Las consecuencias del consumo masivo de antibióticos

La producción industrial de antibióticos, su consumo masivo y su desecho en el medio ambiente, suelo o reservorios de agua, han desencadenado un problema de contaminación a escala mundial y la resistencia de varias especies de bacterias a los antibiótico

-Por Redacción

2018-12-10
Ciudad de México

La producción industrial de antibióticos, su consumo masivo y su desecho en el medio ambiente, suelo o reservorios de agua,  han desencadenado un problema de contaminación a escala mundial y la resistencia de varias especies de bacterias a los antibióticos.

Estos compuestos químicos inhiben o eliminan el crecimiento microbiano. Su producción y consumo comenzó en la década de los 30 del siglo pasado con la penicilina, que fue descubierta en 1928 por Alexander Flemming. Muchos antibióticos se han identificado y aislado de cultivos de microorganismos, entre ellos bacterias y hongos. Sin embargo, fue a finales de la década de los 50 cuando se sintetizaron en el laboratorio nuevos antibióticos mediante la modificación de la estructura química de los que se conocían.

Con el inicio de la comercialización de la penicilina, comenzó la “era de los antibióticos” en la medicina. Su principal consecuencia fue la transición epidemiológica en la década de 1950, cuando las enfermedades infecciosas causadas por microorganismos patógenos dejaron de ser los mayores causantes de muerte y su lugar lo ocuparon las enfermedades crónico-degenerativas, entre ellas el cáncer. Además, la esperanza de vida del ser humano logró prolongarse; en el caso de México pasó de 34 años en 1900 a 75.2 años en 2016. 

Nos obstante lo anterior, el incremento en el consumo de antibióticos generó una nueva preocupación: la resistencia a los antibióticos de diferentes especies patógenas, principalmente de bacterias. Se sabe que muchos de los mecanismos de resistencia tienen bases genéticas; que las bacterias pueden transmitir estas características a las siguientes generaciones y, lo que es más sorprendente, que esta resistencia puede transmitirse en poblaciones de diferentes especies de bacterias. A pesar de los beneficios conseguidos, la “era de los antibióticos” tiene sus días contados.

El consumo mundial de antibióticos asciende hoy a los 10 billones de tabletas. Se calcula que en México se consumen al año 700 millones de tabletas, de acuerdo con la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Se estima, asimismo, que un tercio del consumo mundial se hace sin prescripción médica, pues la población tiene el mal hábito de auto-medicarse cuando padece infecciones virales que no requieren de estos medicamentos o de no terminar el tratamiento completo cuando se los han recetado.

Otra causa que provocó la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos fue su uso abusivo en los alimentos para el ganado de consumo humano. Esta práctica se hizo común desde 1950 con el propósito de reducir la mortalidad y la morbilidad en los animales, así como el de aumentar su tasa de engorda. Estas prácticas contaminaron con antibióticos suelos y cuerpos de aguas en zonas rurales.

Los estragos de la resistencia a antibióticos han propiciado un aumento de las enfermedades nosocomiales, es decir, los padecimientos que se contraen en los hospitales. De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.4 millones de personas en el mundo contraen infecciones en los hospitales. En México este tipo de infecciones causan tres mil 840 muertes al año, mientras que en Estados Unidos las estimaciones varían entre 25 mil y 100 mil muertes anuales.

Aunque por el momento las enfermedades infecciosas no son la principal causa de muerte en la población, la desatención al problema de la resistencia a los  antibióticos puede aumentar su incidencia y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera que una pandemia podría cobrar la vida de 10 millones de personas en el año 2050.