Sí al aeropuerto en Texcoco

La mejor opción para el país es continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual aeropuerto de la Ciudad de México (CDMX). La construcción de una sociedad, más

-Por Dr. Brasil Acosta Peña

2018-10-22
Ciudad de México

La mejor opción para el país es continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual aeropuerto de la Ciudad de México (CDMX). La construcción de una sociedad, más justa, equitativa y democrática, desde el punto de vista marxista-leninista, requiere de dos condiciones fundamentales: el desarrollo de las fuerzas productivas y la organización y educación del pueblo pobre. En este sentido, el nuevo aeropuerto en Texcoco promueve el desarrollo de las fuerzas productivas y, por lo tanto, si los grupos que llegaron al poder son verdaderamente de izquierda y entienden a Carlos Marx, deben impulsar el proyecto del aeropuerto en Texcoco. Nos toca a los antorchistas seguir la ardua, pero necesaria labor, de convencer al pueblo de que se organice y luche para poder eliminar de fondo los males del país, cambiando el modelo económico.

La condiciones para la transformación revolucionaria de la sociedad fueron expuestas por Marx en toda su obra, pero las expresa con claridad en el prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política: “Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de transformación por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción”.

Marx también nos dice, en el primer prólogo de El Capital que no se pueden brincar las etapas de desarrollo de la sociedad; y que a lo más que podemos aspirar es a atenuar los dolores de parto para el nacimiento de una nueva sociedad: “Las naciones pueden y deben escarmentar en cabeza ajena. Aunque una sociedad haya encontrado el rastro de la ley natural con arreglo a la cual se mueve..., jamás podrá saltar ni descartar por decreto las fases naturales de su desarrollo. Podrá únicamente acortar y mitigar los dolores del parto”.

De esta suerte, negar el proyecto de Texcoco es querer frenar las fases naturales del desarrollo de las fuerzas productivas y, lo peor, en lugar de acortar o mitigar los dolores de parto de una nueva sociedad, lo que estarán haciendo es aletargar e intensificar los mismos. Por esta razón, el planteamiento del gobierno electo de llevar a cabo una consulta, con el riesgo de que se pueda cancelar el proyecto, revela que no son izquierdistas verdaderos y que, al mismo tiempo, lejos de promover una cuarta transformación, encabezarán gobierno autoritario

El propio Presidente electo se autodefine como terco y a cada rato repite: “lo que diga mi dedito” (para unas cosas su dedito funciona y para otras no, como es el caso de esta consulta). El Tren Maya no será puesto a consulta, pero el Aeropuerto sí, ¿por qué?, se trata de un simple capricho?, ¿los obstáculos a la construcción del aeropuerto en Texcoco se deben a que en el proyecto no quedaron representadas empresas cercanas al Presidente electo, como insinuó Ricardo Anaya en uno de los debates presidenciales, al acusar a López Obrador de beneficiar a contratistas cercanos como José María Riobóo,  que se dice es quien hizo el proyecto de las dos pistas en Santa Lucía?

Ahora bien, resulta altamente irresponsable poner decisiones de gran trascendencia en manos de la comunidad mediante una consulta con el pretexto de que el pueblo manda, pues decisiones de este tipo, por su gran complejidad técnica, exigen un gran nivel de información que el pueblo no posee; solicitar opiniones de esta naturaleza basadas en la percepción no es prudente ni oportuno. De hecho, ya se han pronunciado expertos como el Colegio de Ingenieros Militares, el Colegio de Pilotos, la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, entre otros, contra el proyecto de Santa Lucía y, al mismo tiempo, las líneas aéreas se niegan a usar la opción de Toluca como solución definitiva al problema, debido a los altos costos que implicaría ello al no existir ductos que hagan llegar el combustible hasta el aeropuerto. Si a lo anterior se agrega la extrema dificultad que representa ya atravesar la Ciudad de México, pasar por la saturadísima Avenida Constituyentes, llegar a la caseta de Toluca e incorporarse al trafico en la capital mexiquense, queda clara la inviabilidad de utilizar el aeropuerto de Toluca como alternativa. Además, los expertos han señalado que, técnicamente, no es posible que funcionen simultáneamente los aeropuertos de  Santa Lucía y el de la CDMX, pues se generaría un peligroso cruce en las líneas de aterrizaje, tendría que formarse un semáforo, y siempre estaría latente el riesgo de que los aviones choquen en el aire. Por lo dicho, llevar a consulta el tema es un error. Pero si en la consulta gana la opción de cancelar el proyecto en Texcoco, entonces quedará cancelada también la oportunidad de muchos texcocanos y mexicanos de tener un empleo.

Continuar, en cambio, con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco para dejar de usar el Aeropuerto Benito Juárez de la CDMX, contribuirá a desarrollar condiciones para que en el futuro se pueda construir una sociedad mejor.