Consultas a modo, el modus operandi del nuevo gobierno 

Andrés Manuel López Obrador durante su gestión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal ya utilizó encuestas

-Por Daniel Martínez Garbuno

2018-12-03
Ciudad de México

Las consultas ciudadanas no son una novedad en los usos políticos del Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ya que durante su gestión como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) las utilizó con medianos resultados para preguntar a la población sobre el aumento al precio del boleto del Metro de 1.50 a 2 pesos, la construcción del segundo piso en el Periférico y la aplicación del horario de verano en la capital. 

En diciembre de 2002, cuando preguntó a la población si debía revocarse su mandato como Jefe de Gobierno, la afluencia de votantes fue equivalente al 10 por ciento del padrón electoral de la CDMX. Ahora, ya como Presidente electo, AMLO ha jugado con la idea de realizar una consulta con ese tema, causando alarma en la oposición, que lo ha acusado de pretender alargar su mandato a más de seis años. 

Está por demás decir que AMLO, como ocurre hoy, desde hace 15 años, nunca perdió en una consulta. Sin embargo, esta herramienta parece haberse desgastado demasiado pronto; porque si bien para algunos es un ejercicio democrático con el que busca involucrar a la población en sus decisiones políticas, para otros es una forma de lavarse las manos y pasar a los ciudadanos el costo de éstas. 

La diferencia en resultados políticos –no numéricos– entre la última consulta popular que AMLO organizó hace tres lustros y los de las dos que instrumentó en octubre y noviembre de este año, fue definida de algún modo por un nuevo tipo de monstruo: “las benditas redes sociales”, un nuevo actor mediático no invitado, pero siempre activo y participativo en la arena política. 

Con el propósito de poner a votación temas de trascendencia nacional e internacional como la construcción de una refinería en Dos Bocas, Tabasco, o la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el ahora mandatario lanzó dos nuevas consultas, cuando todavía no asumía el cargo de Presidente. Y la respuesta a su iniciativa ha sido mixta. 

Aeropuerto

Mayor participación, menor padrón, menor credibilidad 

“El Presidente López Obrador tiene un gran capital político, ha triunfado con un caudal inédito de votos, tiene una oportunidad histórica para transformar el sistema político mexicano y la consulta es un primer pasito en la dirección opuesta a este objetivo”, dijo Yanina Welp, codirectora del Centro Latinoamericano de Zúrich en la Universidad de Zúrich, Suiza. 

En entrevista con buzos la especialista explicó que en las consultas realizadas por AMLO del 25 al 28 de octubre y del 24 al 25 de noviembre se pasó por alto la legalidad y el Presidente perdió una gran oportunidad para establecer un verdadero patrón de participación ciudadana. 

En términos estadísticos, la consulta sobre el NAIM contó con el voto de un millón 67 mil 829 personas, la mayor participación para un evento de este tipo, y la consulta sobre los diez proyectos prioritarios logró la participación de 925 mil ciudadanos. 

Vocero

Aunque ambas votaciones tuvieron afluencias superiores a las que AMLO organizó cuando fue Jefe de Gobierno, ninguna superó el uno por ciento del padrón electoral nacional vigente en las elecciones del 1º de julio de este año. 

La cuestión no habría tenido mayor relevancia de no ser porque el Gobierno Federal entrante validó los resultados al considerarlos vinculantes y de inmediato anunció la cancelación de la construcción del NAIM en Texcoco y que habrá un nuevo sistema aeroportuario para la capital mexicana, integrarado por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), la Base Militar de Santa Lucía y el Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT), que se adaptará para recibir vuelos comerciales pese a las recomendaciones de organismos internacionales especializados que aconsejan lo contrario. 

Esta decisión generó mayor polarización entre los diversos sectores sociales y económicos de la población nacional, algunos de los cuales acusaron al Presidente electo de tomar una decisión dictatorial maquillada por una consulta a modo; a pesar de ello, el circulo más cercano al Presidente electo sostiene que la citada consulta una reafirmación de la calidad democrática del ejercicio.  

“Creo que ponerle una etiqueta u otra nos sirve de poco. Es mucho más importante, más que las etiquetas apresuradas, pensar en los procesos y tratar de aportar algo para que estos se reencaucen”, recomendó Welp. Es decir, la polarización tan generalizada que se ha dado alrededor de este tema hace que se pierda la oportunidad de intervenir en un debate que necesita muchos más argumentos concretos que etiquetas abstractas. 

“No estoy en contra de que se consulten los grandes proyectos de infraestructura. Estoy en contra de que se consulte al aventón, sin marco normativo ni institucional, sin garantías de integridad y sin plantear bien el problema ni las alternativas. Consulta sí, pero bien hecha”, escribió Carlos Bravo Regidor, coordinador de la división de Periodismo en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE). 

Por el contrario, Óscar Rojas –economista y doctorando de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)– publicó que no ve nada malo en la consulta. “¿Que hay insuficiencias? ¡Claro! Imagina todas las elecciones tradicionales que se necesitaron para respetar la voluntad popular. Pero es un nuevo camino; se trata de que se enfoquen los asuntos públicos, que tengan más vigilancia. 

“Para muchos académicos mexicanos esto es el populismo chavista; pero también he visto académicos defendiendo la consulta porque el Presidente puede hacer lo que quiera”, expresó Welp, para quien la actitud tomada por AMLO es un error, un gran error. 

–¿Las consultas a modo son para gobernar a modo? 

“Sí, de alguna manera. Pero está quemando demasiados cartuchos antes de tiempo, porque ahora tiene un capital muy importante y se lo está jugando sin ninguna necesidad. Es un error de todo tipo, un error de legalidad, un error de legitimidad; incluso un error estratégico. No va a poder gobernar por la libre. Eso no va a ocurrir, ni hacia adentro ni hacia afuera”, enfatizó  la especialista.  

Sin embargo, Welp reconoce que si AMLO se hubiera atenido al proceso legal, sus consultas quizás se habrían postergado indefinidamente. “Para poder realizar la consulta del NAIM apegada a lo establecido en la ley, se tendría que haber esperado a las elecciones intermedias de 2021, o a cuando se renueve el total del Congreso de la Unión y la Presidencia de la República, en 2024”. 

Es decir, su promesa de campaña de echar abajo la construcción de la nueva terminal aérea se habría visto en problemas porque el Artículo 35 de la Constitución establece que las consultas populares deben realizarse el mismo día de la jornada electoral federal, lo que deja muy poco margen de acción para tomar este tipo de decisiones. 

Por esta razón, al anunciar la realización de la segunda consulta nacional dijo textualmente: “Se va a reformar el Artículo 35 de la Constitución para que los ciudadanos puedan libremente expresarse, manifestarse, participar y se puedan llevar a cabo consultas en el marco de la legalidad”. 

Y para evadir las acusaciones de que sus consultas no son legítimas, recurrió al argumento de que su gobierno tiene autoridad moral porque “nunca hemos cometido un fraude, no somos capaces de alterar un resultado, no somos deshonestos, tenemos autoridad moral y por eso también tenemos autoridad política”. 

Tendencia latinoamericana, la consulta ciudadana 

“A partir de la década de los 80, América Latina ha vivido un intenso proceso de reforma constitucional y, en algunos casos, una refundación. Como un resultado de este proceso, la gran mayoría de los países de esta región han incluido el uso de mecanismos de democracia directa”, escribió Efrén Arellano Trejo en el texto Mecanismos de democracia directa en América Latina. 

Entre 1979 y 2011 se realizaron 50 consultas ciudadanas en 12 diferentes países con resultados diversos. Sin embargo, nuestro país ha permanecido retrasado en este rubro. “México está en un grupo de países en el que los mecanismos de democracia directa no han tenido mayor incidencia. No es el único, pero es uno que se ubica claramente en la retaguardia”, apuntó Yanina Welp, especialmente si se le compara con otros países de la región.  

El Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM consigna los datos: Uruguay realizó en esas tres décadas 14 consultas populares; Ecuador, nueve; Venezuela, seis; Panamá y Bolivia, cuatro; Chile y Colombia, tres; Guatemala y Brasil, dos; Argentina, Costa Rica y Perú, uno; y México, ninguna.  

Entre las consultas ciudadanas latinoamericanas más famosas figuran el plebiscito popular que rechazó el acuerdo suscrito entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016; el Plebiscito Nacional de Chile, en 1988, que marcó el fin de la dictadura de Augusto Pinochet; y los refrendos constitucionales en Venezuela, en 1999, para validar la Constitución Bolivariana y la Asamblea Nacional Constituyente, ambas a iniciativa del entonces presidente Hugo Chávez. 

Consultas populares

¿Por qué México se ha quedado tan retrasado en la aplicación de consultas ciudadanas?  

“¿Por qué?, bueno, una posible explicación tiene que ver con el rol de los partidos políticos. México es uno de los países que hizo una transición a la democracia más tardía, por un lado; y por el otro, justamente en estos países que ya llegaron a la transición, se ha promovido de una forma mucho más destacada la expansión de mecanismos de participación. En México, no”, explicó Welp. 

Y añade: “Yo creo que porque los partidos han mantenido un control sobre la agenda pública y esto es lo que recién ahora está en crisis. Cuando los partidos están en crisis, lo típico es que no se expandan los mecanismos de participación o que si se expanden lo hagan en formatos que sigan siendo controlados por el gobierno”. 

En el caso mexicano, aunque la regulación nacional sí introdujo un amplio espectro para que diversos actores puedan convocar a consultas ciudadanas, “las dificultades de activación son muy altas, lo que provoca que en la práctica no haya incidencia, a menos que se lleven a cabo como lo está haciendo AMLO, sin cumplir realmente con la legalidad”. 

–¿Qué opina sobre las consultas ciudadanas en México, organizadas por el nuevo gobierno? 

“Hago tres preguntas: ¿va a haber una reforma a los mecanismos para que realmente sean efectivos en México? ¿Se seguirán haciendo consultas, aunque no haya un marco legal? Y si las consultas son aprobadas por el Congreso en el futuro, ¿qué tipo de rol van a tener la Corte Constitucional y el Instituto Nacional Electoral (INE)?”. 

“Evidentemente las consultan mandan una clara señal de que se quiere apelar a la voluntad ciudadana, pero hay que ver qué ocurre. Hay una agenda, muy marcada en América Latina, que tiene que ver con las consultas populares, que pueden ser un mecanismo eficaz para mejorar la legitimidad democrática y la responsabilidad de los gobernantes, y hay que ver cómo se apuesta por eso y cómo se regula. Y la cuestión final es, con líderes con las características como las de AMLO, es importante ver cómo se dota de sentido a los espacios de la opinión pública. Es hora de pensar en una serie de reformas que permitan un espacio de debates obligados y acceso a una información verídica, para que no se repitan eventos como lo que sucedió en la campaña de Brasil, con el momento histórico que nos tocó vivir y con tanta influencia de las redes sociales”, concluyó la experta.