AMLO promete acabar con el neoliberalismo sin tocar al capital 

El nuevo mandatario proclamó el fin del neoliberalismo; al mismo tiempo que ofreció plenas garantías al capital financiero

-Por Martín Morales

2018-12-03
Ciudad de México

La sesión del Congreso de la Unión comenzó a las nueve de la mañana del sábado 1º de diciembre. La toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el nuevo Presidente de México, inició con la participación de legisladores de las bancadas partidistas quienes criticaron la creación de “superdelegados” en las 32 entidades del país, que sustituirán a los representantes de cada dependencia federal; la no disminución del precio a las gasolinas y la creación de programas sociales asistencialistas con un presupuesto de egresos diezmado. 

En este sentido, los legisladores de oposición conminaron a los asistentes a respaldar y dar independencia al Poder Legislativo para que no se convierta en una oficialía de partes del Presidente de la República, que apruebe todo lo que pida el nuevo Presidente. Aseguraron que el riesgo es mayúsculo para el país, tomando en cuenta que con el nuevo mandatario y su proyecto de nación, se concentrará el poder excesivamente, de tal manera que se pone en riesgo la división de poderes y, por ende, el equilibrio social. 

Toma de protesta

En general, contradicciones e interrogantes abiertas sintetizan el saldo de la toma de posesión. El nuevo mandatario proclamó el fin del neoliberalismo; al mismo tiempo que ofreció plenas garantías al capital financiero inversionista y la autonomía del Banco de México (Banxico), en el que no meterá mano ni intervendrá, respetando su política monetaria. Momentos después anunció la creación de una franja libre en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos (EE. UU.), en donde el IVA (impuesto al valor agregado) bajará de 16 a ocho por ciento y el ISR (impuesto sobre la renta) de 35 a 20 por ciento. Sin describir cuál sería el nuevo modelo económico implantado en su gobierno, AMLO resaltó que su toma de posesión representaba la conclusión del neoliberalismo, pero, al mismo tiempo, negó introducir nuevos impuestos para cobrar más a las élites políticas y económicas de México. 

En medio de una crisis migratoria entre EE. UU. y México por la llegada masiva de centroamericanos a la frontera entre estas dos naciones, que ya ha derivado en agresiones violentas, arrestos y deportaciones, el hoy Presidente agradeció la presencia de Ivanka Trump, hija, asesora y consejera del presidente norteamericano Donald Trump, y del vicepresidente, Michael Pence, por asistir a la ceremonia de toma de posesión. Ivanka incluso fue ovacionada por los legisladores mayoritarios del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) al ser presentada por AMLO. 

Además de Ivanka y Pence, en el recinto de San Lázaro se encontraban Kirstjen Nielsen, secretaria del Departamento de Seguridad Interna de EE. UU., la  vicepresidenta de la Asamblea de la República Popular China, Shen Yueyue. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no hizo acto de presencia en la ceremonia protocolaria, pero sí llegó al Palacio Nacional para la comida privada que organizó el nuevo gobierno. 

Usa

Otros asistentes al acto protocolario fueron el rey Felipe VI de España; Hirofumi Nakasone, senador japonés; el presidente de la Asamblea de la República Popular de Corea, Kim Yong-nam;  así como los mandatarios Evo Morales, de Bolivia; de Guatemala, Jimmy Morales; Miguel Díaz-Canelde Cuba; Colville Young, de Belice; de Honduras, Juan Orlando Hernández; de Ecuador, Lenin Moreno; de Paraguay, Martín Vizcarra Cornejo; de Perú, Iván Duque; y la vicepresidenta de Argentina, Gabriela Michetti. A la ceremonia asistieron, en total, 400 invitados, entre representantes de gobiernos y dirigentes de organizaciones sociales.   

Durante su discurso, AMLO resaltó “el fracaso del modelo neoliberal” y aseguró que éste quedó en evidencia en los últimos 36 años, en los que el crecimiento económico ha sido en promedio del dos por ciento, comparándolo con el periodo del Milagro Mexicano (1946-1970), cuando el país creció a tasas del seis por ciento en promedio. 

Durante una hora y 20 minutos, AMLO destacó particularmente el periodo en que se aplicó el esquema económico del “desarrollo estabilizador” de 1958 a 1970, una política económica diseñada por el abogado Antonio Ortiz Mena, quien se desempeñó como secretario de Hacienda de los gobiernos priistas de Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). Sin embargo, algo que no quedó claro es cuál será la orientación económica y política que seguirá su gobierno, pues solo aseguró: “si me piden que exprese con una frase el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y la impunidad”. 

Ya el presidente

Afirmó que con este acto de rendición de protesta “aunque suene pretencioso”, comenzaba la Cuarta Transformación del país –dijo–. Después agradeció al expresidente Enrique Peña Nieto por no haber intervenido en el proceso electoral del 1º de julio pasado, proceso en el que resultó ganador. A pesar de las críticas de los legisladores de oposición y desdiciéndose de una promesa de campaña, reafirmó que en su sexenio no habrá persecución de los corruptos porque “no alcanzarían las cárceles” para recluirlos, además de que esta persecusión producirá un conflicto político de grandes proporciones, cuya solución restaría “dinero y esfuerzo” al nuevo gobierno, recursos que sería preferible usar para mejores fines. Esto a pesar de que días antes anunció ante los medios de comunicación que sería el pueblo, a través de una encuesta, quien decidiría si los políticos corruptos serían o no enjuiciados.

 

No habrá reelección,  pero sí encuestas 

AMLO anticipó que no buscará la reelección en 2024, y justificó su política en figuras nacionales como Benito Juárez y Lázaro Cárdenas: “…también soy maderista y partidario del sufragio efectivo no reelección”. Pero sí aprovechó para anunciar que “dentro de dos años y medio” se someterá a una más de sus consultas públicas para preguntarle a los ciudadanos si debía permanecer o no en el cargo por otros tres años más, hasta concluir su sexenio, política que ya es calificada por muchos como acto de precampaña con miras a las elecciones intermedias de 2021. Anticipó que, como cabe la posibilidad que Morena pierda las elecciones presidenciales del 2024, ejecutará cambios constitucionales en su sexenio, con una profundidad tal que no puedan ser revertidos por un Presidente de otro partido. Con esto, –dijo– les costará más trabajo echar abajo las reformas; sin embargo, anunció que la bancada morenista sí echará para atrás la reforma educativa empujada por el gobierno saliente, y revisará todo el entramado legal de la reforma energética para analizar qué se puede revertir. 

Al referirse a su proyecto, convocó al Congreso a la aprobación de la reforma que dará origen a la Guardia Nacional, con una base de militares, que según indicó, serán preparados para que respeten los derechos humanos y se haga cargo de la seguridad del país. Y mientras en el salón de plenos, AMLO se refería a los aspectos de justicia, fue interrumpido por un conteo, los panistas, haciendo referencia a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, contaron del uno al 43; AMLO prometió que este caso será atendido por una “comisión de la verdad” a partir del lunes tres de diciembre. 

Una de las promesas de su campaña fue la de reducir el precio de las gasolinas, demanda muy sentida de la población. Respecto a esta iniciativa, AMLO adelantó que el precio depende de la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, y de reforzar las seis que actualmente se encuentran en declive operativo; llegado este momento, entre gritos y porras, la bancada de Acción Nacional exigió bajar el precio de las gasolinas, a lo que el Presidente reviró: “ahora resulta que los que aumentaron el precio de las gasolinas están pidiendo que baje. Hago el compromiso responsable que pronto, muy pronto, cuando terminemos la refinería que vamos a construir en México y se rehabiliten seis refinerías, va a bajar el precio de la gasolina y de todos los combustibles”, volvió a prometer. 

Amlo

Tanto en su discurso en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México (CDMX) como en el recinto de San Lázaro, el nuevo Presidente refrendó su nueva política nacional, en la que están contemplados proyectos nacionales como la construcción ferroviaria del Tren Maya y que incluye una ruta Transístmica para unir el comercio entre el Oceáno Pacífico y el Atlántico. Prometió realizar los programas sociales que anunció en campaña, como el plan de promoción del empleo para los jóvenes que no estudian ni trabajan (ninis), a los que se les otorgará un salario de tres mil 600 pesos al mes, y las becas para estudiantes, quienes recibirán dos mil 400 pesos cada 30 días. Volvió a remarcar que los beneficios de éstos y otros programas sociales se entregarán de manera directa, mediante tarjetas electrónicas bancarias que, trascendió, manejará Banco Azteca. 

Para acallar los cuestionamientos en torno al origen de los recursos financieros para los nuevos programas, aseguró que saldrán de la reducción del gasto corriente del gobierno, incluida la disminución salarial de los funcionarios, así como de las acciones anticorrupción. 

Al término del acto protocolario en el Palacio Legislativo de San Lázaro, AMLO se dirigió al Palacio Nacional. Salió del recinto portando la banda tricolor. Rodeado por fotógrafos, camarógrafos, antes de abordar el auto compacto blanco en el que llegó, se dirigió a la malla metálica que había al frente para saludar desde ahí a las personas que se habían colocado del otro lado de la cerca. 

Durante el recorrido del Palacio Legislativo al Palacio Nacional, desde la Avenida Congreso de la Unión hasta entrar por la Avenida Pino Suárez hacia el Zócalo, el auto blanco fue escoltado por cadetes a bordo de dos unidades militares. A los lados, motociclistas de Tránsito y Secretaría de Seguridad Pública de la CDMX, así como otros guardias discretos, corriendo a un lado de la unidad, relevándose cada cierto tiempo. 

Amlo Fests

Minutos después fue recibido por sus seguidores en el Zócalo de la capital del país, en donde miles de personas festejaron su ascenso al poder, esperanzados en un cambio radical a partir de lo que el nuevo Presidente ha anunciado como la Cuarta Transformación. Los 68 Pueblos Indígenas de México entregaron el bastón de mando a AMLO, algunos de sus correligionarios viajaron hasta la CDMX para escuchar su discurso. El Presidente les aseguró: “Me comprometo a no robar”; “el Presidente de México nunca dará la orden de reprimir al pueblo”; “van a bajar los sueldos de los de arriba porque van a aumentar los sueldos de los de abajo”; “no es mi fuerte la venganza, si bien no olvido, sí soy partidario del perdón y la indulgencia”, en referencia al perdón a los corruptos. Y finalizó: “el compromiso que tengo con mi pueblo: no tengo derecho a fallar”.