Una exitosa Copa del Mundo (ganando o no) puede hacer que se difundan algunas de estas críticas”.

El profesor Harley Shaiken coincidió con Luiz Lara. “Creo que se han enfocado mucho en los problemas, el posible éxito del equipo brasileño y la emoción por los partidos, creo que podría impactar en los niveles de aprobación de la presidenta Rousseff”, opinó el experto en temas latinoamericanos. “Si Brasil gana la copa del Mundo sería un paliativo. Si no la gana, creo que va a ser más crudo el tema para las próximas elecciones que son en octubre, y la oposición al Partido de los Trabajadores, el de Lula y el de Dilma, puede tener un susto mayor en las elecciones que ya se vienen en octubre”, consideró al respecto Carazo. 

La pregunta ahora es si a la población brasileña eso le parece un buen motivo para volver a apoyar a Dilma Rousseff en las próximas elecciones presidenciales que se realizarán en Octubre. Rousseff “tiene una base fuerte de simpatizantes, y creo que muchos de los analistas creen que será reelecta, pero muchas cosas pueden pasar de aquí a octubre”, advirtió el director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Berkeley.

Para el catedrático de la Universidad de Texas en Austin, “su reelección depende de una mejor campaña para mostrar las mejoras de los últimos 12 años. Dilma fue capaz de aprobar una legislación significativa en los dos últimos años, como la protección laboral de los trabajadores domésticos, el nuevo plan de educación nacional y de un estatuto federal para la toma participativa de decisiones (democracia directa). Nada de esto habría ocurrido en los últimos 12 meses y podría ayudarle para una reelección si, y sólo si, puede tocar esos temas durante las campañas electorales que comienzan en agosto”, señaló Fernando Luiz Lara.