La maraña presupuestal de AMLO

Nada más no encajan las cifras del proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el ejercicio fiscal 2019 del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador

Álvaro Ramírez

2018-11-12
Ciudad de México

Nada más no encajan las cifras del proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el ejercicio fiscal 2019 del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien asegura que estará en sincronía con su “ley de austeridad republicana”, con la que dice que acabará con privilegios, aumentará las pensiones de los adultos mayores, fortalecerá programas sociales, realizará muchas obras, cumplirá todas sus promesas de campaña y su gobierno no gastará más de lo que recaude. Todo un sueño ideal.

Las cifras que recién dio a conocer, frías y exactas, no son congruentes con sus palabras. De entrada, en su proyecto del PEF-2019, que enviará a la Cámara de Diputados a más tardar el próximo 15 de diciembre, ha dispuesto para cubrir la nómina de su gobierno una cifra superior a la que el priista Enrique Peña Nieto destinó en el ejercicio fiscal de 2018.

El tabasqueño aseguró que ese gasto “no se puede tocar… lo único que estamos haciendo es bajando el sueldo de los de arriba y aumentando el sueldo de los de abajo, pero la nómina implica un gasto de un billón 252 mil millones… no se puede reducir, ya está justo”.

El gobierno peñista destinó apenas 808 mil millones de pesos establecidos en el rubro de Nómina de Servicios Personales; es decir, en su primer año de administración la nómina lopezobradorista costará 444 mil millones más.

¿Y la austeridad? ¿Y los recortes? Esto pese a que su burocracia dorada no contará con privilegios como escoltas, gastos en comunicación, teléfonos celulares, séquitos faraónicos, secretarios particulares y privados y seguros de gastos médicos. Al menos es lo que ha dicho AMLO. Nada más no encajan las cifras que el Presidente electo prometió reducir en los gastos del enorme aparato gubernamental.

Hay otro tema harto preocupante, que es la cifra que el gobierno lopezobradorista está previendo destinar, dentro del Pacto Federal, a estados y municipios. De un billón 553 mil millones de pesos que se repartieron este año, AMLO plantea entregarles nada más 703 mil millones de pesos. Esto perfila ya un manejo centralizado de las finanzas nacionales que no dejará mucho margen de maniobra a los gobiernos estatales y municipales en la ejecución de sus acciones y obras públicas. Una suerte de control férreo a través del dinero, como el marido revanchista que castiga a la esposa con el gasto de la casa.

El jefe máximo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) dice también que un alto porcentaje del PEF-2019 será intocable; la cifra ronda los 3.6 billones de pesos. Efectivamente, así ha sido para todos los anteriores gobiernos, por los pagos de intereses de la deuda del Gobierno Federal, que alcanza los 10 mil billones de pesos, entre otros rubros. Ahí tampoco cuadran las cifras, pues en 2018 la administración peñista tasó ese gasto “intocable” en 700 mil millones de pesos más: 4.3 billones de pesos. AMLO no ha explicado todavía si dejará de pagar los intereses forzosos de la deuda pública o al menos una parte.

Uno de los pocos rubros en los que se tiene claridad es el de las pensiones y jubilaciones fijas, cuyo monto en el PEF-2019 pasará de 793 mil millones de pesos a 928 mil millones. En ese incremento entrarán los programas considerados, en muchos casos, como clientelares y asistenciales, programas que siempre tienen un efecto en las urnas: pensión mensual de mil 274 pesos para adultos mayores; apoyo a discapacitados pobres con mensualidades de mil 274 pesos; becas para estudiantes de primaria y secundaria; cuatro millones de estudiantes de preparatoria y 300 mil universitarios que recibirán dos mil 400 pesos cada 30 días, y el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que tendrá dos millones de beneficiarios que recibirán tres mil 600 pesos mensuales para capacitarse en el trabajo.

Mucho falta aún por explicar y cuadrar en torno a las cifras de PEF 2019; pero, de entrada, lo que ha expuesto el Presidente electo deja más dudas aritméticas que satisfacciones. Es un verdadero galimatías.