LOS ENIGMAS DE SOR JUANA  (II)

Las destinatarias del extraordinario envío eran las monjas portuguesas de una especie de sociedad literaria femenina

Tania Zapata Ortega

2018-11-19
Ciudad de México

Segunda parte 

 

Bajo el título Enigmas ofrecidos a la casa del placer, esta composición en versos octosílabos fue enviada a Portugal, hacia 1692 por Soror Juana Ignés de la Cruz, nombre lusitanizado de la gran poetisa nacida el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel Nepantla, Estado de México. Las destinatarias del extraordinario envío eran las monjas portuguesas de una especie de sociedad literaria femenina y conventual que se hacía llamar la Casa del Placer. 

Se trata, quizás, del último poemario de Sor Juana y fue descubierto en antiguos manuscritos conservados en la Biblioteca Nacional de Lisboa, al parecer de manera simultánea, y para fortuna de la historia de la literatura mundial, por dos conocidos sorjuanistas. 

En su ensayo Los Enigmas de Sor Juana, Mario Calderón afirma “Se considera al enigma y a la adivinanza como una misma forma de creación poética; sin embargo, nos parece que la adivinanza se debe clasificar como una forma de poesía popular, folclórica; y el enigma como una forma de poesía culta. La adivinanza cumple con las funciones de diferenciar a un grupo social de otro, de propiciar el amor de un hombre a su propia sociedad porque divierte, enseña, etc.; posee además todos los atributos del folclor literario: tradicionalismo, popularidad, anonimato, plasticidad, valor estético y su contenido refleja los usos, costumbres e ideas del pueblo. El enigma, en cambio, no es anónimo, se transmite exclusivamente en forma escrita por medio de colecciones…”. 

La tarea ahora es adelantar posibles respuestas a estas cultas “adivinanzas” que nos legó el Fénix de México; por ello, buzos premiará al primero de nuestros lectores que resuelva los enigmas, argumentando sus respuestas, y nos escriba a www.buzos.com.mx (*) 

1 

¿Quál es aquella homicida 

que piadosamente ingrata, 

siempre en quanto vive, mata 

y muere en quando da vida? 

2 

¿Quál será aquella afflición, 

que es con igual tiranía 

el callarla cobardía 

dezirla desatención? 

3 

¿Quál puede ser el dolor 

de efecto tan desigual, 

que siendo en sí el mayor mal, 

remedia otro mal mayor? 

4 

¿Quál es la sirena atroz, 

que en dulces ecos velozes, 

muestra el seguro en sus vozes, 

guarda el peligro en su voz? 

5 

¿Quál es aquella deydad 

que con tan ciega ambición 

cautivando la razón, 

todo se haze libertad? 

6 

¿Quál puede ser el cuidado 

que libremente imperioso, 

se haze a sí mismo dichoso 

y a sí mismo desdichado? 

7 

¿Quál será aquella passión 

que no merece piedad, 

pues peligra en necedad 

por ser toda obstinación? 

8 

¿Quál puede ser el contento 

que con hypócrita acción, 

por sendas de recreación 

va caminando al tormento? 

9 

¿Quál será la idolatría 

de tan alta potestad 

que haze el ruego indignidad 

la esperanza grossería? 

10 

¿Quál será aquella expresión 

que cuando el dolor provoca 

antes de voz en la boca, 

haze eco en el coraçón? 

11 

¿Quáles serán los despojos, 

que al sentir algún despecho, 

siendo tormento en el pecho, 

es desahogo en los ojos? 

12 

¿Quál puede ser el favor, 

que por occulta virtud, 

si se logra es inquietud, 

y si se espera es temor? 

13 

¿Quál es la temeridad 

de tan alta presunción, 

que pudiendo ser razón 

pretende ser necedad? 

14 

¿Quál el dolor puede ser 

que en repetido llorar, 

es su remedio el cegar, 

siendo el achaque el no ver? 

15 

¿Quál es aquella attención 

que con humilde denuedo, 

defendido con el miedo, 

da esfuerços a la razón? 

16 

¿Quál es aquel arrebol 

de jurisdicción tan bella 

que alumbrando con estrella 

desalumbra como sol? 

17 

¿Quál es aquel atrevido 

que indecentemente osado 

fuera respeto callado 

y es agravio proferido? 

18 

¿Quál puede ser el portento 

de tan alta calidad, 

que es con ojos ceguedad, 

y con vista entendimiento? 

19 

¿Quál es aquella deydad 

que con medrosa quietud, 

no conserva la virtud 

sin favor de la maldad? 

20 

¿Quál es el desasosiego 

que traidoramente aleve, 

siendo su origen la nieve, 

es su descendencia el fuego? 

 

(*) El ganador recibirá las Obras Completas de Sor Juana Inés de la Cruz. Edición y notas de Antonio Alatorre. Ed. FCE.