Dos de junio: el laboratorio

El próximo domingo dos de junio, día de cita en las urnas en seis estados –dos de los cuales, Baja California y Puebla

Álvaro Ramírez

2019-02-04
Ciudad de México

El próximo domingo dos de junio, día de cita en las urnas en seis estados –dos de los cuales, Baja California y Puebla, elegirán gobernador– será la primera oportunidad para que todos los partidos midan sus posibilidades políticas.

Más allá del termómetro en los respectivos ámbitos estatales y regionales, esas elecciones servirán para que éstos calibren sus estrategias hacia el futuro y, sobre todo, para que midan su comportamiento electoral sin que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) figure como competidor.

Esas seis entidades serán desde ahora un laboratorio en el que los institutos partidistas tendrán ocasión de hacer pruebas de error-acierto.

¿Qué tan debilitados están realmente los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN)? ¿Qué tan sólida es la hegemonía del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) sin su líder en la propaganda y las boletas?

Las respuestas a estas preguntas, sin menospreciar las características específicas de cada elección, se darán con los resultados que tengamos en junio.

En todas las entidades con procesos comiciales, el PAN tiene mayoría, e incluso la gubernatura en el caso de Baja California; y en Puebla tambien, hace varias semanas, antes del fallecimiento de la titular constitucional.

Su principal rival, en casi todos esos casos, es Morena; pero en algunos territorios el priismo va a tener oportunidades.

Puebla elegirá a un gobernador o gobernadora de manera extraordinaria, luego de la muerte de la mandataria constitucional Martha Érika Alonso Hidalgo, y también tendrá cinco elecciones extraordinarias en igual número de municipios, en los que por anomalías, justificadas o no, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó la nulidad.

En Baja California, territorio panista desde hace tres décadas, Morena disputará la gubernatura. Ahí también se definirán 17 diputaciones de mayoría relativa y ocho de representación proporcional, así como cinco ayuntamientos. El tricolor, aparentemente alicaído, irá sin alianzas en ese estado.

En Durango se renovarán 39 ayuntamientos; en Quintana Roo, 15 diputaciones de mayoría y 10 plurinominales y en Tamaulipas, donde también habrá elección legislativa, se definirán 22 diputaciones uninominales y 14 de representación proporcional.

Si bien la oposición tiene el argumento, atendible por supuesto, de que el lopezobradorismo no tendrá entonces a AMLO en las boletas y que su efecto disminuirá en las urnas, no puede caer en la ingenuidad de suponer que éste no influirá en esos procesos ahora que está en la Presidencia de la República.

Los programas asistencialistas del nuevo Gobierno Federal, actualmente en proceso de empadronamiento, tendrán sus primeras semanas de ejecución entre abril y mayo, cuando se realizarán las campañas a las gubernaturas de Baja California y Puebla y las de los otros cuatro estados donde habrá comicios para elegir legisladores y alcaldes.

La medición de la popularidad del lopezobradorismo será también tocada por ese factor. La situación, sin embargo, no debe considerarse de antemano como insalvable o de segura derrota para el PAN, el PRI y otros partidos.

Por supuesto, las características específicas de cada distrito, cada municipio y cada estado se harán presentes en unas campañas electorales en las que será indispensable la capacidad de convocatoria e imaginación de los partidos opositores para enfrentar por primera vez en las urnas a un nuevo régimen que ya está establecido y que previamente los arrasó el 1º de julio de 2018.

Si bien López Obrador mantiene una alta aceptación, según los estudios demoscópicos, en lo que va de su mandato ha dado material suficiente para que sus opositores armen campañas de contraste o, de plano, como ésas que pisan sobre la tenue línea de la “guerra sucia”, las que si se hacen con talento y creatividad son legales.

Es muy prematuro prever que la cita en las urnas del próximo dos de junio en seis entidades será un referéndum de su mandato, pero no hay duda de que, en esa jornada electoral, los ciudadanos calificarán su desempeño de los próximos cinco meses.

Efectivamente, AMLO ya no estará en las boletas, pero ahora estará avalando a su pertido desde la Presidencia. El cálculo preciso del caso debe estar hoy en la mente de sus opositores.