Sequía sin precedente deja en vilo a campesinos del Edomex 

Una prolongada sequía, calificada por los campesinos de Tenango del Aire, Estado de México, como una “alerta de la naturaleza”, ha puesto en riesgo la seguridad alimentaria y socioeconómica

-Por Leyni Méndez León/Cynthia Caballero

2018-10-22
Ciudad de México

Una prolongada sequía, calificada por los campesinos de Tenango del Aire, Estado de México, como una “alerta de la naturaleza”, ha puesto en riesgo la seguridad alimentaria y socioeconómica de centenares de productores de temporal, para quienes este fenómeno se ofrece como uno más de los efectos del cambio climático que enfrenta el planeta, provocado por el apetito voraz de la industria mundial.  

Máximo Mayolo Martínez, originario de Tenango del Aire, trabaja en el campo desde hace 35 años. La piel morena de su cara y sus manos recias, quemadas por el sol, son testigos de una vida dedicada a labrar la tierra. Es un hombre que conoce perfectamente los ciclos agrícolas y sería difícil sorprenderlo; pero este año, su mirada tiene un aire de desesperanza e incertidumbre, pues nunca se había enfrentado a una sequía que lo dejara sin cosecha, al igual que a otro centenar de productores de temporal. Su seguridad alimentaria está en riesgo.  

A principios del año todo parecía ir bien, recuerda. Él y sus vecinos realizaron las actividades propias para comenzar la siembra: barbechar, labrar, fertilizar y sembrar, acciones en las que no solo invirtieron su esfuerzo físico, sino también entre  20 mil y 25 mil pesos. Ahora todos ven muy difícil recuperar su inversión económica sin las cosechas esperadas.   

“Llovió en marzo, nació el maíz bien bonito, pero después comenzó la espera. La milpa debió crecer más de un metro y se quedó en 60 centímetros, pues durante dos meses no cayó ni una gota de agua. No hubo humedad suficiente para que pudiera madurar”, explica.  

De un aproximado de 500 hectáreas de maíz de temporal, frijol criollo y haba, los pequeños productores solo rescataron un 20 por ciento, por lo que ahora la incertidumbre se acerca, pues ante la falta de cosecha calculada, los afectados requieren apoyo de los tres niveles de gobierno para capitalizar nuevamente su economía y reinvertir, ya que a pesar de las circunstancias no abandonarán sus tierras, muchas de las cuales heredaron de sus padres.  

Mientras hablábamos con los campesinos, una amenazante nube gris parecía acercarse, provista con una fuerte precipitación pluvial, pero la lluvia jamás llegó. Alfredo Santa Ana, sembrador de la región, dijo que esto mismo les pasó desde el mes de mayo. “Veíamos las nubes bien cargadas, pero no llovía. Antes no pasaba de 15 días sin que lloviera y ahora tarda hasta dos meses sin lluvia”. 

Afectado el ciclo económico  

Cuenta la leyenda que antes de la llegada de Quetzalcóatl, la humanidad solo comía raíces y animales. No conocían el maíz, pues los dioses lo habían guardado celosamente. Quetzalcóatl, entonces se transformó en una hormiga negra y, acompañado de una hormiga roja, marchó hasta las profundidades de la tierra, donde estaba el maíz, tomó un grano maduro y emprendió el regreso para entregarlo a la humanidad. Fue entonces cuando el ser humano obtuvo el maíz que le da sustento hasta ahora.  

Campo afectado

El maíz, como alimento básico del mexicano y del campesino, toma otra dimensión cuando se observa el desastre que la sequía inesperada dejó en Tenango del Aire. La economía de los productores y de la población en general fue duramente golpeada. 

Joaquín Carvallar Sánchez tiene 45 años de experiencia en el campo y, como cada año, sembró maíz criollo. Pero de las cinco hectáreas que cultivó solo calcula recuperar el 30 por ciento. Por si fuera poco, su producción enfrenta otro problema no menor: el bajo precio que el grano tiene en el mercado regional, donde oscila entre cuatro y seis pesos el kilogramo.  

Otro ingreso con el que no contará don Joaquín es el de la venta de la hoja para tamal, pues al no desarrollarse normalmente, las mazorcas carecen de suficientes hojas, que se comercializan a precios que van de 16 a 25 pesos el rollo de 60 piezas. 

El deficiente ciclo económico del campo en Tenango del Aire tendrá su mayor impacto en la economía y alimentación de las familias campesinas y de artesanos quienes, al no contar con los granos necesarios para su consumo, no tendrán tortillas propias; el precio del kilogramo se elevó a 16 pesos.  

Tampoco los artesanos que se dedican a elaborar artesanías con hojas de maíz conocidas como totomoxtle contarán con los materiales necesarios para su actividad económica y tendrán que adquirirlos a un mayor costo.  

Tamaleros, jornaleros-recolectores y vendedores de elote minoristas se suman al sector de los comerciantes afectados por el inusual desastre natural, al que don Máximo calificó como “una alerta o un llamado de la Tierra”.  

La amenaza del cambio climático  

En agosto pasado, en el municipio de Texcoco, a 100 kilómetros de Tenango del Aire, golpeó un fenómeno meteorológico que en el campo es conocido como “culebra de agua” y que no es frecuente en las áreas urbanas. A su pasó provocó el desbordamiento de drenes y afectó a 600 familias, cuyas viviendas se inundaron. La Ciudad de México ha sufrido la misma suerte y, dos veces en el mismo mes, varias de sus alcaldías padecieron fuertes inundaciones. Las torrenciales lluvias han arrastrado vehículos y árboles y penetrado en los hogares, afectando a miles de ciudadanos.  

En un informe sobre el cambio climático en México, la organización Greenpeace escribió que los gases de efecto invernadero (GEI) alteran el equilibrio energético del sistema climático, lo que provoca un calentamiento global neto del planeta. Este fenómeno tiene efectos en la salud, la alimentación, la migración, los mares, la flora, la fauna y la economía, lo que provoca una afectación integral a la vida sobre la tierra.  

El campo afectado

El doctor Gerardo Sánchez Torres Esqueda, profesor-investigador de la Facultad de Ingeniería Arturo Narro Siller, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, cita en su estudio Recursos hídricos y cambio climático que algunos investigadores han observado que “el calentamiento global está ligado a cambios en el ciclo hidrológico en aspectos relacionados con el contenido de vapor en la atmósfera, cambios en los patrones de precipitación, intensidad de lluvia y tormentas extraordinarias, reducción de las capas de nieve, derretimiento de glaciares y cambios en la humedad del suelo y en los procesos de escurrimiento”. Esto puede explicar las lluvias torrenciales y las sequías a las que se han enfrentado los mexiquenses en últimas fechas.  

Para 2020 se prevé un incremento promedio de la temperatura en México de entre 0.6 Celsius (ºC) y 1°C y para 2050, entre 1.5°C y 2.3°C. El cambio climático tenderá a agudizar  aún más la crisis de agua, debido a la disminución de la precipitación pluvial, dando por  resultado que más regiones hidrológico-administrativas tengan problemas intermitentes de escasez de agua. En el Valle de México, el problema podría llegar a ser extremo e insostenible, alerta el estudio.   

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su informe Cambio climático y seguridad alimentaria, afirma que este fenómeno aumentará el hambre y la malnutrición, ya que la agricultura, la pesca y la acuicultura están amenazadas.  

Serán más graves y vulnerables las condiciones de vida de agricultores, pescadores y de quienes viven de los bosques, tal como sucede en Tenango del Aire, donde los pequeños productores no tienen asegurado su sustento.  

El informe de la FAO asegura que las comunidades rurales, especialmente las que viven en ambientes frágiles, se enfrentan a un riesgo inmediato y creciente de pérdida de cosechas y ganado, así como a la reducida disponibilidad de productos marinos, forestales y provenientes de la acuicultura, el posible resurgimiento de plagas y la aparición de nuevas enfermedades epidémicas.  

No obstante, la organización alienta que aunque la agricultura contribuye al cambio climático, también puede ser parte de la solución, ya que las emisiones de GEI provenientes de los sectores agrícola y forestal representan actualmente más del 30 por ciento de las emisiones anuales. La agricultura, no obstante, puede contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, así como su impacto mediante el manejo de los servicios del ecosistema, la disminución de los cambios del uso de la tierra y la deforestación.  Las tierras de pasto y cultivo bien manejadas pueden absorber cantidades significativas de carbono. Adoptar sistemas de manejo que combinen la mitigación y la adaptación, pueden mejorar la seguridad alimentaria local y mundial. 

Países en desarrollo, los más vulnerables   

La ciudad polaca de Katowice será la sede de la conferencia de las Organización de las Naciones Unidas sobre el cambio climático de 2018 (COP24), en la que se establecerá la aplicación del Acuerdo de París del año 2015. El objetivo central es limitar el incremento de las temperatura mundial por debajo de los 2º C y, de ser posible, reducir el aumento a 1.5 ºC. 

A la espera de las ayudas

Las naciones tienen el reto de reducir las emisiones de CO2,  principal gas de efecto invernadero,  generador del calentamiento global y alcanzar las metas para disminuir el uso de los combustibles fósiles. Otras disposiciones serán  aumentar el apoyo de los países ricos a las iniciativas de los países en desarrollo, a través de la financiación y la cooperación tecnológica.  

En este sentido, destacan las declaraciones de la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay, Eneida de León, quien señaló que América Latina  es particularmente vulnerable a los efectos adversos del cambio climático. “Las proyecciones a futuro no son alentadoras; paradójicamente, los países en desarrollo somos los que menos contribuimos al cambio climático y, sin embargo, padecemos sus mayores impactos”. 

La secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, Patricia Espinosa, sostuvo que identifica en los países latinoamericanos “falta de financiamiento” para hacer frente al cambio climático porque al tener poblaciones numerosas, cualquier programa de modernización requiere una gran inversión. 

Estas declaraciones se dan en el contexto en que Estados Unidos, el mayor emisor histórico de CO2 a la atmósfera y segundo contaminante actual después de China, anunció en 2017 su retirada de los compromisos de París alegando perjuicios a su economía.  

En septiembre de 2018, durante el Tercer Encuentro Nacional México ante el Cambio Climático, fueron analizados los retos del país ante este fenómeno. Se presentó la Evaluación de Políticas Públicas de estados y municipios, el Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático, el portal digital México ante el Cambio Climático y la plataforma de divulgación El Cambio Climático de Frente, acciones que respaldan la labor de nuestro país ante la amenaza latente de una realidad mundial que requiere de la participación de toda la humanidad.  

Mientras estos planes se aterrizan en acciones concretas, quienes padecen los efectos son los pequeños productores, especialmente aquellos que sobreviven de la agricultura de temporal, como es el caso de los campesinos de Tenango del Aire, quienes padecen hace tiempo la desatención de las autoridades estatales.