Otra vez Brasil: los militares al poder

La historia de América Latina ha estado llena de dictaduras desde su nacimiento. Tanto en el siglo XIX como en el XX, todos los países de la región conocieron este tipo de gobiernos autoritarios

Carlos Ehécatl

2018-11-12
Ciudad de México

La historia de América Latina ha estado llena de dictaduras desde su nacimiento. Tanto en el siglo XIX como en el XX, todos los países de la región conocieron este tipo de gobiernos autoritarios. Según los estudiosos de la historia política latinoamericana, las dictaduras pueden ser clasificadas por oleadas. El gobierno dictatorial de Porfirio Díaz, por ejemplo, perteneció a una oleada distinta a la del cubano Fulgencio Batista. La última corriente de dictadores que conoció América Latina fue la que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XX: la de Trujillo, Stroessner, Pinochet, Videla, etc. Estos nefastos personajes de nuestra historia gobernaron basándose en las fuerzas armadas y bajo la bandera imperialista del anticomunismo. Si bien las figuras de Chile y Argentina alcanzaron mayor fama, no fue en esos países donde se inició la última ola de dictadores, sino en Brasil.

En marzo de 1964, un grupo de militares brasileños dio un golpe de Estado contra su presidente, Joao Goulart, e instauró el primer régimen dictatorial de seguridad nacional en América Latina. Atemorizados por el poder que los trabajadores habían cobrado durante los gobiernos de Getulio Vargas (1951-1954) y Joao Goulart (1961-1964), los empresarios brasileños y el gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) impulsaron a las fuerzas armadas para que tomaran el poder violentamente. En medio de la Guerra Fría, los militares brasileños, debidamente adoctrinados por el gobierno de EE. UU., consideraron que todo lo que oliera a comunismo significaba una amenaza para la soberanía de Brasil; para ellos, todas las organizaciones obreras eran parte de un plan soviético para apoderarse de Brasil. Para los empresarios, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE. UU. y las fuerzas armadas de América Latina, el golpe de 1964 y la dictadura instaurada fueron un ejemplo a seguir: en Uruguay y Chile, los militares derrocaron a su presidente en 1973 y en 1976 pasó lo mismo en Argentina.

Sorprende que hoy, en pleno siglo XXI, existan en Brasil nostálgicos de ese gobierno dictatorial, que en los 21 años que duró (1964-1985) persiguió, torturó, asesinó y encarceló a todos los brasileños que luchaban por una sociedad más justa. Y es todavía más sorprendente que un apologista de ese gobierno reaccionario vaya a ocupar la presidencia de Brasil por vía democrática. Resulta paradójico que un dictador en potencia haya llegado a la máxima magistratura del gigante sudamericano de la mano de 57 millones de votantes. Al revisar las principales figuras del gabinete de Jair Bolsonaro, la conclusión es evidente: se trata de una reedición del régimen militar del siglo pasado. Veamos.

Bolsonaro es un exmilitar que en más de una ocasión ha manifestado su admiración por la dictadura. Comparte todas las posiciones ideológicas de los militares de la Guerra Fría: odia visceralmente al comunismo y a las organizaciones de los trabajadores (mantiene un discurso de guerra contra el Partido de los Trabajadores); considera que las mujeres son inferiores a los hombres; es un supremacista blanco, piensa que desde la presidencia los soldados barrerán a la delincuencia común y ha hablado de golpear a los homosexuales simplemente por serlo. Éste será el presidente de Brasil a partir de enero de 2019.

Paulo Guedes será el Ministro de Hacienda. Guedes –literalmente– es un economista formado en los años 70 en Chicago, EE. UU., para implementar los programas neoliberales de Milton Friedman en América Latina; incluso llegó a ser catedrático de la Universidad de Chile en los oscuros años de la dictadura de Pinochet. Como buen neoliberal, su consigna es una: retirar al Estado de la economía y liberar a las fuerzas del mercado. Ha expresado su deseo de vender todas las empresas estatales. Este neoliberal de viejo cuño llevará las riendas de la economía brasileña en los próximos cuatro años.

El general Augusto Heleno asumirá el cargo de Ministro de Defensa. Su caracterización ideológica se dibuja de cuerpo completo en el discurso que pronunció en 2011 con motivo de su despedida del ejército. Hablando de su padre, también militar, manifestó lo siguiente: “Luchaste en 1964 contra el comunismo y me enseñaste a identificar y repudiar a los que se valen de las libertades democráticas para intentar imponer un régimen totalitario”. Heleno es un militar de casta que tiene bien claros a sus enemigos: los comunistas.

Así, pues, el triunfo de Bolsonaro significa el retorno de las concepciones retrógradas del régimen dictatorial. La gran diferencia es que ahora los militares entran al poder por la puerta de la democracia. ¿Estamos ante el prólogo de una nueva cascada de gobiernos dictatoriales en América Latina?