Nayarit: El lento y tortuoso camino de la reconstrucción

Antonio Echevarría, gobernador de Nayarit  reveló que había más de 180 mil personas damnificados por Willa, 100 mil de ellos perdieron todo

Argimiro León

2018-11-19
Nayarit

Los afectados por las inundaciones en Nayarit afirman que tuvieron suficiente tiempo para evacuar y así evitaron la muerte o desaparición de niños y adultos mayores y se muestran agradecidos por el apoyo que les han brindado del gobierno federal y estatal, el Ejército Mexicano y la Marina. 

Se había previsto que el 23 de octubre el huracán Willa tocaría tierra en las playas de Novillero, municipio norteño de Nayarit, pero finalmente golpeó entre El Rosario y Escuinapa, poblaciones del vecino estado de Sinaloa. Este hecho hizo pensar a muchos nayaritas que el problema ya había pasado, pero las autoridades y los adultos mayores sabían que aun cuando no llueve en su tierra el agua que cae en la sierra limítrofe con Durango baja con escurrimientos hacia el mar por el río San Pedro. 

 Fue por ello que a las tres de la mañana del día 24 los habitantes de los municipios de Tecuala y Acaponeta fueron despertados con el anuncio de que el río Acaponeta estaba subiendo y que su nivel alcanzaba ya la estructura del puente vehicular. Poco después la corriente rebasó este, inundó las tierras de cultivo y aun la cabecera municipal.  

En el ramal Acaponeta-Tecuala, había un poblado de nombre Los Sandovales y con aproximadamente 200 viviendas, cuyos habitantes desalojaron tan pronto como las autoridades les avisaron que debían irse a los albergues previamente habilitados. De esa comunidad sólo quedaron dos o tres casas, pues las demás arrasadas por el afluente.  

Afectaciones

La unidad de Protección Civil Estatal, bajo la dirección de César Guzmán Rangel, envió brigadas para monitorear el desbordamiento fluvial y evaluar los daños causados por la inundación. En ese mismo lapso las direcciones municipales de Huajicori, Acaponeta, Tecuala, Rosamorada, Ruiz, Tuxpan, San Blas y Santiago Ixcuintla estuvieron en situación de alerta frente al crecimiento continuo de las avenidas de los ríos Acaponeta y San Pedro, que amenazaban con desbordarse. 

En tanto unidades militares del Ejército Mexicano y la Marina Armada de México, coordinadas con las corporaciones policíacas estatales y municipales, evacuaron a tiempo a la mayoría de la población y evitaron que el desastre fuera mayor. A la fecha las cifras oficiales sólo hablan de cuatro personas fallecidas y se desconocer si hay desaparecidos porque muchas de las comunidades más apartadas continúan incomunicadas por tierra.  

En un primer recuento de daños el gobernador de Nayarit, Antonio Echevarría García, reveló que había más de 180 mil personas damnificados, de los cuales poco más de 100 mil perdieron todo su patrimonio. Tan sólo en la cabecera municipal de Tuxpan, por cuyo centro cursa el río San Pedro, la creciente rompió la barda del malecón, inundó las casas donde vivían cerca de 26 mil personas y arrasó con dos escuelas, una secundaria y una preparatoria. 

El ayuntamiento tuxpense ya había evacuado a la mayoría de las familias y sólo algunas no abandonaron sus hogares porque presumieron la inundación del río no las afectaría, pero en esa ocasión el nivel de las aguas se elevó a más de dos metros de altura, tuvieron que subir al segundo piso o trepar a las azoteas, y observar la pérdida de sus pertenencias domésticas. 

En Tuxpan todas las casas se inundaron con agua y lodo hasta la mitad de los edificios. A la fecha las calles siguen intransitables, pese a los esfuerzos de las cuadrillas de trabajadores enviados por los gobiernos federal, estatal y municipal para realizar labores de limpia con palas, picos, carretillas, camiones de volteo y maquinaria prestada por empresarios.  

La zona afectada ha sido visitada por el Secretario de Salud y el subsecretario de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto primero declaró como zona de emergencia a los ocho  municipios afectados pero luego, ante la carencia de recursos del gobierno estatal de Nayarit para atender el problema –es decir, no podría aportar un peso por cada peso depositado por el gobierno federal- hizo la declaratoria de zona de desastre. 

Miles de afectaciones

Sin embargo el Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), según las autoridades locales, enviará el apoyo financiero correspondiente hasta el 20 de noviembre, aunque en días pasados el director general del Instituto  de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) anunció que los burócratas damnificados dispondrán de un crédito de vivienda y hacer válidos su seguro de daños con sólo demostrar sus pérdidas patrimoniales.  

De acuerdo con la revisión de la zona afectada, únicamente los municipios de Huajicori, Acaponeta, Tecuala y Tuxpan, fueron afectados en una mayor cuantía. En el primero se habla de tres comunidades desaparecidas y tres personas muertas; en Tuxpan de sólo un muerto y cuantiosos daños materiales, de los que aún no existe el monto estimado. 

Por su parte, el presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso del Estado, diputado Leopoldo Domínguez González, anunció que los 30 integrantes de la XXXII Legislatura Local donarán el 10 por ciento de sus dietas mensuales de octubre para apoyar las necesidades más urgentes de los damnificados y dijo que con la asesoría de personas especializadas en ingeniería civil estima que el monto de los daños materiales provocados por las inundaciones alcanza los 10 mil 500 millones de pesos. 

Domínguez González afirmó asimismo que los diputados locales están tocando puertas de organizaciones y dependencias estatales y federales para conseguir los recursos monetarios para contribuir a la cobertura de las necesidades más indispensables de las familias afectadas por el huracán Willa, quienes por ahora requieren de camas, colchones, utensilios de cocina, mesas, sillas, estufas, refrigeradores y un trabajo para tener ingresos.  

El legislador dijo estar consciente de que la recuperación socioeconómica integral de la mayoría de los damnificados será lenta y que puede durar meses o incluso años y que para ella los recursos del gobierno estatal y los que aportará el Fonden no serán suficientes y habrá necesidad de mantener el apoyo solidario de la población nayarita no afectada.  

Por ahora lo más urgente consiste en reponer los servicios públicos básicos -agua potable, drenaje, alumbrado público- y realizar una revisión sanitaria permanente de las áreas afectadas para evitar que pueda darse epidemias de dengue y cólera, principalmente.  

Entre las personas que más bienes perdieron con los estropicios del huracán destacan los ganaderos, los propietarios de granjas camaroneras y pescado, y los agricultores de maíz, sorgo, hortalizas y árboles frutales, cuyas áreas productivas continúan bajo el lodo o fueron erosionadas por la fuerza de las corrientes de agua. 

Viven en lodo

En las calles de Tuxpan, el municipio más afectado y al que menos se ha apoyado, aún permanecen a la vista bienes domésticos inservibles y animales muertos –mascotas y salvajes- y todas las pequeñas y medianas empresas comerciales y artesanales desaparecieron y dejaron a sus trabajadores sin empleo.  

En Tecuala y Acaponeta hay daños que no podrán ser reparados en corto tiempo. En Huajocori, municipio que está al pie de una montaña, su presidenta municipal Gabriela Guzmán González dijo que hasta ahora han logrado llevar en helicóptero alimentos y agua a los habitantes que viven en las comunidades en la sierra, ya que ningún vehículo ni a caballo puede transitar en los caminos serranos porque están colmados con lodo. 

La alcaldesa  solicitó a las autoridades del estado y a las federales el envío de víveres no perecederos, agua y  maquinaria pesada, herramientas y equipos adecuados para limpiar los caminos que llevan a esas comunidades, de cuyos habitantes se desconoce el número posible de muertos, heridos o desaparecidos.  

El presidente municipal de Acaponeta, José Humberto Arellano Núñez, explicó que su municipio sigue de pie y que solo pide le echen una “manita”, porque todos los habitantes tienen deseos de salir adelante y están participando en la limpieza de calles y viviendas. Aseguró que han limpiado ya el 80 por ciento de sus casas y calles.  

En tanto los alcaldes de Rosamorada, Ruiz, San Blas y Santiago Ixcuintla informaron que los daños más importantes han empezado a ser superados, pero advirtieron que la reconstrucción de viviendas y calles requerirá de muchos recursos porque la gente mayoría de los damnificados carece de dinero para el nivel de gasto necesario.  

El gobernador Echevarría García, por su parte, ha estado desde el primer día en la zona afectada junto con su equipo de trabajo y con la mayoría de sus funcionarios de primero y segundo nivel, porque no obstante al apoyo recibido de mucha gente de otras entidades y del gobierno federal el nivel de los daños sufrido es muy alto y se advierte de inmediato que Nayarit no saldrá por sí solo.  

Precisó que a pesar de que las finanzas estatales no son muy buenas, debido a que este año la Federación le hizo dos descuentos grandes –uno de 800 millones de pesos y otro de 600 millones de pesos- su administración ha estado aportando “lo que humanamente le es posible” para superar la contingencia.  

Echevarría García ha dicho a los medios de comunicación locales y nacionales que hay comunidades a las que no ha podido llegar personalmente por tierra, pero aclaró que no dejará solos a sus habitantes y que no dejará de atender los problemas “hasta que vea que hay circulación en toda la región, que tienen dónde dormir y qué comer”. 

Se recuperan

Actualmente están habilitados en Tuxpan seis comedores comunitarios, en donde le dan a todos los habitantes alimentos calientes tres horas al día. En los albergues hay todavía algunas familias porque sus viviendas  se destruyeron totalmente o porque están han bajo el lodo.  

Teresa de Jesús Quevedo, ama de casa tuxpense de 48 años de edad, madre soltera y con tres hijos menores, dijo que su familia y la mayoría de sus vecinos han vivido “momentos súper difíciles”  y que si bien el gobierno federal aún no ha aparecido, les están llegando algunos apoyos repetidos –“ya que todos traen lo mismo”- que les han ayudado a paliar sus necesidades más urgentes, entre ellos alimentos, ropa y agua. 

También explicó que aunque lo peor “afortunadamente ya pasó, ahora lo que más requieren son herramientas, ya que la mayoría de las familias “nada más nos vemos las caras afuera de lo que fueron nuestras viviendas, porque no podemos sacar el escombro que hay adentro de lo que fueron nuestras casas, ni podemos entrar porque están llenas de lodo y los enseres domésticos está destruidos por todas partes. 

“Por eso necesitamos herramienta con qué sacarlos. Las autoridades están apoyando, pero no pueden hacerlo con todos a la vez. También necesitamos platos, cubiertos y dónde sentarnos, porque no podemos hacerlo en el suelo porque todavía hay lodo y cal, ya que algunos municipios nos están enviando cargamentos de esta para echarla sobre los animales muertos. Por todo esto esperamos que el Congreso de la Unión apruebe algún  recurso para el gobierno estatal para que nos compren palas, carretillas y algunos tablones para sentarnos por lo menos”. 

Doña dijo que el gobierno federal se “pasa con la burocracia” y que el Fonden no llega todavía a Nayarit, donde la  gente no puede hacer nada. “Ni siquiera hay camiones urbanos para ir a ver a nuestras amistades y familiares a otras colonias, y caminando no podemos ir porque los trabajadores de salud no nos dejan porque dicen que podemos conseguir una enfermedad si transitamos descalzos en el lodo descalzos. 

“Además nuestros hijos están perdiendo sus clases ¿A ver cómo van a hacerle para recuperar las clases perdidas”, preguntó finalmente la ama de casa.  

El gobierno del estado instaló un centro de operaciones en el que opera personal de todas las dependencias públicas a fin de que los damnificados puedan hacer rápidamente trámites y obtener reposiciones de sus actas de nacimiento, credenciales para votar con fotografía y cualquier otro documento oficial indispensable para sus gestiones personales.  

Marina hace trabajos

La administración estatal también ha habilitado 180 camiones de volteo y cerca de medio centenar de unidades de maquinaria pesada para limpiar casas y calles. Protección Civil y las corporaciones policíacas estatales y municipales están colaborando en las labores de limpieza de las alcantarillas con el fin de que el agua con la que lavan los pisos pueda irse al drenaje y no inunde los espacios ya secos donde la gente ya pueda dormir. 

Está operando, asimismo, un hospital móvil que le envió el gobierno del Estado de México que cuenta con 30 camas a fin de que puedan ser atendidas las personas con mayores problemas en Tuxpan, el municipio más afectado.  

El lunes 12 de noviembre un grupo de nayaritas se plantó en el Zócalo de la Ciudad de México, frente al Palacio Nacional, para exigir al presidente Peña Nieto mayor apoyo para la reconstrucción de su entidad, pero la respuesta del gobierno federal fue que en 20 días enviará personal para analizar lo que realmente se necesite. El mismo contingente se quedó en la capital para manifestarse y exigir el mismo ante la Cámara de Diputados Federal.  

El gobernador Echevarría García dijo que en los dos años 10 meses que le quedan de gobierno –el cual será de cuatro- espera lograr la reconstrucción total de la región afectada o por lo menos avanzar en la rehabilitación de caminos, puentes y viviendas, principalmente.  

En la misma situación de incertidumbre se hallan los alcaldes de los cuatro municipios más afectados, quienes no saben qué es lo que podrán hacer porque pese a que han mínimamente en la emergencia, al final de este año tendrán deberán pagar aguinaldos, vacaciones, bonos, deudas con proveedores y liquidar algunas obras públicas.