El PAN también se desfonda

Con la muy cantada elección del anayista Marko Antonio Cortés Mendoza, como nuevo presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Acción Nacional (PAN)

Álvaro Ramírez

2018-11-19
Ciudad de México

Con la muy cantada elección del anayista  Marko Antonio Cortés Mendoza, como nuevo presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Acción Nacional (PAN), tres cosas son seguras para ese instituto político de derecha: su dramático desfonde, que lo disminuye como el principal opositor al lopezobradorismo, por la renuncia en protesta de muchos albiazules de cepa; la escisión, en un grado aún imprevisible, de sus bancadas en el Congreso de la Unión, y el triunfo de buena parte de los panistas que promueven la negociación soterrada, abyecta y acomodaticia con el nuevo régimen.

Días antes de la elección abierta entre la militancia para definir a su nueva dirigencia, varios insignes miembros del grupo del exhabitante de Los Pinos, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, presentaron sus renuncias al partido que los cobijó, en reproche por la claudicación de sus principios y el secuestro de un grupo.

El mismo exmandatario advirtió en una entrevista con Radio Fórmula que ante este desastroso escenario del partido en que militó toda su vida y que fundaron sus ancestros –entre quienes figuran “héroes” de la Guerra Cristera– “estoy pensando en sumarme para crear una organización política que pueda ejercer en específico lo que la política significa: vigilancia del poder, transformar a México desde la sociedad, en un gobierno con normas que no necesariamente generarán el bienestar que México necesita”.

Habrá entonces partido calderonista, luego de la victoria de los anayistas, en combinación con el grupo de gobernadores y exgobernadores panistas, entre quienes se encuentran los impulsores de la entrega del PAN al lopezobradorismo, principalmente el poblano Rafael Moreno Valle Rosas, a quien Cortés Mendoza tiene prometida la coordinación del Grupo Parlamentario albiazul en el Senado de la República. 

En este escenario, no yerra ni una palabra el exlíder moral del panismo, Diego Fernández de Cevallos Ramos, cuando advierte que esta división profunda del panismo tiene como principal beneficiario al presidente Andrés Manuel López Obrador y al Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que de por sí tenían contrapesos casi irrelevantes y ahora ven con agrado que se haya debilitado y escindido su principal oposición.

En una proyección temprana, pero que puede darnos una cierta idea del boquete que el calderonismo dejará en el PAN, es posible estimar que la corriente del exhabitante de Los Pinos representa algo así como la tercera parte de las simpatías a favor del albiazul.

Si el excandidato presidencial, Ricardo Anaya, y los candidatos panistas consiguieron este año apenas llegar al 22.5 por ciento de la votación total emitida, es previsible que la fuga de los calderonistas deje al PAN en algo así como el 15 por ciento de fuerza electoral, equivalente al voto duro. Un desastre para este partido de derecha.

El éxodo de los calderonistas no solamente le pega en prestigio, volumen de militantes, ideología y figuras al nuevo PAN, sino que también traerá consigo la separación de algunos diputados federales y senadores –aún no se sabe cuántos podrían ser– para declararse en principio legisladores independientes para luego conformar, si cumplen con los requisitos de la Ley Orgánica del Congreso de la Unión, sus propias bancadas en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República.

El calderonismo ya ha recetado golpes contundentes al panismo hegemónico en distintos momentos, como ganar la candidatura presidencial al foxismo en el año 2000; repetir ese arrebato en 2012 a favor de Josefina Eugenia Vázquez Mota y debilitar en sus cimientos al PAN, con la renuncia y postulación presidencial, en 2018, de Margarita Esther Zavala Gómez del Campo, esposa de Felipe de Jesús.

En el fondo del caso y las consecuencias de la elección del michoacano Marko Cortés como presidente del CEN está, lamentablemente, un mayor empoderamiento de Morena y López Obrador, que se están quedando, inapropiadamente para la democracia y el país, sin contrapesos suficientes. Eso es un serio y creciente riesgo.