PULSO LEGISLATIVO

Memoria y verdad

Darwin Franco

Preservar la memoria para impedir cualquier olvido es parte de la lucha cotidiana y del esfuerzo constante que miles de familias deben realizar contra la violencia que padecen (padecemos), pero también contra la impunidad de una autoridad que en la mayoría de los casos no resuelve nada o, negligentemente, olvida.

En nuestro país, oigámoslo bien, en el 92 por ciento de los delitos ocurridos NO hubo denuncia o NO se inició averiguación previa. Ésta, nuestra “Cifra Negra”, crece porque se sabe que del total de las denuncias hechas ante el Ministerio en el 53 por ciento de los casos No pasó nada o No se resolvió nada, como informa la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2013 (ENVIPE) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

 
La desconfianza en la falta de procuración de justicia, la criminalización de las víctimas y sus familiares aunado a la ineficacia de los Ministerios Públicos ha provocado que la denuncia no sea una de las primeras opciones de las familias, las cuales siempre inician por sus propios medios: la búsqueda y la justicia para los suyos.

No obstante, alrededor de todo esto y con el constreñimiento del alma: ellas y ellos, las víctimas que somos todos se han ido organizando para luchar y preservar la memoria, se han esforzado por esquivar toda cifra e informe gubernamental y ante ello han interpuesto su capacidad de NO OLVIDO.

Prueba de ello es lo que realiza el Colectivo Bordamos por la Paz en todo el país, pero que particularmente en Guadalajara los llevó a realizar, del 1 al 3 de noviembre, el II Memorial: “Memoria y

Verdad”, donde no sólo presentaron sus denuncias bordadas en pañuelos sino también buscaron que diversas instalaciones reactivaran “el recuerdo” para que propios y extraños se acercaran y se enteraran de qué pasa con los feminicidios, qué ocurre con los crímenes de odio, qué ha pasado con los ataques a periodistas, qué con la tragedia de los migrantes que cruzan nuestro país, pero –sobretodo- qué pasa con las personas asesinadas o desaparecidas en esta espiral de violencia llamada guerra contra el narcotráfico.

Desde hace dos años, el Colectivo se dedica a bordar en pañuelos el nombre y la historia de cada una de las personas caídas en esta afrenta; en rojo se tienden los hilos para hablar de las muertes; en verde tienden la esperanza de la búsqueda de los desaparecidos, y en múltiples colores y palabras construyen la solidaridad que se teje en los corazones de quienes bordan y reconocen que parte de la lucha está en la preservación de la memoria y en el ejercicio del NO OLVIDO (NO OLVIDAMOS).

“Bordé un ataúd de tela y letras rojas para tu funeral. Bordo un escudo de tela y letras verdes para tu regreso”, enuncia el cartel del Memoria y, en ello, se concatena el sentir de este proyecto que toma al bordado como un instrumento de denuncia y como un objeto donde la memoria prevalece ante toda cifra y olvido.

El II Memorial de las Víctimas: Memoria y Verdad construyó esto alrededor de todos los presentes, quienes no sólo admiraron los más de mil pañuelos sino que también tuvieron la oportunidad de escuchar y presenciar las historias de viva voz de las víctimas. Reflexión y memoria que nos dice que TODOS SOMOS VÍCTIMAS, pero que también nos señala que TODOS SOMOS ESPERANZA Y SOLIDARIDAD.