Lo que no nos dicen del aeropuerto

Después de la consulta realizada a finales de octubre de 2018, en la que supuestamente el 70 por ciento del millón de ciudadanos participantes votó por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM)

Arturo Coronado

2019-03-11
Ciudad de México

Después de la consulta realizada a finales de octubre de 2018, en la que supuestamente el 70 por ciento del millón de ciudadanos participantes votó por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), poco se ha vuelto a escuchar del tema. Después de dicha consulta –por cierto, muy cuestionada porque fue una muestra poco representativa, por los votos duplicados, por la poca credibilidad de la fundación encargada de aplicarla, etc.– surgió un debate en torno al futuro de la inversión ya realizada en los terrenos del exlago de Texcoco (que llevaba aproximadamente un avance del 30 por ciento sobre el proyecto original) y las consecuencias negativas que su cancelación tendría entre los empresarios y tenedores de bonos que habían invertido en esa obra.

El objetivo principal de esta colaboración es, además de ampliar la información sobre esos temas, hacerle notar a usted, amable lector, la dimensión del costo que implicó esta decisión, cosa que misteriosamente salió de los reflectores a pesar de la enorme repercusión que tendrá en los bolsillos de todos los mexicanos.

Para financiar el megaproyecto de 13 mil millones de dólares (240 mil millones de pesos a un tipo de cambio de 19 pesos por dólar), se buscaron básicamente dos vías: recursos públicos y recursos privados. En el primer caso, fueron aproximadamente 40 mil millones de pesos del erario los que se ejercieron en el sexenio de Enrique Peña Nieto; es decir, dinero de todos los mexicanos. Para financiar el resto de la inversión se buscó la participación de inversionistas privados a los que se les prometió un rendimiento por invertir su dinero en el proyecto.

Esto se hizo, en términos generales, a través de títulos de deuda (bonos) y fideicomisos que tenían como aval o garantía los ingresos que el propio aeropuerto generaría en los siguientes 10 y 30 años a través de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA). Mediante este mecanismo había ya seis mil millones de dólares colocados en los mercados internacionales.

Pues bien, el Instituto Mexicano de Competitividad (Imcoc), calcula que el costo mínimo por la cancelación del proyecto implicó 270 mil millones de pesos, sin contar litigios, penalización por cancelación de contratos, pago de líneas de crédito y la reparación del suelo ya construido. Es decir, la cancelación costará más de lo costaba terminarlo. De ese monto, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México tiene 115 mil millones de pesos, de los cuales en días recientes comenzó a pagar una parte de los inversionistas que aceptaron la oferta de reintegración de sus inversiones que les hizo el Gobierno Federal.

Por tanto, la administración de López Obrador tendrá que destinar 155 mil millones de pesos del presupuesto nacional (sin contar lo que va a necesitar para hacer el nuevo proyecto en Santa Lucía y la rehabilitación de las pistas del aeropuerto en funciones) para finiquitar el proyecto del NAICM.

Ese dinero significa aproximadamente 2.6 veces el presupuesto anual de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ese mismo monto alcanzaría para becar a 3.5 millones de jóvenes durante un año con el programa que AMLO está promoviendo como eje central de sus transferencias monetarias.

Si esos recursos se canalizaran a su programa Sembrando Vida, alcanzarían asimismo para sembrar árboles en 10.3 millones de hectáreas (una superficie mayor a la del estado de Oaxaca).

En fin, nada de eso sucederá y será dinero echado a la basura. A esto hay que agregar las incontables pérdidas por el turismo que dejará de llegar al país; los empleos que se perdieron; el impacto al medio ambiente por el proyecto desechado y por la realización de uno nuevo, etcétera.

Sin embargo, como en cualquier negocio, nada es gratis y alguien tiene que pagar la factura de esto, que muchos analistas han calificado como un costoso capricho del nuevo Presidente.

¿Es usted uno de los 194 mil trabajadores de confianza del gobierno que será despedido? ¿Ya no tiene el apoyo de las guarderías? ¿Le cerraron el comedor comunitario? ¿Le cuesta más la gasolina? Bienvenido a la Cuarta Transformación, usted ya está contribuyendo.