Incongruencia, censura y mayoriteo

Hace apenas dos décadas, los legisladores que hoy se asumen de izquierda en México eran un grupo minúsculo, perdido entre las curules de la Cámara de Diputados y los escaños del Senado

-Por Álvaro Ramírez

2018-10-08
Ciudad de México

Hace apenas dos décadas, los legisladores que hoy se asumen de izquierda en México eran un grupo minúsculo, perdido entre las curules de la Cámara de Diputados y los escaños del Senado de la República y que pasaba casi inadvertido ante la abundante bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que, como mayoría, lo aplastaba, lo arrinconaba y le imponía su voluntad. 

En esos tiempos, quienes militaban en los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y otros tantos que han desaparecido y se ostentaban con ideología “progresista”, se quejaban de la exclusión, la negativa al diálogo parlamentario, la ausencia de democracia en el Congreso de la Unión y de los mayoriteos en las votaciones.

Argumentaban, con cierta razón, que a pesar de su presencia apenas testimonial, debían ser incluidos en los órganos de dirección, en las comisiones y participar de las decisiones que se tomaban en las cámaras.

Los priistas y los panistas, que se mantenían en esos años como segunda fuerza, eran para ellos “antidemocráticos, sordos, dictadores, abusivos y excluyentes”, entre muchos más adjetivos.

Actualmente, las cosas son exactamente al revés, aunque a los legisladores lopezobradoristas todavía no les han llovido la cantidad ni el calibre de las  descalificaciones que se merecen por las actitudes exactamente iguales que han asumido contra sus opositores y que criticaron en el pasado.

Ahora que el PT, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y el Partido Encuentro Social (PES) conforman mayorías calificadas en las dos cámaras, que incluso pueden realizar reformas constitucionales sin necesidad de aliarse con otras bancadas, las conductas excluyentes, antidemocráticas y dictatoriales vienen de aquellos que antes se victimizaban y se erigían como próceres y mártires de la nación y defensores del pueblo.

Las bancadas lopezobradoristas en el Palacio Legislativo de San Lázaro suman, en la LXIV Legislatura, 314 diputados, una cifra que ni en sus sueños más febriles llegó a suponer la “izquierda” mexicana, pues el mayor número de representantes lo tuvo en la LX Legislatura (2006-2009), cuando apenas llegó a las 127 curules.

En el Senado, los grupos afines a Andrés Manuel López Obrador ocupan 70 de los 128 escaños. También esto era impensable en otros tiempos, pues cuando más lugares tuvo la “izquierda” fue en la LX Legislatura, que comenzó en 2006, cuando apenas sumó 26.

Esas mayorías contundentes del lopezobradorismo están dando muestras, a poco más de un mes de que comenzara la legislatura, de que harán exactamente lo mismo que en su momento hacía la aplanadora priista afín al Presidente: aplastar, excluir, imponer y mayoritear, todo con matices dictatoriales y antidemocráticos.

Esas actitudes ya comenzaron a verse en las formas y pronto, muy pronto, se verán también en las decisiones y el gobierno de las cámaras.

En el Senado, para empezar, el lopezobradorismo impuso un “acuerdo mordaza” por el que los legisladores ya no podrán hacer uso de la tribuna hasta por 10 minutos en la presentación de iniciativas y puntos de acuerdo y el tiempo máximo será de cinco minutos.

Conseguir sesiones plenarias “más ágiles”, es el pretexto que ponen los senadores liderados por el zacatecano Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena, quien como presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y en sincronía con el presidente de la Mesa Directiva, su correligionario Martí Batres Guadarrama, son autores de la medida que se  encontró, con sobrada justificación, con el rechazo de los grupos parlamentarios del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.

El argumento para que se hagan más ágiles las sesiones es absurdo; el Poder Legislativo es, precisamente, un parlamento, para que se parle, se dialogue y se llegue a acuerdos entre fuerzas antagónicas que, en el caso del Senado, representan los intereses de las 32 entidades del país.

La Cuarta Transformación empezó censurando a los senadores en su mismísima casa. Y esto apenas comienza.