Entrevista: Respuesta a las calumnias contra Antorcha

“Lo hemos hecho antes y lo vamos a volver a hacer. Lo que hemos sufrido en 45 años nos ha enseñado a sobrevivir, nos ha enseñado a ser firmes, seguros, valientes, fieles a nuestra causa y, además, nos ha enseñado a sortear los peligros con inteligencia.

Adamina Márquez

2019-03-18
Ciudad de México

“Lo hemos hecho antes y lo vamos a volver a hacer. Lo que hemos sufrido en 45 años nos ha enseñado a sobrevivir, nos ha enseñado a ser firmes, seguros, valientes, fieles a nuestra causa y, además, nos ha enseñado a sortear los peligros con inteligencia, unidad, fortaleza revolucionaria. Eso no lo va a deshacer ningún tipo de ataques, aunque vengan del Presidente de la República”.

—Aquiles Córdova Morán.

buzos (b).- Por lo menos en 40 actos públicos en todo el país, el Presidente de la República se ha referido al Movimiento Antorchista Nacional como la “Antorcha mundial” y usted ha contestado en sus artículos periodísticos, ¿a qué se debe ese encono contra Antorcha?

Aquiles Córdova Morán (ACM).- Los ataques más recientes, cuya voz más destacada es la del Presidente de la República, no son más que el eslabón último de una cadena de ofensivas que prácticamente empezaron con el nacimiento mismo de la organización. Hay dos grandes vertientes de esta campaña permanente en contra del antorchismo. La primera viene de grupos y fuerzas políticas de izquierda, de derecha, de centro, como se les quiera llamar, pero fuerzas políticas que buscan el control del poder en el país en todos los niveles; no me refiero solo al poder de la República. Se pelean los poderes, la Presidencia de la República, los poderes estatal y municipal, las diputaciones y las senadurías, incluso los poderes menores al de un presidente municipal, como las inspectorías municipales y las juntas auxiliares. Hay muchas corrientes, desde luego; muchos partidos que por razón natural tratan de conquistar todos estos niveles del poder y, si se pudiera, todos los cargos que se generan por este motivo en todo el país. Éstos ven la popularidad y el arraigo de Antorcha entre las masas como una amenaza a sus intereses.

La otra gran vertiente es la de los grupos económicos del país; grupos fuertes y algunos no tan fuertes que también sienten algún resentimiento o tienen algún motivo para que el trabajo de Antorcha les resulte molesto, o sientan que les agravia, y se suman también a estos ataques. Entonces, las corrientes y los partidos políticos, más el poder económico, son los que nos atacan. No todos, pero destacadas personalidades y empresas, que nosotros incluso hemos señalado alguna vez, se han sumado al ataque. Desde luego que esta embestida no tiene fin, no tiene un plazo determinado porque la idea es muy clara: sofocar al Movimiento Antorchista, desaparecerlo de la escena política. El ataque del Presidente se puede explicar en este contexto, ya sea porque defienda ciertos intereses del capital, ya sea porque nos vea como un competidor peligroso para sus afanes de control político, de permanencia en el poder y de prolongación en el mismo, o por ambas razones.

b.- ¿Cuál es el discurso o la línea de acción que ha generado que grupos políticos y económicos vean en Antorcha una amenaza a sus intereses y urdan un plan para desprestigiarla?

ACM.- Las corrientes políticas encuentran su motivo porque ven en Antorcha una competencia fuerte, su crecimiento entre las masas, su prestigio entre las mismas; su capacidad de convocatoria, la van convirtiendo en un competidor realmente serio, realmente peligroso para ellos y con posibilidades reales de arrebatarles alguno de los cargos que, por razones históricas o quizás ideológicas, ellos consideran como su patrimonio personal.

Mientras Antorcha siga creciendo, mientras siga recibiendo más apoyo del pueblo, este peligro crece ante los ojos de quienes se sienten amenazados en esta lucha por el poder; por lo tanto, sus ofensivas, lejos de cesar, se incrementan, se hacen más variadas y algunas veces, yo pudiera decir, hasta más temerarias porque se hacen sin pruebas.

Por su parte, los grupos de poder económico temen a Antorcha porque es una de las organizaciones, quizá la única, que ha hablado más claro al explicar la situación que se vive en México y en el mundo; una situación que muchos conocemos, en particular ustedes, periodistas. Esta situación consiste en que el modelo económico al que se le conoce mundialmente como neoliberalismo, y algunos lo llaman capitalismo descarnado, crudo, rapaz, ha traído como consecuencia que se genere mucha riqueza en el mundo y en México también; pero una riqueza que no se reparte, sino que se concentra cada vez más en menos manos. Esta reducción del número de los beneficiados por el modelo los hace más poderosos; es decir, se reduce su número, pero cada uno de ellos se hace cada vez más rico, cada vez más poderoso. El mundo entero ahora está bajo el poder de los grandes monopolios.

En México pasa algo similar. Aquí también ha habido una reducción de los beneficiados del modelo, cuyas fortunas crecen imparablemente, convirtiéndolos en los más poderosos, por encima del propio Estado mexicano. Entonces el modelo creado ha polarizado al mundo: ha amasado inmensas fortunas que se concentran en pocas manos y, de otra parte, ha creado una inmensa masa de pobres cada vez más pobres. Antorcha es una de las pocas organizaciones que se atreven a decirlo con toda claridad y precisión.

¿Nosotros qué planteamos? Que es necesaria una política nacional que lime las uñas al capitalismo rapaz en un primer momento. Nosotros, propiamente hablando, no somos enemigos del capital ni de nadie, somos enemigos de la pobreza, de la polarización que está provocando el modelo, de la injusticia social, del dolor humano que crece cada día más en calidad y en cantidad. Proponemos, porque lo creemos posible, una política que lime los aspectos más agresivos, más injustos, más inhumanos del sistema ¿Cómo? Que se reparta mejor la riqueza social y proponemos cuatro caminos: primero, que el gobierno cambie la política fiscal por una política fiscal progresiva; esto es un mecanismo universal de reparto de la riqueza, lo sabe todo el mundo; un cambio de política fiscal que grave más al capital. En muchos países del mundo ya es una realidad; por ejemplo, en Noruega y en Suecia, el gobierno capta casi el 50 por ciento del producto interno bruto (PIB) por la vía de impuestos; en México estamos cobrando solo el 17 por ciento, es decir, estamos muy por debajo de países europeos que han logrado ser más igualitarios en este terreno.

Segundo: que con el dinero que el gobierno recaude por esta vía cree empleos, oportunidades, educación, salud, vivienda, servicios urbanos, mejor alimentación para la gente; que haga de México un pueblo sano, bien alimentado, bien educado. Esto es en beneficio directo de los mexicanos, pero también en beneficio de las grandes empresas, pues tendrán a un trabajador mucho más productivo que antes.

Entonces, el gobierno debe tener más dinero y emplearlo también en la creación de empleos; empleos mejor pagados. Sabemos bien, no hay manera de ocultarlo, que en México se gana uno de los salarios más bajos del mundo y también de los más bajos de América Latina. Con estos salarios, a la gente no le alcanza para mantener a sus hijos y menos para curarlos y educarlos; esta situación tiene que cambiar.

El último punto consiste en que el gobierno debe modificar su política de gasto público. Hay datos precisos que hablan de que casi el 40 por ciento del dinero recaudado se destina a las clases altas y apenas un 13 por ciento se destina a las clases bajas. Ésta es una injusticia muy grande, porque las clases altas son muy poco numerosas, en cambio las clases bajas están formadas por muchos millones y a ellas apenas les toca el 13 por ciento de los recursos. Con esta cuarta medida proponemos que se reoriente el gasto social y que se gaste más en el pueblo para que la desigualdad y la pobreza disminuyan, para que seamos un país más igualitario, más productivo y pasemos realmente de prometer progreso a ser un país progresista y competitivo a escala internacional. Esto es algo que no le gusta a la clase poderosa. Y como Antorcha no va a cambiar su discurso mientras no cambie la realidad, pues el ataque tampoco cesa.

b.- Usted dice “hay que limarles las uñas a los poderosos”, sin embargo, la política del presidente López Obrador es la de “limarle las uñas” a Antorcha Campesina. Se sabe que el nuevo titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto Castillo, investigará, si no es que ha empezado ya, a las gasolineras y demás negocios de Antorcha. ¿Tienen algo qué temer?

ACM.- El Estado siempre es temible porque su poder es muy grande si lo comparamos con el de organizaciones sociales como Antorcha; y si lo comparamos con el de cada individuo aislado, la comparación es verdaderamente absurda. En ese sentido, un gobierno que amenaza con el castigo a sus enemigos, reales o supuestos, con todo el poder del Estado, con todo el poder sobre el aparato judicial, con la capacidad para hacer que transite un recurso de defensa para eliminarlo totalmente, siempre resulta temible. Yo creo que hay que decirlo con toda franqueza, porque la gente tiene que saberlo: un gobierno que reprime con el aparato judicial, que usa la ley no para salvaguardar los derechos de los individuos sino para amenazarlos y, en última instancia, para castigarlos, es un Estado que debe ser temido y temible para todos. Ahora la víctima es Antorcha, y algunos probablemente se alegren de ello, pero que se acuerden que nadie garantiza que no les vaya a llegar su turno.

Al margen de esta acción del gobierno, yo puedo decir que el Movimiento Antorchista Nacional no comete ningún delito de carácter económico. Antorcha no solo tiene gasolineras, tiene otro tipo de negocios que ha venido construyendo desde hace 45 años con el trabajo, con la cooperación, colectas y actividades económicas de sus miembros, que son muchos en el país. Hay gente que cuando se lo he dicho, se ríe con escepticismo y a veces con ironía, con burla, como diciendo “a mí no me vas a engañar, a poco se pueden levantar negocios como los que tiene Antorcha con colectas públicas o con actividades económicas como bailes, kermeses o pequeñas rifas. Eso no lo puedes hacer, eso no lo ha hecho nadie”. Pero yo contesto y digo: en efecto, no lo ha hecho nadie, pero el hecho de que no lo haya hecho nadie no es una prueba de que no se pueda hacer. Y algo más: no es una prueba de que no sea necesario hacerlo.

Nosotros somos la prueba de que sí se puede hacer y somos la prueba de que una verdadera organización de lucha tiene que hacerlo, porque una organización que quiere defender a los pobres inmediatamente genera enemigos poderosos. ¿Cómo se va a mantener en pie, cómo va a financiar su trabajo, su lucha, sus protestas? ¿Pidiéndole dinero al gobierno? El gobierno no va a dar dinero para que se le ataque, para que se le combata, para alimentar a sus opositores. ¿Pidiéndole dinero a la empresa privada? No, porque no va a pagarle a sus enemigos. Entonces, ¿qué le queda a una verdadera organización popular? Hacer un esfuerzo supremo para crear sus propias finanzas, para generar sus propios ingresos, con los que financie la lucha, eso es precisamente lo que ha hecho Antorcha en sus años de existencia.

Además, las inversiones en México están reguladas, no son a la libre; hay una regulación muy precisa y a veces hasta asfixiante, lo han dicho los mismos grandes empresarios, que se han quejado de la tramitología o de las dificultades, a veces insuperables, con las que se encuentran cuando quieren abrir un negocio. Nosotros podemos certificar que eso es cierto, porque todos los negocios de Antorcha, y en particular las gasolineras, nos han costado un calvario para vencer todos los obstáculos y satisfacer todas las exigencias de la ley para que se nos permita abrir un negocio.

El señor Presidente de la República y todo su gobierno, y todos los gobiernos anteriores y los que vengan, saben perfectamente bien que en México no se puede abrir ningún negocio, ni una cantinita de pueblo, si no se llenan los requisitos normados por la ley. No hay manera de suponer entonces que Antorcha va a estar abriendo negocios como gasolineras sin cubrir los requisitos de ley.

A pesar de eso, se dice que los negocios de Antorcha son ilegales o que ésta ha cometido ilícitos. Está claro que se trata de un ataque inventado; está claro que se trata de un ataque que no se puede sostener porque no es posible pensar que haya cerca de 50 gasolineras de Antorcha que hayan estado operando desde hace muchos años fuera de la ley sin que nadie les diga nada. Eso no puede ser. Los negocios de Antorcha han cumplido con toda la normatividad y cumplen con todas sus obligaciones fiscales, que son también ineludibles y, sobre todo, para quien no tiene poder ni influencia. Por lo tanto, desde este punto de vista, nosotros no tenemos miedo a los ataques. Nuestro miedo es a que se viole la ley. Que por una decisión política, que por una orden presidencial, se pase por encima de todas las pruebas habidas y por haber y de todas maneras se nos enjuicie y se nos acuse. Ese peligro existe, pero no porque tengamos algo qué esconder, sino porque cuando se tiene poder se mal ejerce.

b.- Hace días, en entrevista, aseguró que cuando la ley no se respeta, se violenta abiertamente, y se empuja a los pueblos al uso de la violencia, proliferando así el caos ¿Hay una posibilidad de que los antorchistas hagan justicia por su propia mano?

ACM.- Es como decir que si alguien sale al campo y no lleva un paraguas, un impermeable, y ve que viene la lluvia y no se apresura a ponerse bajo techo, se va a mojar. Eso no está prediciendo de mala fe una catástrofe o un daño para el paseante desprevenido; simplemente se refleja la realidad tal como es. Las consecuencias de ciertos actos son inevitables, ineludibles, ocurren por una necesidad que obedece a la ley del mismo cambio constante en que vive el universo entero. Y el que lo dice no está prediciendo nada y no está cometiendo ningún delito, simplemente está reflejando un hecho que todo mundo sabe que así es, que, si se dan las condiciones previas, la consecuencia prevista ocurrirá. Eso es lo que hago cuando digo: cualquier pueblo, en cualquier momento, frente a cualquier gobierno, y sea el problema de que se trate pero que sea un problema que nazca de necesidades, demandas, derechos insatisfechos; al recurrir a quienes por ley deben escuchar y resolver, y éstos no lo hacen, llegado el momento, la respuesta será la represión policiaca, violencia contra la integridad física de los demandantes (legal o al margen de la ley) y cárcel para los líderes; si esto ocurre, el pueblo concluye que no hay una vía racional, justa, que dé esperanzas, expectativas para resolver sus problemas. Entonces, la gente reflexiona que no queda otro camino más que defenderse de la violencia con violencia.

Antorcha no quiere eso, Antorcha no se está preparando para eso, solo advierte. Eso deberían oírlo los gobernantes, no solo el actual sino todos y entender que no se puede estar cerrando la válvula de escape a las necesidades populares, porque esa cerrazón incrementará la presión de la caldera y, en un momento dado ésta va a estallar porque así lo ordena la ley de la física; en este caso la ley del desarrollo social.

Nosotros, precisamente, ubicamos nuestro trabajo como gente que se adelanta al peligro y quiere abrirle una válvula de escape a la caldera, ¿cómo?, pidiendo que se atiendan las demandas de la gente y haciendo esta solicitud dentro de la ley y con todo el espíritu de paz y de respeto a las autoridades. Pero si después no encontramos respuesta (nosotros o quien sea) sino represión, lo que venga después será más o menos lo que comenté, pero no porque yo lo desee sino porque así son las cosas.

b.- Varias organizaciones de la sociedad civil han sido denostadas por el Presidente, ¿Antorcha nota en esta molestia generalizada una oportunidad para sumar esfuerzos con otras organizaciones?, ¿se ha contactado con estos grupos?

ACM.- Hasta este momento, no. Muchas, la gran mayoría de las personas, de los medios, de los columnistas, de los funcionarios y de las organizaciones populares que ahora están siendo agredidas por el gobierno, han sido en su momento –y creo que su actitud no ha variado mucho– críticas de Antorcha. Esta gente ha hecho suyos, difundido y hasta multiplicados ataques contra nuestra organización sin preocuparse por fundarlos, por investigarlos, por demostrarlos o desecharlos en su caso.

Esto dificulta que en un momento dado nosotros busquemos aliarnos con esta gente, porque creemos que podemos adivinar su respuesta y creemos que no hay que ser muy penetrantes para pensar que vamos a recibir un rechazo. “Yo me siento agredido por López Obrador, pero yo no quiero una alianza con corruptos o con el brazo armado del PRI, con el grupo de choque del PRI, con chantajistas”, y todo lo que nos han echado encima.

Creo yo que se van a ir creando las condiciones para que al final de cuentas estas gentes, presionadas por la realidad, entiendan los hechos, el peligro que los amenaza; que empiecen a estudiar y a entender mejor a Antorcha. Van a llegar a la conclusión de que el aliado más importante que pueden encontrar para su lucha, con fuerza real, con presencia real entre el pueblo de México, somos los antorchistas.

Yo lo que puedo decir desde ahora es que la mano de Antorcha está tendida para todo aquel que se sienta atacado, que se sienta amenazado, que se sienta calumniado. Nuestra mano, la mano del antorchismo nacional, está tendida para todo el que quiera; nuestra solidaridad será absoluta y fiel.

b.- Habla con total seguridad de que la vida política de Antorcha será larga.

ACM.- Tengo la absoluta seguridad de que Antorcha no va a morir. Creo yo que las condiciones no son las mejores, pero no son muy diferentes a lo que hemos vivido. Por eso empezaba yo diciendo que esta campaña no es nueva y ha tenido momentos de mucho riesgo, de mucha agresividad que incluso muchos de nuestros atacantes tenían la seguridad de que no íbamos a sobrevivir. Cuando, después de la explosión, después del terremoto de acusaciones y amenazas, nos ven resurgir del caos más vivos y más fuertes que antes, se quedan sorprendidos porque ¿cómo es posible que haya sobrevivido Antorcha? Nuestro padecer nos ha enseñado a sobrevivir, nos ha enseñado a ser firmes, seguros, valientes, fieles a nuestra causa; nos ha enseñado a sortear los peligros con inteligencia, unidad, fortaleza revolucionaria; firmeza que no quebranta ni los ataques de Andrés Manuel López Obrador.

Antorcha saldrá adelante y seguirá organizando al pueblo, porque Antorcha refleja los intereses profundos del pueblo, los problemas profundos que causan esta pobreza y desigualdad, y plantea demandas que si no se instrumentan van a hacer que los problemas se ahonden, crezcan en número y, al final de cuentas, eso beneficiará a Antorcha y a todo aquel que quiera aprovechar las nuevas condiciones para aglutinar fuerza popular, organizarla y llevarla a la verdadera defensa de sus intereses.

Antorcha tienen sus raíces en el pueblo; Antorcha se apoya en las masas populares que la conocen a fondo, muy a pesar de la ola de calumnias. Las masas populares han recibido beneficios contantes y sonantes del trabajo antorchista. No son palabras, no son promesas. El Movimiento Antorchista presenta miles de resultados en todo el país; hechos que la gente conoce y disfruta, por lo tanto, no abandonará la causa de este movimiento. Antorcha sobrevivirá.