A un año del crimen contra Manuel Hernández Pasión

El poeta inglés John Donne decía algo muy cierto cuando señalaba que nadie es una isla, que cada hombre es un pedazo del continente.

-Por Capitán Nemo

2018-10-08
Ciudad de México

El poeta inglés John Donne decía algo muy cierto cuando señalaba que nadie es una isla, que cada hombre es un pedazo del continente. La muerte de cualquier hombre nos disminuye, porque matan una parte de nosotros al estar ligados a la humanidad; y si nos duele la muerte de cualquier hombre, la muerte de Manuel Hernández Pasión duele más, al tratarse de un hombre ejemplar, que había dedicado su vida a llevar progreso y bienestar a los demás.

El egoísmo frío y calculador del sistema de mercado nos ha deshumanizado; por ello, los hombres que se atreven a luchar contra las injusticias son sumamente escasos. Estos hombres son una luz en el camino de otros hombres que avanzan en las tinieblas. Cuando estos hombres caen víctimas de los enemigos de las bestias que gustan que los pueblos continúen en la ignorancia y la oscuridad, es deber de sus compañeros levantar la tea. Seguir adelante ante el asombro de los asesinos, quienes se preguntarán: ¿qué clase de gente es ésta, que no llora ni guarda luto? Nuestro dolor se convierte en indignación y apuramos el paso porque ante la sangre derramada de forma cruel e inmisericorde, la mejor venganza es la organización y educación del pueblo pobre.

Un año ha pasado del asesinato del joven presidente municipal de Huitzilan de Serdán, a unos kilómetros de la ciudad de Zacapoaxtla. Los asesinos materiales, con la confianza de quien se sabe protegido, dejaron huellas del crimen; por ello, desde el primer día, se conocían sus identidades  y su vínculo con el presidente municipal de Zacapoaxtla, Guillermo Lobato Toral, y con el de otros caciques de la sierra Nororiental.

La Fiscalía General del Estado de Puebla tardó más de tres meses para aprehenderlos y, aun ahora, el proceso que se le sigue avanza con extraordinaria lentitud. No se necesita ser un perito en leyes para entender lo que el sentido común indica: tal demora no es circunstancial. Así se explica también que los encargados de impartir y garantizar justicia ni siquiera hayan citado a declarar a dos de los posibles autores intelectuales,  Alonso Aco y Guillermo Lobato Toral. Apostarle al tiempo solo deja más clara la protección que reciben estos siniestros personajes por parte de algunos “encumbrados” en el gobierno estatal y  federal, y da carta abierta para que se cometan otros crímenes.

Por eso las baladronadas de ambos personajes cuando hacen presunción de lo poco que  les interesa lo que piense el pueblo. ¡Pero la población les cobró cara la factura! En la pasada elección, los Lobato se fueron al cuarto lugar. Sembrar el terror y la corrupción en su municipio les valió el 14 por ciento menos de la votación. En cambio, el pueblo de Manuel Hernández Pasión, comunidad social donde imperan la paz y el trabajo, ha dado una lección de unidad; prácticamente en todas las casillas, la voluntad popular expresó su apoyo al candidato de Manuel. Los caciques, sin proponérselo, convirtieron a Manuel en un símbolo de unidad.

Con el pasar de los días, la historia del joven indígena se va extendiendo entre los pueblos originarios de  la Sierra Norte de Puebla, comunidades que tradicionalmente han padecido pobreza extrema e injusticias al por mayor, en las que el trabajo de Manuel avanza como una Antorcha. En Huitzilan de Serdán, la lucha organizada ha logrado calles pavimentadas, centros educativos de todos los niveles, el hospital más grande de la región, una casa de la cultura, unidad deportiva, renovación de cafetales con variedades más productivas y más resistentes a las enfermedades, etc. Huitzilan es un ejemplo de cómo el desarrollo rural se puede alcanzar cuando el gobierno se pone al servicio de la población mayoritaria. Y aun cuando falta mucho por hacer, como seguir impulsando  la generación de empleos para los jóvenes, el camino trazado por Manuel es el correcto.

La unidad férrea, la educación y la organización de los pobres son indispensables, por eso, la bandera de lucha que enarboló Manuel comienza a agitarse vigorosamente.