Jugando limpio con el corazón en la cancha

VLa entrega que el Gobierno Federal hizo al municipio de Chimalhuacán de 200 hectáreas del predio Los Tlateles no fue un “regalo, ni una donación, ni mucho menos una herencia, sino un acto de justicia a miles de personas que desde hace tres décadas soñamo

Carolina Ruvalcaba

2019-01-15
Ciudad de México

La entrega que el Gobierno Federal hizo al municipio de Chimalhuacán de 200 hectáreas del predio Los Tlateles no fue un “regalo, ni una donación, ni mucho menos una herencia, sino un acto de justicia a miles de personas que desde hace tres décadas soñamos con un gran espacio deportivo para beneficio de todo el mundo”, afirma el cronista local Fernando Tomás González Valverde.

Este proyecto social y cultural, precisó González Valverde, surgió como un sueño en la población chimalhuaquense poco después de la desecación del Lago de Texcoco y de que desaparecieran la flora y fauna endémicas, las tierras de cultivo y el proceso de urbanización se aceleró de manera desordenada en la región oriente del Valle de México.

El cronista de Chimalhuacán resaltó que el sitio pensado para levantar la gran ciudad deportiva se ubicó desde una década en la parte baja de este municipio, entre el Circuito Exterior Mexiquense (CEM) y lo que queda del Lago de Texcoco.

Entre los soñadores se hallaban los fundadores de las ligas de futbol soccer Azteca Prodech y Futbol Asociado Mexiquense Amateur (FAMA), Alfredo Rivera Silva y Leonardo Rodríguez Villafuerte, respectivamente, quienes en forma coincidente murieron el mismo año después de que dedicaran seis lustros de sus vidas a la promoción de este deporte.

Con orgullo y admiración ambos son recordados hoy por sus hijos: Miguel Rivera Fonseca y Leonardo Rodríguez Vázquez. En entrevista con buzos, el primero recordó que su padre murió 15 días antes de que se concretara la entrega de las 200 hectáreas de los Tlateles al gobierno de Chimalhuacán.

“En la lucha por construir un centro deportivo aquí en estos terrenos, se fue haciendo viejo mi padre, puso su alma y corazón en cada una de las gestiones que se realizaron desde 2008 para consolidar el proyecto de desarrollo y bienestar. Pero mi viejito ya no resistió más, se nos fue al cielo justo unas semanas antes de ver que su sueño se hiciera realidad”, recordó Miguel Rivera.

Ataviado con una playera azul y blanca, con el número cuatro en la espalda, El Negro, como también se le conoce en las canchas, hizo una pausa, miró al cielo y después de contener las lágrimas por espacio de un minuto, continuó su relato:

“Mi padre dedicó su vida al futbol, hizo muchos sacrificios, pero nunca desistió de que fuéramos a las marchas, mítines y plantones que se organizaron para lograr que se construyeran canchas dignas”.

El Negro hace alusión a una parte del proyecto multicultural que el Ayuntamiento de Chimalhuacán denomina Centro Estratégico de Recuperación Ambiental del Oriente (CERAO), en el que también está contemplada la construcción de un parque industrial en 150 hectáreas, en el que se instalarán empresas medianas con capacidad para ofrecer 40 mil empleos formales con salarios dignos que contribuirán a evitar que el municipio siga siendo una “ciudad dormitorio”.

 

El proyecto del CERAO incluye la edificación de la Universidad Politécnica de Chimalhuacán en un área de 20 hectáreas, en la que 666 alumnos podrán estudiar la licenciatura en terapia física e ingenierías civil, logística y transporte y sistemas estratégicos de la información.

 

La unidad deportiva del CERAO se construirá en 30 hectáreas y entre sus instalaciones con mayor oferta destacan las canchas de futbol, un parque lineal con juegos infantiles y otro de diversiones destinado a ofrecer diferentes alternativas de recreación sana para las familias. 

“Todo por lo que mi padre luchó se concentra en el CERAO. Por eso, estoy seguro que desde el cielo él celebró la entrega de las 200 hectáreas. A nosotros nos queda la tarea de seguir luchando para hacer que se inicien las obras y no vamos a descansar hasta que se consolide. Nosotros formamos parte del Proyecto Nuevo Chimalhuacán, cuya organización mayor es Antorcha y organizados vamos a lograrlo”, aseguró Miguel Rivera, El Negro.

Rivera, quien ahora dirige la liga Azteca Prodech y es “pambolero” de corazón, informó que esta organización amateur se inició con 25 equipos, que en conjunto agrupaban a 450 personas. Hoy la liga tiene 113 equipos integrados cada uno con 20 jugadores en promedio, quienes suman dos mil 260 personas que cada sábado y domingo juegan en las canchas llaneras de Los Tlateles.

El Negro confió a este semanario que de la liga instituida por su padre en Los Tlateles surgieron varios jugadores profesionales, entre ellos Ricardo Osorio, mismo que formó parte del club Cruz Azul y Gilberto Mora Olayo, quien en 1997 debutó en el Deportivo Toluca y a partir del año 2002 jugó con los Jaguares de Chiapas.

Actualmente, la liga que encabeza Rivera compite en torneos interligas municipales y sus equipos sostienen partidos amistosos con sus similares de otros estados de la República, entre ellos Puebla, Michoacán, Hidalgo y México. La entrevista con El Negro concluyó justo cuando sonó el silbatazo final de un partido de “pambol” de la liga Azteca Prodech.

Las podrían estar mejor

Con gorra y cámara fotográfica en mano, buzos comenzó la búsqueda de Leonardo Rodríguez Vázquez, quien se encontraba en otra de las canchas llaneras de Los Tlateles dirigiendo un encuentro deportivo. En espera de que concluyera su labor, esta reportera entrevistó a los miembros de la familia Sánchez, quienes viven en el barrio Vidrieros y desde hace 20 años acuden cada domingo a disfrutar del futbol.

“Nos gusta mucho el futbol, que es un buen deporte. Al principio venía a ver a mi esposo, ahora también mis hijos juegan y me parece bueno, porque les enseña a ser más disciplinados y respetuosos”, dijo Rosa Sánchez, visiblemente alegre.

Rosa, de 38 años de edad, está convencida de que el CERAO beneficiará a decenas de miles de familias de la zona oriente del Estado de México, porque sus ofertas laboral, educativa, social y deportiva estarán abiertas para los habitantes de los municipios de Texcoco, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, La Paz y Chicoloapan.

“Me gustaría que se hicieran más canchas y que todas tuvieran lindo pasto, gradas, más sanitarios, todo lo que se necesita para atraer a más futbolistas, turistas y que el desarrollo y el beneficio sea para todos”, concluyó.

En los predios del CERAO, cada fin de semana, se reúnen más de cinco mil personas, de las cuales aproximadamente tres mil son jugadores de Chimalhuacán y de municipios circunvecinos, aunque algunos vienen de Texcoco y Chicoloapan, e incluso de Atizapán de Zaragoza y Ecatepec, porque sus equipos están incorporados a las cuatro ligas de futbol llanero de Los Tlateles: Azteca Prodech, FAMA, Tláloc y Nacional.

En charla banquetera, el cronista municipal Tomás González recordó que el proyecto de la unidad deportiva tiene más de 30 años y que diversas familias cedieron parte de sus tierras para la construcción de las canchas deportivas. “No resultó como esperábamos, pero finalmente el espacio y el proyecto continúa, y ahora lo vemos con mayores oportunidades de que se realice, pues se trata de un conglomerado deportivo, educativo e industrial que beneficiará a cualquier persona del mundo que venga a hacer uso de las instalaciones”, declaró.

Tras el silbatazo final del partido jugado dentro del sistema de competencias de la liga FAMA, Leonardo Rodríguez Jr., de 45 años de edad y uno de sus colegas en la tarea de arbitraje de la organización, Felipe Ramírez Cruz, de 46 años, coincidieron en que actualmente las canchas de “pambol” están en condiciones óptimas, pero afirmaron que podrían estar mejor. 

“Antes toda esta zona era puro lodo, se hacían grandes zanjas con las lluvias y en temporada de frío en el agua se formaban delgadas capas de hielo. Poco a poco fuimos cambiando las condiciones del lugar, formamos caminos y canaletas; es por ello que los campos ya no se inundan ni se encharcan; retiramos toda la basura que podía hacernos daño, incluidos los vidrios con los que antes nos cortábamos. A pesar de ser futbol llanero, los campos tienen condiciones óptimas; pero sí se pueden mejorar con el apoyo de las autoridades”, dijo Rodríguez.

“Al igual que otras ligas, nos organizamos en faenas, junto con los comerciantes y los futbolistas, para limpiar los campos. Nosotros incursionamos en la modalidad de no castigar a los equipos con multas; mejor entre todos nos ponemos a retirar la basura antes y después de los partidos; asimismo, tenemos gente desde las seis de la mañana a la que se le paga para dar mantenimiento a las canchas; es decir, para pasar los rastrillos y encalarlas para que a las ocho estemos listos y comencemos la jornada futbolística”, afirmó por su parte Ramírez.

Los dos árbitros sueñan con que las canchas tengan gradas desde donde las familias puedan ver los partidos. “Así ya no tendrán que cargar con sus sombrillas; también será bueno que se instalen áreas de juegos infantiles para que los niños no corran el riesgo de que se les dé un balonazo mientras juegan con la tierra. Poner un gimnasio al aire libre y una trotapista sería, por supuesto, un golpe a la obesidad y la ociosidad”.

 

Los niños, listos para triunfar

 

Tanto Leonardo Jr. como don Felipe se formaron como árbitros gracias a la experiencia del fundador de la liga FAMA. Entre sus máximos logros está la formación de una liga infantil con seis equipos y 40 de adultos, lo que equivale a poco más de 900 jugadores, quienes cada fin de semana son acompañados por sus familiares.

Entre los niños que compiten en la liga FAMA se encontraba Julio César Torres, de 13 años de edad, quien en esa jornada dominical anotó dos goles. Después de que celebró el triunfo con sus compañeros, tomó su bicicleta para irse a casa, pero buzos lo abordó a fin de que hablara en su papel estrella futbolística:

“Me gusta estudiar y jugar este deporte. Mi padre fue quien me alentó a practicarlo; él es árbitro y cada semana venimos en familia. Solo cuando goleamos al equipo contrario me siento emocionado y feliz”, dijo muy satisfecho y orgulloso.

Las declaraciones de Julio se parecen a las que alguna vez expresó el futbolista español Andrés Iniesta, centrocampista de primera división en Japón: “No juego para ganar balones de oro: juego para ser feliz”. También se parecen a las del jugador histórico de los clubes River Plate y Real Madrid, Alfredo Di Stéfano: “Un partido de futbol sin goles es como un domingo sin sol”.

Cuando preguntamos al pequeño Julio si le gustaría contar con otras instalaciones, entusiasmado contestó que le encantaría una cancha con pasto y que sueña con el día en que se construya la unidad deportiva del CERAO, donde podrá seguir formándose y un día dejar de ser “pambolero” amateur para convertirse en futbolista profesional.

Un sinfín de historias se cuentan en los campos de futbol llanero donde se construirá el CERAO y la mayoría giran en torno a la necesidad de que el proyecto continúe para que la gente tenga empleo, salario digno, educación y deporte, pues se trata de un derecho constitucional de todos los mexicanos.

Para concretar y completar este proyecto, actualmente miles de personas resguardan los terrenos de Los Tlateles, ante las amenazas políticas de arrebatar a los chimalhuacanos un sueño por el que han luchado durante una década.

En las entrevistas, los árbitros y dirigentes de las ligas reiteraron su confianza en el actual alcalde de Chimalhuacán, Jesús Tolentino Román Bojórquez, quien dirigirá la administración pública del municipio por tercera ocasión.

“La continuidad de los gobiernos de extracción antorchista nos da la seguridad de que vamos a seguir avanzando y progresando, pues ya pasamos de ser el basurero más grande del país a un municipio modelo de desarrollo y progreso”, coincidieron estos chimalhuacanos que cada fin de semana dejan el corazón en la cancha para que se juegue limpio.