Iliá Repin: el pintor realista ruso del siglo XIX

Fue uno de los artistas más importantes de su país en el siglo XIX

Dr. Romeo Pérez Ortiz

2019-02-18
Ciudad de México

Iliá Yefímovich Repin nació en 1844 en Chuguev, Ucrania, perteneciente entonces al Imperio Ruso. Fue uno de los artistas más importantes de su país en el siglo XIX y es considerado el pintor realista más destacado de su generación. Formó parte de la Sociedad de Exposiciones de Arte Ambulante liderada por Iván Kramskói, quien reunió a artistas descontentos con los cánones de la Academia Imperial de las Artes de San Petersburgo, que buscaban plasmar la realidad de su tiempo en sus cuadros y exhibirlos fuera de los círculos aristocráticos. Para ello organizaron exposiciones itinerantes a lo largo de las provincias rusas y en sus pinturas quedaron plasmadas las clases bajas, la belleza de la naturaleza rusa y retratos de intelectuales y políticos, ganándose así la estima y simpatía de un amplio sector del pueblo ruso.

La resurrección de la hija de Jairo (1871) se encuentra en el Museo Estatal Ruso, en San Petersburgo, y fue la primera obra del autor. Gracias a ella Répin se hizo acreedor a una beca que le permitió visitar Italia y Francia, donde tuvo contacto con los impresionistas que lo influyeron en el uso del color y la luz, aunque su estilo se mantuvo fiel a su vieja escuela. Alcanzó la fama en 1873 con Los Sirgadores del Volga, cuadro que se encuentra también en el Museo Estatal Ruso y muestra a un grupo de hombres en la orilla de aquel río con cuerdas en torno a sus cuerpos que jalan una pesada embarcación río arriba. El día es soleado y contrasta con los cuerpos demacrados de los hombres que tiran de la carga sin descanso. El cuadro denuncia la situación de dureza inhumana, la decadencia del zarismo y la esperanza de la juventud.

Otra pintura conocida es Iván el Terrible y su hijo. Hace referencia a Iván IV, quien introdujo reformas internas, expandió las fronteras del imperio ruso a Siberia, Kazán y Astracán, venció a mongoles y tártaros y erigió la emblemática Catedral de San Basilio en Moscú. Se dice que era un zar sádico y que golpeó a su nuera embarazada por vestir inapropiadamente, por lo que el único hijo, el heredero del trono, salió en su defensa recibiendo también un golpe, pero mortal de parte de su padre. El cuadro muestra la agonía del arrepentimiento en el rostro del zar y la gentileza del príncipe moribundo, con lágrimas en los ojos perdonando a su padre angustiado por el dolor. La pintura se encuentra en la Galería Estatal Tretiakov, en Moscú.

Cosacos zapórogos escribiendo una carta al Sultán es una pintura que al artista le llevó 11 años debido a una exhaustiva investigación del caso. Cuenta la leyenda que los ucranianos vencieron al ejército otomano, pero éste se negó a aceptar su derrota y el sultán turco Mehmed IV insistió en que los ucranianos se rindieran a sus pies. Los cosacos de Zaporiyia respondieron al sultán con una carta llena de insultos y obscenidades. El cuadro fue adquirido por el zar Alejandro III en 1892. Después de la Revolución de Octubre la pintura fue entregada al Museo Estatal Ruso.

En 1883, el artista terminó Procesión de Pascua en la provincia de Kursk. La pintura, conservada en la Galería Estatal Tretiakóv, muestra a las diferentes clases sociales celebrando juntas, pero no mezcladas, una festividad común. Las personas caminan junto al ícono de Nuestra Señora de Kursk, que avanza del monasterio de Korennaya a la ciudad, y se observan grupos de campesinos, terratenientes, el clero, las clases pobres y militares a caballo que ponen orden y velan para que los campesinos no se mezclen con la “gente de bien”.

Iliá Répin también pintó cuadros relacionados con el movimiento revolucionario ruso como Negativa a confesarse, Arresto de un propagandista y No lo esperaban, todos ahora expuestos en la Galería Estatal Tretiakóv. En este último cuadro, el exiliado político sorprende a su familia con su regreso inesperado. Retrató también a personajes importantes de su época como al escritor Lev Tolstói, el químico Dmítri Mendeléyev, el mecenas Pável Tretiakóv, los compositores Modest Músorgski, Aleksándr Borodín, Aleksándr Glazunóv, Mijaíl Glinka y Antón Rubinstéin; al poeta y pintor ucraniano Tarás Shevchénko y al poeta ruso  Aleksandr Pushkin, en donde éste defiende su examen en el Liceo Imperial, en Tsarskoe Seló, San Petersburgo.