¿Pueden estar separados el poder político y el económico?

Pero en un mundo como el actual, el afán de concentrar la riqueza domina la economía

-Por Miguel Ángel Casique Olivos

2018-11-05
Ciudad de México

Con la reciente "consulta" sobre la construcción del nuevo aeropuerto también comenzó a agarrar vuelo la declaración del Presidente electo de que el poder político debe estar separado del económico; es decir, que deben existir por separado; aunque alguien pueda pensar que eso es correcto porque vivimos en un país “democrático” en el que ambos poderes pueden actuar independientemente sin enfrentarse, para atender problemas que a diario se presentan en nuestra patria, tal afirmación esconde una mentira.

Al cancelar la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, los promotores de la medida aseguraron que “nunca más el poder económico dominará al poder político en México”. Pero en un mundo como el actual, el afán de concentrar la riqueza domina la economía, determina el rumbo de la ideología y del poder político y decide la forma en que se generan, transmiten y difunden masivamente casi todas las ideas, incluidas, de manera natural, las que tengan que ver con el Estado y su política.

Mienten quienes pretenden convencernos de que la educación en México no tiene absolutamente nada que ver con la perpetuación de una clase en el poder; o que la religión solo inculca deseos de paz, tranquilidad y esperanza en una felicidad ultraterrena; o que la política, con todo sus sistemas, reglas y actuación de los distintos partidos políticos no juega un papel de transmisor de ideología; o que las bellas artes y el deporte no deben contaminarse con ideología. Todo, absolutamente todo, tiene un fondo político; y en el sistema actual éste es controlado por los dueños del dinero.

En una sociedad como la nuestra, es claro que los poderes económico y político no podrían estar separados; uno tiene forzosamente que someter y controlar al otro. Aquí el problema es: ¿quién se debe someter? y ¿qué condiciones previas se necesitan para que esto suceda?

Si el poder económico controla al político, la concentración de la riqueza aumentará y la pobreza, con todos sus males sociales, crecerá, aunque el Gobierno de la República haya prometido algo distinto. El poder político solo puede someter al económico a través de un gobierno verdaderamente popular, dispuesto a controlar la economía para favorecer a toda la población, dando prioridad a los 85 millones de compatriotas sumidos actualmente en la pobreza y la marginación.

Y llegado a este punto, me permito cuestionar: ¿Morena instaurará un gobierno popular?, ¿el gobierno recién electo salió de las entrañas del pueblo trabajador?; la respuesta es negativa. El poder político seguirá favoreciendo al económico, a los hombres más ricos de México y del mundo, a los que figuran en la revista Forbes como los 10 hombres más ricos de la Tierra.

Por eso, asegurar que el poder económico nunca más dominará al poder político es palabrería vana, es negarse a intentar un verdadero análisis de la realidad económica, política y social de México y el mundo; es, además, comprarse la mentira de que un gobierno emanado de un partido que no representa realmente al pueblo trabajador se enfrentará con la clase del dinero (empresarios y dueños de la economía); en el mejor de los casos, tal “enfrentamiento” solo durará mientras ambos poderes se ponen de acuerdo para que ninguna de las dos partes resulte afectada. Solo hay que esperar unos días para que el nuevo gobierno y la clase del dinero se reconcilien; una vez que lo consigan, seguirán impidiendo que la riqueza llegue a sus verdaderos creadores, a los trabajadores, históricamente olvidados por todos los partidos que han detentado el poder en nuestra nación.

En México, el poder económico y el político siempre han ido de la mano; y aunque ahora el Presidente electo y su partido simulen un cambio inminente, los mexicanos no debemos caer en la trampa; al contrario, es necesario permanecer alertas, educarnos y organizarnos; solo así, el pueblo estará preparado para el momento en que surja, como Afrodita del inmenso Mar, un gobierno del pueblo, que lleve al país hacia un puerto mejor, donde la riqueza creada por todos se distribuya entre la mayoría y no se concentre en unas cuantas manos.

El clímax no político...

Aún no se termina el problema del agua cuando ya hoy en la Ciudad de México aparecieron mil 200 migrantes en el centro neurálgico del país; se sabe que rápidamente llegará otro grupo para ser unas 5 mil personas, porque ya hasta hace dos días se anunció que ya eran cuatro caravanas.

En estos días habrá tema de qué hablar, pues ahora hay que saber cuál será la agenda de estos migrantes y ver si avanzan hacia Estados Unidos o deciden esperar al resto de sus compañeros. Por el momento, querido lector, es todo.