[EL SISTEMA DE SALUD MEXICANO,]
UN ENFERMO CRÓNICO
VERÓNICA DÍAZ RODRÍGUEZ


La influenza AH1N1 es el elemento más sonado de los últimos tiempos en a la muy larga lista de pendientes que no ha podido resolver la política sanitaria mexicana y que deja a millones de ciudadanos en el desamparo frente a enfermedades previsibles, curables y urgentes; cobertura insuficiente, servicios de mala calidad, falta de infraestructura y, en general, una mala o nula planeación.

Desde principios de 2006, la señora María de la Luz Orozco asistió religiosamente con su médico en la Unidad de Medicina Familiar No. 41 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Después de cada cita salía con una dotación de Ranitidina que, a pesar de tomársela como le indicó el doctor, nunca disminuyó sus malestares.

Varias veces la señora Orozco le pidió a su médico le hiciera estudios porque ella sentía que algo no iba bien. Al año, la paciente cayó en cama, vómitos intermitentes y con sangre obligaron a los médicos a planear una cirugía de emergencia. Al volver del quirófano donde la suturaron sin hacerle nada, el médico le dijo que era mejor que se fuera a morir tranquila a su casa, tenía cáncer de estómago.

“Cuando nos dijeron eso sentí mucho coraje y mi mamá se derrumbó. ¿Qué había hecho mal?, ¿por qué le habían hecho eso?, ¿qué más podíamos hacer?, ¿a dónde podíamos acudir? Yo me quedé helada, tantos casos de negligencia he visto yo misma como enfermera, y nunca pensé que alguno me iba a tocar a mí”, dice la hija mayor de la ya fallecida señora María de la Luz, que prefiere reservarse su nombre y el del médico por temor a las represalias.

La impotencia y el desamparo que experimentó esta familia son los sentimientos que resumen el pésimo ejercicio del Sistema Nacional de Salud mexicano, “si eso ocurre todos los días en las clínicas, ¿qué podríamos esperar cuando realmente existiera una pandemia como la AH1N1, de la que ni yo ni mis compañeros ni conocidos hemos visto un solo caso”?, cuestiona la enfermera.


Mexicanos, vulnerables ante cualquier enfermedad de gran escala.
 
Los mexicanos que se enfrentan a situaciones como ésta todos los días y todos tienen claro que el sistema de salud nacional es un enfermo crónico. A pesar de las cifras y los discursos felices de los responsables de la salud en nuestro país, la política sanitaria es fallida e insuficiente.

En mayo del año pasado, la Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó un estudio en el que se muestran las condiciones bajo las cuales se prestan los servicios de salud en

instituciones públicas como IMSS,
ISSSTE, Ssa, ISSFAM (de las Fuerzas Armadas) y Hospital de Pemex: “De enero de 2000 al mismo mes de 2009, se presentaron 11 mil 854 quejas que revelaron como problemas más graves y recurrentes la falta de médicos, de especialistas, la insuficiente supervisión de residentes o pasantes, la insuficiencia de camas, de medicamentos y de equipo de curación”.

Cobertura deficiente y desigual

El 12 de octubre de 2005, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una alerta global ante lo que podría ser una pandemia a causa, entonces, del posible descontrol de la gripe aviar. Las naciones revisaron sus planes de prevención y de inversión en tecnología de salud. La actuación de México fue deficiente, se ordenó la compra de poco más de un millón de dosis de Tamiflú, cuando la población mexicana rebasa los 100 millones de mexicanos.

El resultado de aquella indolente e irresponsable decisión, a cargo del doctor Julio Frenk, causó más daños por el terror y la desconfianza que engendró.

De acuerdo con el actual Secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, el AH1N1 le costó a México 0.4 por ciento del Producto Interno Bruto, más de 4 mil millones de dólares.

Aunque cada muerte es lamentable, las cifras no se acercan ni por mucho a lo que realmente sería una pandemia. “En un año se han registrado mil 44 muertes de 70 mil 665 casos confirmados porque, desde agosto de 2009, la Secretaría de Salud (Ssa) instruyó que sólo se realizaran pruebas de laboratorio a 10 por ciento de los casos sospechosos”, explica el investigador Gustavo Leal, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Xochimilco.

Los investigadores y analistas
 

Sistema mexicano de salud, lastre sexenal.
consultados por buzos se preguntan: ¿qué hubiera pasado si realmente hubiéramos enfrentado una pandemia?, ¿está México en condiciones de hacerle frente?

El senador por Convergencia Luis Maldonado Venegas pone sobre la mesa algunos indicadores para responder a esas preguntas: “La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que los mexicanos padecen uno de los estados de salud más deteriorados a nivel mundial: nuestro mal llamado sistema de salud tiene hoy cobertura deficiente y desigual, lo que origina que 28 por ciento de la población no asegurada se atienda en unidades médicas del sector privado.

“La misma OCDE ha hecho público que los mexicanos pasan más años de vida enferma en comparación con el resto de los habitantes de los 30 países que integran la organización. Además, de acuerdo con la misma fuente, nuestro país presenta las inversiones más bajas entre los miembros de ese organismo para gasto en salud: 3 por ciento del PIB, cuando las demás naciones superan 5 por ciento”.

El senador añade que 23 por ciento de los médicos y 43 por ciento de las enfermeras tituladas están subempleados, desempleados o realizan tareas ajenas a su profesión. El 60 por ciento de los mexicanos no tiene derecho a pensión; poco más de 30 por ciento tiene la del IMSS, 6 por ciento del ISSSTE, 1 por ciento del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas y 2 por ciento de otros centros.

Igualmente, México cuenta hoy con 1.8 médicos por cada mil habitantes, sin embargo, en regiones como Chiapas sólo hay un médico por cada 10 mil. Hay 0.8 camas por cada mil habitantes cuando el promedio de los miembros de la OCDE es de cuatro por cada mil habitantes.

Defensa de lo indefendible

“En la academia todos sabemos que no existe una política sensata en cuanto a la salud; que no ha habido cambio entre el régimen priísta y el panista, que los funcionarios ocultan información, juegan con ella o elaboran discursos felices que nada tienen que ver con la realidad.

“Se cacarea mucho entre los políticos que la esperanza de vida en México es de 74 o 75 años, cuando en Suecia es de 78 años desde los años 50; también se enarbola las campañas de vacunación que han erradicado enfermedades con décadas de haber desaparecido en el mundo”.

Así resume el Doctor Sergio López Ramos, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, de la UNAM, la política sanitaria en nuestro país, con él coincide el Observatorio de Política Social y Derechos Humanos, según el cual en los municipios más marginados (la mayoría en Oaxaca, Guerrero y Chiapas), la esperanza de vida para las mujeres es de 51 años, y para los hombres de 49.
Además, “para ofrecer sus informes, los funcionarios manejan números como tasas, índices, proporciones, y se protegen argumentando que no se puede hablar en bruto, con personas, como si la cuestión sanitaria fueran números y aparte. Un ejemplo es la evolución de la fecundidad se dice que ya se ha abatido, que en 1970 el promedio eran siete hijos por pareja y que ahora se tienen 2.1 hijos y no nos dicen en qué proporción el 0.1 lo cual se presta a mucha ambigüedad y mucho manejo sobre todo a nivel discursivo”, señala por su parte el investigador por la Universidad Autónoma de Zacatecas, Carlos Eduardo Romo Gamboa.

Desde su punto de vista hace falta una verdadera planeación: “en Sinaloa hay un centro para la atención de enfermedades respiratorias y en Zacatecas hay otro para las enfermedades tropicales. Se necesita una regionalización de las políticas, partir de la comprensión de que en cada región cambia todo y se debe atender de acuerdo a las necesidades de cada una de ellas”.

Sin embargo, el Doctor Jesús Rivera Navarro (investigador desde hace tres años de la Universidad de Salamanca, España) opina que no se trata de un problema técnico, de incapacidad de los gestores de cada uno de los gobiernos que han pasado, sino de un problema ideológico. El gobierno actual ni la oposición, ni el PRI ni el PRD) han hecho una propuesta seria, formal, y argumentada de un proyecto de un sistema de salud universal en México. Un sistema de este tipo sería la única vía para que hubiera una cobertura real a toda la población, además de servir como mecanismo de redistribución de la riqueza”.

Gustavo Leal Fernández, profesor e investigador del Departamento de Atención de la Salud de la UAM Xochimilco, opina que la llamada epidemia demostró que no existe un sistema sanitario capaz de hacer frente a cualquier emergencia.
 

Cultura alimenticia, ausente desde temprana edad.

“El Estado no está garantizando un derecho básico como es el de protección a la saludo. No sólo no estamos preparados para una emergencia sino que el sistema se está desmoronando en nuestras manos sin que los responsables hagan absolutamente nada para resolverlo”, dice el especialista.

Obesidad y comida chatarra

Un ejemplo de lo que afirma el Doctor Leal es el problema de obesidad que coloca a nuestro país en el segundo lugar mundial. “Una política correcta que apueste por la vida, la vida de los mexicanos, es comprometerse y regular toda la comida chatarra que se vende en las escuelas y se promueve en televisión. Pero son muchos intereses los que se tocan; por eso, nadie enfrenta la situación”, dice López Ramos.

En los primeros días de este año, el Partido Acción Nacional presionó a la Comisión de Educación de la Comisión Perman no realice un estudio integral sobre el efecto de tal consumo.

Los legisladores reconocieron que las utilidades de las empresas que venden esos productos son de 20 mil millones de pesos al año y que el efecto en los menores “es atroz”, porque se les somete a 12 mil anuncios por televisión para que los consuman.

buzos solicitó una entrevista a la oficina de Comunicación Social de la Secretaría de Salud para que respondiera sobre el tema, y únicamente la concedió con un especialista en obesidad, que no se reproduce porque nada aporta a los puntos principales de este trabajo.