MOSAICO ARMÓNICO

Jorge del Moral

Aquiles Lázaro.
Jorge del Moral nació y murió en la Ciudad de México (23 de diciembre de 1900 - 26 de octubre de 1941). De exitosa carrera internacional como concertista de piano, es también autor de canciones consagradas como ¿Por qué?, Besos robados y No niegues que me quisiste.

La historia del arte se encuentra llena de las más variadas y antagónicas manifestaciones a lo largo de miles de años, no sólo en las siete bellas artes actuales, sino engendrando en cada una de estas decenas de corrientes o escuelas asombrosamente dispares.

Así, al tiempo que Auguste Rodin esculpía helénicos cuerpos al estilo neoclásico, irrumpía su connacional Marcel Duchamp con Fountain, polémica obra plástica cuya forma de urinario sigue causando controversia; coetáneos fueron también en la pintura genios como Bouguereau y Klimt, cuyas obras tienen tan poco parecido; en la música recordamos que mientras Chaikovski componía sus grandes ballets, su colega Mussorgsky desafiaba los cánones de su tiempo con obras que no terminan de ser aceptadas siglo y medio después de su creación.


Sin embargo, la historia del arte es una sola. Una sola línea a lo largo de tantos milenios, cuyas manifestaciones no son más que eslabones de una larguísima cadena: cada corriente fue consecuencia de lo pasado y –a su vez– causa de lo futuro pues, como apunta Gombrich, “cada obra expresa su mensaje a sus contemporáneos no sÓlo por lo que contiene, sino, por lo que deja de contener”. Nuestra afirmación adquiere un significado más complejo si aceptamos que el arte es una más de las múltiples formas de expresión humana; en efecto, si el arte es un medio de expresión del hombre, debemos decir que no es el único.

Con esto tratamos solamente de proponer una postura más objetiva para el estudio y la interpretación de las manifestaciones artísticas, dejando a cada lector la última palabra; es también una invitación a penetrar en los rincones más escabrosos del arte: los de su filosofía.

De Jorge del Moral Ugarte se sabe muy poco. Nació y creció en una familia económicamente pudiente que le proporcionó una fina formación musical desde la niñez; estudió piano con maestros prestigiados y perfeccionó sus conocimientos en Nueva York y Berlín. Llegó a alcanzar gran renombre internacional como pianista de concierto, realizando múltiples giras por muchos países. Establecido nuevamente en México, se dedicó a acompañar como pianista a algunas de las voces nacionales más reputadas, así como a la composición de canciones que hoy son elementales en el repertorio mexicano; pero su potencial creador se volcó con fervor en el terreno de la composición de la música formal. Vivió apenas 41 años.

Jorge del Moral pertenece a una categoría de compositores muy peculiar, que en nuestro país no ha sido muy abundante. Los investigadores los llaman compositores y no “cancionistas”, reservando éste último término a los compositores de canciones. Nos referimos a aquellos músicos que teniendo refinados conocimientos en los campos profesionales de la música académica, dedicaron parte de su creación al repertorio de la canción popular; los compositores que escribieron lo mismo una bella canción que un soberbio concierto orquestal. Manuel María Ponce es el mayor representante de estos genios, entre los que podemos contar también a María Grever y a Gonzalo Curiel.

Las canciones de Jorge del Moral resisten con firmeza un análisis formal de su estructura y abundan en los recitales de los conservatorios; sin embargo, su obra propiamente académica –entre la que figura una ópera en tres actos– yace injustamente desconocida. Su legado está más agradecido con la música popular que lo ha rescatado notablemente, que con la académica, que lo mantiene en el olvido.