Brasil 2018: de la restauración conservadora a la ultraderecha rampante

Atrás quedó aquella etapa del “giro a la izquierda en América Latina”

-Por Ehécatl Lázaro

2018-12-26
Ciudad de México

A partir de los resultados de la segunda jornada electoral celebrada en Brasil el 28 de octubre, los análisis de sociólogos y politólogos han comenzado a saturar los periódicos y las redes sociales. ¿Qué significa para la democracia el triunfo de un personaje con posiciones abiertamente antidemocráticas como Jair Bolsonaro? ¿Por qué la mayoría de los brasileños prefirió como presidente a este apologista de la dictadura? ¿Cuáles son los errores que llevaron al PT a perder la presidencia a pesar del éxito de sus gobiernos en la reducción de la pobreza? Estas preguntas roban el sueño a los científicos sociales. Y no es para menos, pues las fuerzas progresistas de América Latina deben extraer todas las lecciones posibles de este tropiezo de la izquierda brasileña. Al final, sí, la historia es la maestra de la vida.

Pero independientemente de las explicaciones que se le den al fenómeno, lo cierto es que con el ascenso de Bolsonaro se ha registrado un cambio en la geopolítica de América Latina. Atrás quedó aquella etapa del “giro a la izquierda en América Latina”, cuando la mayoría de los países de la región era gobernada por partidos progresistas. Con el triunfo de Macri en Argentina, de Piñera en Chile, de Lenín en Ecuador, y con el paulatino fortalecimiento de los partidos conservadores en gran parte de Nuestra América, los opinólogos dejaron de hablar del “giro a la izquierda” y comenzaron a escribir sobre la “restauración conservadora”. La nueva ola de gobiernos significaba que, tras su derrota, las fuerzas de la reacción latinoamericana se habían reorganizado y comenzaban a levantar la cabeza.

Brasil era un caso distinto. En el gigante sudamericano la derecha no había vencido en las urnas, sino que fue necesario un golpe de Estado para arrebatar a la izquierda el poder. Pero el gobierno de Michel Temer, que comenzó la cacería contra Lula, Dilma y los principales líderes del PT, fue la antesala de una nueva etapa en la geopolítica regional. Ahora, cuando los propios brasileños, la mayoría de los votantes, decidieron que un feroz anticomunista los gobernara, se inaugura una nueva época.

El hecho de que el país más grande de América Latina sea presidido por un nostálgico de la dictadura militar, ya ha comenzado a reconfigurar la geopolítica regional. No es fortuito que mientras presidentes como Correa o Cristina Kirchner son perseguidos por sicarios judiciales, Sebastián Piñera declare que “el socialismo del siglo XXI ha sido un desastre, y cuando la gente tiene oportunidad lo rechaza y elige una opción de más libertad, como es lo que ha pasado en Brasil”.

Así, pues, parece que América Latina ha dado un paso más a la derecha: pasamos de la restauración conservadora a la ultraderecha rampante. Tiempos duros para Venezuela, Cuba y Bolivia.