San Luis Potosí, sequía y abandono 

La población campesina de la región del Altiplano Potosino enfrenta una de sus crisis socioeconómicas más dramáticas de los últimos años

Pepe Alemán

2018-12-28
San Luis Potosí

La población campesina de la región del Altiplano Potosino enfrenta una de sus crisis socioeconómicas más dramáticas de los últimos años, debido al prolongado estiaje de finales de 2018 y al retraso en el pago de los seguros agrícolas catastróficos por parte de las dependencias estatales y federales del sector agropecuario. Incluso varios presidentes municipales están urgiendo a éstos a que volteen los ojos hacia esa zona desértica del país, cuya situación es en extremo delicada y exige atención urgente.   

La situación ha escalado a tal magnitud que la mayor parte de la población depende de las remesas que les mandan sus familiares emigrados en Estados Unidos (EE. UU.), en tanto que otros campesinos han abandonado su vocación agrícola para dedicarse a otras actividades laborales –informalidad, turismo, industria, etc.– en la misma región o en otras ciudades de la entidad potosina.  

El alcalde del municipio de  Villa de Ramos, Abraham Villa Ortega, detalló que alrededor de seis mil productores de temporal que siembran frijol en más de 45 mil hectáreas se encuentran prácticamente en la bancarrota,  pues la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (Sedarh) del gobierno estatal de San Luis Potosí apenas acaba de pagarles el Seguro Agrícola correspondiente al año 2016 y que el padrón de siniestros de 2017 apenas se está integrando. 

Villa Ortega dijo que enfrentan el retraso en las lluvias de 2018, mismo que provocó que se secaran las plantas de frijol y que la mayoría de los agricultores estén padeciendo una situación socioeconómica particularmente crítica, pues carecen de dinero, de empleos alternativos y de apoyos oportunos.  

“Hago el llamado para que los apoyos del Seguro Agrícola se puedan dar a tiempo a las zonas de temporal, para que de alguna forma los campesinos puedan resarcirse del siniestro por la falta de producción”, dijo el alcalde Villa Ortega.  

Campo

Por su parte, el presidente municipal de Cedral, José Homero Mata Camarillo, explicó que la situación en los municipios del norte del Altiplano enfrenta la misma situación difícil de cada año: “Ha llovido poco, no se han levantado las cosechas, la gente mantiene su ganado con sacarlo al campo con la poca agua que llega”. 

Aseveró que aunque se diseñan programas para contrarrestar la situación con fondos de ahorro, apoyo con forraje y semillas, el retraso de las lluvias da al traste con todo porque cuando éstas llegan “el desastre ya se consumó, los campesinos se quedan sin apoyo y las familias no saben qué van a hacer para sostenerse”. 

“Sí, la verdad no hubo cosechas este año y podemos considerar zona de desastre al municipio; al no haber cosechas no hay semilla para siembra el próximo ciclo. No hay frijol, ni hay maíz en nuestras comunidades. La gente necesita el maíz y el frijol para comer”, explicó. 

La sobrevivencia  

Ambos alcaldes coincidieron en que la economía de sus pueblos se ha “dolarizado” y que muchas familias campesinas solo dependen de las remesas que reciben de sus familiares que migraron hacia EE. UU. 

“La gente vive de las remesas que mandan sus familias que están en EE. UU.; la zona norte del estado arroja muchos paisanos a EE. UU. Eso viene a ayudar un tanto a la economía de los habitantes”, expresó Mata Carrillo. 

“Hay una parte que recibe remesas de sus familiares de EE. UU., pero otra parte de las zonas de El Barril, Dulce Grande, El Gato y parte de El Zacatón, donde las tierras son de riego y la gente no tiene el problema de empleo y de obtener su sustento diario; aunque ahí lo que principalmente se siembra es chile y alfalfa”, dijo por su parte Villa Ortega. 

campo

En el caso de Cedral, dijo que gran parte de la población económicamente activa (PEA) ha tenido que migrar hacia el municipio vecino de Real de Catorce, cuya condición de “Pueblo Mágico” ha propiciado la existencia de actividad comercial y turística que a sus poblaciones y otras personas da la posibilidad de obtener recursos. “Todos estos factores han venido a ayudar a la economía de los cedralenses; esta emigración de cedralenses al Pueblo Mágico, ayuda un poco a la economía”, sostuvo. 

Postura oficial 

De acuerdo con un análisis de la Sedarh, con corte al 30 de agosto, “se identifica una condición de sequía cuya crisis habrá de manifestarse sobre todo a finales del presente año”, mientras que los reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) arrojan registros de precipitaciones en “condición grave”. 

Con respecto al Altiplano potosino, la dependencia estatal reportó que tienen aseguradas más de 120 mil hectáreas de cultivos Primavera-Verano, y aunque en 2018 las precipitaciones estuvieron un poco por encima de la media regional, se han recibido 265 avisos de siniestro por sequía, de los cuales 16 mil 268 hectáreas ya han sido reconocidas con daños por la empresa aseguradora.  

En tanto la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), informó que Villa de Ramos fue el municipio más afectado en 2018 por la llegada tardía de precipitaciones pluviales.   

“Ha sido un año complicado en el tema de las lluvias, no solamente en San Luis Potosí, sino para todo el país,  pues las lluvias llegaron tarde”, dijo el delegado estatal de la Sagarpa, Gastón Santos Ward. 

Agregó que está implementándose el Seguro Catastrófico en los municipios donde se concentraron unas 15 mil hectáreas siniestradas que se ubican, además de Villa de Ramos, en los municipios huastecos de Ébano, Tamuín y San Vicente Tancuayalab. 

campo en SLP

Gastón Santos se queja de que el proceso de reporte de siniestro, registro y entrega de apoyo del seguro catastrófico a los productores es muy prolongado. “El proceso tiene que ver con las notificaciones tardías que hacen los campesinos de las diferentes comunidades a la dependencia;  y luego  se va a hacer la inspección,  y se registra catastrófico un cultivo cuando tiene un 70 por ciento siniestrado; y a partir de ahí  comienzan a correr los tiempos para el pago, que puede tardar hasta seis meses”, agregó el funcionario federal.