CDMX: vivir respirando plomo y azufre

Los altos índices de contaminación atmosférica en la capital del país están acentuando síntomas de enfermedades de sus habitantes, como el que Andy padece.

Fernando Nava

2018-11-19
Ciudad de México

Andy tiene nueve años, cuatro de los cuales ha vivido con asma. A los cinco años le fue diagnosticada esta enfermedad respiratoria, por lo que ella, su hermana mayor y sus padres se tuvieron que mudar de Jalisco a la Ciudad de México (CDMX).

“Tuvo una crisis de asma. Nosotros no sabíamos que era asmática. La llevamos al Hospital General de Guadalajara y de ahí nos mandaron aquí, a la capital, para que le hicieran estudios. Por economía tuvimos que mudarnos para acá, ya que el viaje de ida y vuelta nos salía muy caro”, explica la mamá de Andy en entrevista con este semanario, que se realizó afuera del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), ubicado en la alcaldía de Tlalpan, en la región sur de la ciudad.

Pero los altos índices de contaminación atmosférica en la capital del país están acentuando los síntomas de la enfermedad que Andy padece.

“El aire de la Ciudad de México es irrespirable para ella. No podemos ir a ningún lado porque donde quiera hay personas que están fumando. Ella realmente está enclaustrada en la casa. No puede asistir a la escuela ni a parques, porque la calidad del aire es horrible”, lamenta su madre.

Al igual que Andy, los ocho millones 918 mil habitantes de la CDMX enfrentan todo el año las consecuencias de la contaminación atmosférica, que afecta directamente su salud y calidad de vida.

Ciudad contaminada

 

 Problemas de salud derivados de la contaminación

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en la CDMX cerca de 10 mil muertes anuales están vinculadas a la contaminación atmosférica, causada principalmente por las emisiones tóxicas de los automóviles y las empresas industriales.

La salud de los residentes de la capital del país se ve afectada por las altas concentraciones de monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), partículas finas menores de 2.5 micrómetros (PM2.5), óxidos de nitrógeno (NOX) y compuestos orgánicos volátiles (COV).

Todas estas sustancias resultan de los procesos de combustión de las plantas industriales y generadoras de energía, así como de los motores que usan gasolinas y diésel.

Cada uno de estos componentes químicos tiene efectos diferentes. El monóxido de carbono es responsable de los efectos tóxicos asociados a la reducción en el suministro de oxígeno en el torrente sanguíneo; el dióxido de azufre se relaciona con una variedad de efectos respiratorios como la disminución de la función pulmonar y el aumento de la resistencia de las vías respiratorias; el dióxido de nitrógeno está vinculado con disminución de la función pulmonar, asma, aumento en la respuesta de las vías respiratorias y la inflamación pulmonar.

Las partículas menores de 2.5 micrómetros (PM2.5) provocan hospitalizaciones por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) e infecciones respiratorias; desarrollo y exacerbación del asma o alergia; cáncer de pulmón, impactos en la función pulmonar, inflamación pulmonar, estrés oxidativo e hiperreactividad de las vías respiratorias.

Las particulares menores a 10 micrómetros (PM10) se asocian al exceso de mortalidad y morbilidad, sobre todo en adultos mayores con enfermedades pulmonares o cardiacas preexistentes. Estas partículas provienen de fuentes asociadas a la actividad humana como la quema de combustibles fósiles (PM2.5) o naturales, el polen y las erupciones volcánicas (PM10).

Se ha comprobado que las altas concentraciones de ozono (O3) en la atmósfera provocan daño a las células del tracto respiratorio, aumento de los síntomas de enfermedades respiratorias, disminución de la función pulmonar, mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias, mayor riesgo de hospitalización y mortalidad. El O3 aumenta entre febrero y junio, ya que los días se alargan y la intensidad de la radiación solar aumenta.

Vivir en contaminación

Los adultos mayores y los niños son quienes en mayor medida padecen las consecuencias de las altas concentraciones de ozono y las partículas suspendidas, a tal grado que las enfermedades respiratorias en México son la tercera causa de muerte en menores de primera infancia, advierte la organización ambientalista Greenpeace.

En general, la combinación de estos agentes contaminantes del aire está relacionada con frecuencia a enfermedades respiratorias, agravamiento del asma y bronquitis crónica; silicosis y asbestosis; catarro e infecciones respiratorias; exacerbación de la EPOC, infección respiratoria aguda (IRA), tos crónica, conjuntivitis, otitis e incluso muerte prematura.

Además, la exposición a altos niveles de contaminación atmosférica aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiacas, infarto cerebral y cáncer de pulmón, agrega Greenpeace.

Las mujeres embarazadas son otro sector vulnerable, ya que su exposición a la contaminación atmosférica está asociada con aumento en los partos prematuros y el bajo peso en los recién nacidos.

En este sector, la CDMX es la entidad con el mayor porcentaje de nacimientos con bajo peso (13.8 por ciento), seguido del Estado de México (10.6 por ciento). En el país, este fenómeno se incrementó del 5.9 por ciento en el año 2000 al 8.9 por ciento en 2010.

Con respecto a los ingresos hospitalarios, la CDMX ocupa el primer lugar nacional por infección respiratoria aguda (IRA) entre personas de 0 a 14 años, según datos del Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS) de la Secretaría de Salud (SS).

En 2011, la capital del país registró un promedio de 5.8 días de hospitalización por enfermedades respiratorias agudas en menores de entre cinco y 14 años, la escala más alta del país, cuyo promedio nacional fue de 4.2 días, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).

Cada vez mas contaminación

La CDMX también tuvo el mayor registro de días de hospitalización de menores por asma, con un promedio de 3.6 días. Aunado a esto, la REDIM subraya que los altos niveles de contaminantes pueden obstaculizar el desarrollo cognitivo de los menores, al limitar sus capacidades de comprensión.

 

 Vivir con asma en la CDMX

En los días con mala calidad del aire, especialmente en casos de contingencia ambiental, Andy no puede salir de su hogar. “Si llega a salir, solo es en caso de emergencia, con cubrebocas y, si es necesario, debe traer el tanque de oxígeno todo el tiempo”, explica su mamá, mientras espera la hora en que puede ver a su hija.

La calidad de vida de Andy se ha visto afectada debido a su padecimiento y a los altos niveles de polución a los que está expuesta al residir en la alcaldía de Tláhuac. Debido a las condiciones que enfrenta, Andy tiene que ausentarse de casi un 50 por ciento de sus actividades escolares.

“Está aislada, no tiene contacto normal como todos los niños en la escuela. No puede hacer ejercicio, no puede hacer muchas cosas y, al pasar esto, la excluyen. Realmente no está viviendo su niñez”, asegura la madre de familia.

Los padres de Andy gastan de tres mil a cuatro mil pesos mensuales cuando enfrenta una crisis asmática. “Los medicamentos son muy caros. Están entre 800 y mil pesos; las consultas aquí en el INER son económicas, cuestan 70 pesos, pero el transporte y los medicamentos es lo que sale más caro”.

 

 Distribución de la contaminación atmosférica en la CDMX

Las unidades de transporte vehicular en la CDMX son las que generan las más altas emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), PM2.5, PM10 y los compuestos orgánicos volátiles (COV) que, en presencia de NOx, reaccionan para formar el ozono (O3).

Además, los más de 5.3 millones de vehículos que operan con base en gasolinas, diésel, gas natural y gas LP, representan el 58 por ciento del consumo energético en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), compuesta por las 16 alcaldías de la CDMX y 18 municipios conurbados del Edomex. El 75 por ciento de estos vehículos son particulares.

La industria es el segundo factor en la generación de los agentes contaminantes, ya que aporta el 26 por ciento del consumo de combustibles fósiles, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente capitalina (Sedema) y el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México (SMACDMX).

El sector habitacional ocupa el tercer lugar en la producción de emisiones contaminantes, porque su consumo energético equivale al 13 por ciento del total del consumo de la ZMVM. Según instancias locales, este sector aporta la mayor cantidad de compuestos orgánicos volátiles (aproximadamente el 50 por ciento).

En la ZMVM, las fuentes contaminantes locales aportan alrededor de la tercera parte de las emisiones. 

 

 Falta un transporte público ecológico

Entre semana, en la ZMVM se realiza un promedio de 34.56 millones de viajes diarios, por lo que es necesario un sistema de transporte masivo, limpio y eficiente.

De estos traslados, 11.15 millones son exclusivamente a pie. Si estos últimos se restan del total, los otros 23.41 millones de viajes se realizan mediante el uso de vehículos. En 2007, estos viajes sumaron 21.9 millones.

Capitalinos

El total de viajes diarios se distribuyen así: en transporte público (15.57 millones), privado (7.29 millones), en bicicleta (0.72 millones) y en otro tipo de transporte (0.04 millones), de acuerdo con la Encuesta Origen-Destino en Hogares de la ZMVM 2017, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Como lo reveló esta encuesta, la mayoría de los viajes se realizan en transporte público y privado. El primero es el más recurrente entre los habitantes de la CDMX y los municipios conurbados del Estado de México.

De los 15.57 millones de recorridos diarios en transporte público en la ZMVM, en tres de cada cuatro se usa microbús o combi (11.54 millones). El Sistema de Transporte Colectivo Metro (STCM) ocupa el segundo lugar en frecuencia de uso con 4.47 millones de recorridos.

Como lo demuestran las cifras, el modelo de movilidad que predomina en la ZMVM privilegia el uso de automóviles que utilizan combustibles fósiles, por encima de sistemas más eficientes en emisiones y espacio, como el transporte público masivo y la infraestructura peatonal y ciclista.

Los habitantes de la CDMX y de la zona conurbada del Edomex enfrentan un modelo de desarrollo urbano disperso, distante y desconectado que favorece desplazamientos largos y, por ende, con mayor potencial de contaminación atmosférica.

Además, en las autoridades gubernamentales persiste el abandono de una de las alternativas de transporte masivo no contaminante y más eficiente: el Sistema de Transportes Eléctricos, que incluye el trolebús y el tranvía.

Al respecto, la Estrategia Nacional de Calidad del Aire 2017-2030 tiene como uno de sus ejes principales de acción “promover el desarrollo de Planes Integrales de Movilidad Sustentable en los que se prioricen los sistemas integrados y multimodales de transporte público, la movilidad no motorizada y el aumento de la logística urbana”.

Sin embargo, el margen de acción de dicha estrategia abarca hasta 2030, por lo que su implementación y efectos aún se vislumbran lejanos.

La organización ambientalista Greenpeace ha denunciado las diferencias entre los programas de verificación vehicular que existieron y propiciaron la migración de muchas placas de la CDMX al Edomex y otras entidades vecinas; las diferencias entre los inventarios de emisiones nacionales y locales; la inexistencia de un registro vehicular confiable y la disparidad en los sistemas de transporte público de la ZMVM.

No obstante, la mayor exigencia de la organización internacional es igualar los valores máximos de contaminantes específicos propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los establecidos en las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), mismos que rebasan de manera considerable los límites de la OMS, como se observa en la siguiente tabla.

 

 Políticas públicas: determinantes en la reducción de contaminantes

Entre 1990 y 2015 “se lograron salvar alrededor de 22 mil vidas y aumentar la esperanza de vida de los capitalinos en un promedio de 3.4 años, debido a las reducciones en las concentraciones de PM2.5“, de acuerdo con el Análisis histórico de los beneficios para la salud asociados a una mejor calidad del aire en la CDMX, realizado por la Universidad de Harvard y la Sedema.

La medición

Según el estudio, las reducciones han sido resultado de programas interestatales como Mejorar la Calidad del Aire en la Zona Metropolitana del Valle de México 2011-2020 (PROAIRE), la Verificación Vehicular y el Hoy No Circula, estos dos últimos implementados en la década de los 90, ante el aumento de la población, la flota vehicular y la mancha urbana.

El estudio también reveló que los niveles actuales de contaminación atmosférica en la capital del país “aún tienen efectos adversos en la salud, por lo que se requiere seguir con acciones para mejorar la calidad del aire”.

Al respecto, el Jefe de Gobierno de la CDMX, José Ramón Amieva, aseguró que el control de emisiones de los vehículos pesados que se mueven con diésel podría salvar 100 vidas por año, lo que representa un costo anual de menos de 93 millones de dólares y beneficios en el sector salud que ascienden a los 250 millones de dólares anuales.

La madre de Andy considera insuficientes las políticas públicas impulsadas por el gobierno de la CDMX para reducir los niveles de contaminación atmosférica en la capital del país. Asegura que si pudiera pedirle algo a la administración capitalina entrante, encabezada por Claudia Sheinbaum, sería la reducción de coches que utilizan gasolina y que se impulse una red de transporte ecológico y eléctrico.

 

De regular a mala la calidad del aire de la CDMX

Luego de un seguimiento a los reportes horarios publicados por el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la CDMX en la semana del 23 al 30 de octubre, se determinó que la calidad del aire en la capital del país es de regular a mala, ya que mantiene índices superiores a los 51 puntos en el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA).

Esta tendencia se observa, sobre todo, en las tardes y en la región noroeste de la ZMVM, donde se concentra un gran número de las fábricas y empresas que forman parte de los parques industriales.

Las alcaldías de Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón reportaron los índices más altos de contaminación atmosférica.

La ciudad

Pero la tarde del jueves 25 de octubre, todas las alcaldías registraron mala calidad del aire, es decir, estuvieron arriba de 100 puntos IMECA, situación ante la cual la Secretaría de Medio Ambiente capitalina recomendó que niños, adultos mayores, personas con intensa actividad física o con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, evitaran hacer esfuerzos prolongados al aire libre.

Cuando buzos entrevistó, por la tarde, a la madre de Andy, la calidad del aire en la CDMX era mala y registraba un índice máximo de 113 puntos IMECA en la alcaldía de Gustavo A. Madero. Andy llevaba ocho días internada en el INER, luego de padecer una crisis asmática con colapso pulmonar.