El arte y la esencia del hombre

Dentro de las distintas interpretaciones de la visión marxista del mundo hay palabras que despiertan debates que parecen interminables pero que,

-Por Redacción

2018-10-08
Ciudad de México

Dentro de las distintas interpretaciones de la visión marxista del mundo hay palabras que despiertan debates que parecen interminables pero que, independientemente de la respuesta que se les dé, son importantes para definir el enfoque con que se estudian algunos puntos de la teoría en su totalidad.

Una de estas palabras es “esencia”. A grandes rasgos podemos decir que hay quienes se oponen a todo esencialismo en Marx y quienes dicen que lo que hizo este pensador es dotar de una nueva esencia a los conceptos con los que la filosofía trabaja. No pretendemos resolver en estas líneas el problema planteado, sino rescatar lo que nos sirva de él para el propósito de este artículo.

Es verdad que en algunos escritos Marx parece estar en contra de todo esencialismo; es decir, en contra de definir a todos los fenómenos como conceptos inamovibles, eternos. La visión dialéctica nos enseña que todo cambia porque todo está en permanente movimiento, ¿pero también los conceptos cambian? Gran parte de la filosofía utiliza estos como herramienta de trabajo porque engloban las características comunes de las cosas que analizan; es decir, intentan rescatar lo que no cambia de las cosas, lo que las une; es decir, su esencia.

Pero la respuesta a la pregunta planteada es si los conceptos cambian. El contenido de los conceptos va variando conforme cambian las condiciones en que se desarrollan históricamente los fenómenos y, al variar el contenido, el contenedor, en este caso el concepto, también hace referencia a cosas relativamente distintas, transformadas en cosas mejores o peores, dependiendo de qué carácter haya adoptado la realidad que se analiza.

Es por esto que podemos decir que la esencia de las cosas representada en los conceptos también se transforma y que puede mantenerse actual por lo menos hasta que cambie radicalmente el contenido que se representa en los conceptos. Por ejemplo, si queremos analizar la esencia del hombre y definir los conceptos que lo caracterizan, debemos tomar en cuenta que estos no serán eternos, que su contenido puede ir variando y que, por lo tanto, el concepto va a irse transformando, pero que puede darnos pautas para comprender mejor lo que es el hombre y cuáles son las leyes de su desarrollo.

            Cuando analizamos al hombre y tratamos de ver lo que le es propio, sus actividades esenciales, Marx dice en las Manuscritos de economía y filosofía de 1844 que el hombre se separa de la naturaleza exterior por su capacidad para transformarla y, en última instancia para humanizar a la naturaleza; es decir, para hacer que esta sea más humana, una transformación de acuerdo a fines y estos fines son los intereses de la humanidad.

Siguiendo esta lógica, podemos decir que la actividad más acabada con la que cuenta el hombre para desplegar su esencia en la naturaleza es el arte. Este es una producción del hombre y una característica del mismo, lo que se busca con el arte es que se supere el género humano, que llegue a lugares a donde el simple contacto con la realidad aún no puede llegar. Se supera el hombre con el arte, inventa palabras, movimientos, sonidos para expresarse cada vez de mejor manera. Definir al hombre, como Marx lo hace en los Manuscritos del 44, nos da herramientas para rescatar al arte como una de las actividades propias del hombre y, en este sentido, esenciales para él.

Por lo tanto, debemos decir que cuando se habla de un nuevo mundo en donde podamos devolverle la esencia a la humanidad; un mundo que acabe con la enajenación de que es víctima en la actualidad, debemos valorar como una tarea primordial la revalorización del arte en su conjunto. Esta revalorización puede servir como catalizador para medir hasta qué punto hemos avanzado en la construcción de un mundo mejor.