Morena y su ruta hacia el totalitarismo 

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena), junto con sus partidos rémora, del Trabajo y Encuentro Social

Álvaro Ramírez

2018-10-29
Ciudad de México

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena), junto con sus partidos rémora, del Trabajo y Encuentro Social, está mostrando ya su intención de construir una agenda legislativa que le permita crear un sistema totalitario en el que disponga de todos los cargos de todos los niveles, en todos los territorios y en el cual pueda afianzarse en el poder el mayor tiempo posible. 

Si anteriormente los miembros de esta “izquierda” pugnaron por reglas políticas flexibles e incluyentes, como la de la segunda vuelta en la elección presidencial, hoy ya no les convienen y no figuran en el horizonte político que impulsan en la Cámara de Diputados y el Senado de la República. 

Los morenistas, ahora con el control del Gobierno Federal, no tienen necesidad de poner en riesgo la Presidencia ante la posibilidad de que en 2024, cuando Andrés Manuel López Obrador (AMLO) termine su gestión, surja un candidato opositor que en una segunda oportunidad y en un proceso apretado pueda arrebatársela. 

Éste es solo un ejemplo de lo que ocurrirá con las normas electorales –constitucionales y reglamentarias– si los grupos parlamentarios lopezobradoristas deciden acomodarlas a su conveniencia, pues tienen los números suficientes para reformar a la Carta Maga sin necesidad de pactar con otras bancadas. 

Recientemente, senadores morenistas presentaron una iniciativa para revertir la Reforma Política que se aprobó en 2014 y que permite la reelección inmediata de senadores, diputados federales, locales, presidentes municipales, regidores y síndicos. 

Esta propuesta, que por décadas enarbolaron los legisladores de “izquierda” y Acción Nacional, incluso antes de la conformación formal del morenismo, y que fue avalada en completo acuerdo por las dos cámaras, ahora tendría marcha atrás. 

Mucho se discutió sobre la conveniencia de la reelección inmediata; y cuando se obtuvo, fue considerada un enorme avance hacia la profesionalización de la actividad pública y como un método para fortalecer el compromiso social y político de los ciudadanos con sus representantes populares. 

Ahora ya no conviene. El argumento que presentaron los senadores Armando Guadina y Daniel Gutiérrez es evitar la perversión de la vida pública, de funcionarios que en la mañana tengan una representación y en la tarde actúen como candidatos, con el uso, durante un turno y otro, de recursos públicos. 

Parece un razonamiento atendible, pero sobre éste y las reglas para inhibir ese comportamiento ya se debatió por años y se impusieron candados, aunque mínimos. 

La propuesta de Morena, que implica modificaciones a los artículos 59,115,116 y 122 de la Constitución, no puede considerarse una ocurrencia de estos novatos senadores, pues un planteamiento así pasa inexorablemente por el escritorio del coordinador parlamentario.  

Es, a todas luces, una posición formal de Morena, con respecto de la reelección inmediata, legislativa y en alcaldías, que hoy le estorban, en el contexto del control absoluto que busca establecer en el país y para el que nada le conviene una herramienta de igualdad competitiva. 

Me explico: en un sistema totalitario, con el control institucional, presupuestal y normativo suficiente, las pocas posiciones que puede ganar la oposición, en los gobiernos y los poderes legislativos, se logran en condiciones de una genuina y muy fuerte legitimidad territorial de líderes o partidos. 

Cuando el Partido Revolucionario Institucional, por allá de los 70 y 80, ganaba carros completos, solamente se le podía derrotar en circunscripciones específicas, municipios, distritos, en los que otros partidos tenían liderazgos sólidos y condiciones muy específicas. 

Algo así ocurrió en 2018 cuando solo soportaron el llamado tsunami lopezobradorista territorios en los que el arraigo de otra opción política era lo suficientemente fuerte.  

Tal fue el caso de los estados de Guanajuato y Jalisco, por poner dos ejemplos, en donde otros partidos lograron evitar que en los procesos electorales concurrentes arrasara el lopezobradorismo, que ganó en 221 de los 300 distritos electorales federales. 

Revertir el derecho a la reelección inmediata anularía la posibilidad de que candidatos en esa situación pudieran refrendar el apoyo de los ciudadanos. 

Se inhibe así esta vía para que se arrebaten posiciones al partido totalitario. Eso quiere el lopezobradorismo.