Tras la renegociación del TLCAN, el mejor acuerdo comercial 

El mejor para Estados Unidos, como asegura el presidente Donald Trump; o mejor dicho, para él y para los corporativos estadounidenses quienes sirve

-Por Redacción

2018-10-29
Ciudad de México

El mejor para Estados Unidos, como asegura el presidente Donald Trump; o mejor dicho, para él y para los corporativos estadounidenses quienes sirve; porque para México, el resultado de las negociaciones fue más desventajoso que el ya viejo TLCAN, vigente a lo largo de 25 años, desde 1994 a la fecha, antes de transformarse en el actual USMCA. 

Según el presidente Trump, el acuerdo comercial hará crecer la economía de su país; no dice muy claramente cómo se fortalecerán los estadounidenses y no se atreve a confesar que el acuerdo favorecerá fundamentalmente a los consorcios petroleros y agroalimentarios; que las ventajas comerciales, importación de energéticos y materias primas, así como la exportación de productos industrializados cuya base son estas mismas materias primas, favorecerán a las grandes empresas y no a la población en general. Aún no ha declarado, por supuesto, que la firma de la nueva versión del Tratado mejorará su deteriorada imagen y disminuirá el rechazo de millones de estadounidenses, frente a los que se presentará como un salvador (ya hoy se presenta como un protector de los intereses nacionales) y ganará puntos para triunfar en la inminente contienda electoral, en la que pretende reelegirse para un segundo mandato. 

Durante un cuarto de siglo, la polémica sobre los efectos del TLCAN para los mexicanos ha destacado varias desventajas; la principal, desde luego, es la de exportar materias primas en general e importarlas con valor agregado; vender petróleo crudo e importarlo refinado; no tener acceso libre al mercado estadounidense como sí lo tiene el poderoso vecino, que puede, además, invertir y producir en nuestro territorio, aprovechando la mano de obra barata, con el beneplácito del gobierno mexicano. Y el capital Yanqui tendrá ahora nuevas ventajas. 

Todos los balances realizados por investigadores y académicos sobre los resultados del TLCAN arrojan numerosos datos sobre las expectativas fallidas del mismo y señalan que México nunca tuvo acceso al desarrollo de primer mundo; que no crecieron ni la economía, ni la inversión extranjera directa, ni el empleo formal y en cambio aumentaron la precariedad de éste y crecieron aceleradamente la pobreza y la emigración de millones de mexicanos hacia el país del norte. Ninguna de las ventajas esperadas se hizo realidad; el TLCAN no era la salvación de la economía mexicana. Su reedición representa una nueva modalidad de saqueo de los recursos naturales y humanos, de sometimiento y explotación de un país pobre por una potencia imperialista. 

El tema, que ya fue analizado en un balance anterior por este semanario, se aborda nuevamente para exponer que en la más reciente ronda de renegociación se agregan otras desventajas: se firman compromisos de sometimiento a la política comercial norteamericana; que se aceptan limitaciones al comercio con otros países sin la aprobación del “hermano mayor”, del socio más fuerte; y que en la guerra comercial que la superpotencia lleva a cabo contra países que no ha podido someter, México se verá obligado a cerrar filas con su “amigo” norteamericano. 

Hasta el cierre de esta edición, el Congreso estadounidense no había aprobado la nueva versión del Acuerdo, pero seguramente lo hará; y Trump dará con él, quizás, el paso más importante para lograr sus aspiraciones de reelección.