Perspectivas económicas del nuevo sexenio

Los pronósticos económicos para el año que comienza constituyen también la perspectiva del nuevo sexenio, para el que no existe ningún indicio de que vayan a revertirse las tendencias reflejadas en diversos estudios de instituciones oficiales, independien

-Por Redacción

2018-12-31
Ciudad de México

Los pronósticos económicos para el año que comienza constituyen también la perspectiva del nuevo sexenio, para el que no existe ningún indicio de que vayan a revertirse las tendencias reflejadas en diversos estudios de instituciones oficiales, independientes, o de investigaciones universitarias, estudios que, en general, coinciden en su visión contraria al optimismo de la política oficial que en todos los aspectos de la vida económica promete mejoría en la situación del pueblo mexicano.

Nuestro reporte especial compara los resultados de investigaciones, de estudios oficiales y de economistas entrevistados por este semanario con los pronósticos del gobierno de la Cuarta Transformación y encuentra conclusiones diametralmente opuestas a las que se desprenden del optimismo oficial: no se vislumbra un escenario económico estable en los ámbitos nacional e internacional.

La incierta variable de la paridad con el dólar no garantiza, con su tendencia de sexenios, una estabilidad en los precios, es decir, la economía estará a merced del proceso inflacionario; los alimentos básicos y productos de consumo indispensable como la gasolina no muestran hace décadas las posibilidad de mantenerse estables en sus precios, más bien se aprecia una inminente aceleración inflacionaria en la que el poder adquisitivo de los trabajadores continuará en picada; la inversión no crecerá, los capitales preferirán un medio más prometedor, más redituable; el crecimiento de la economía será menor que el anunciado por los economistas oficiales; el empleo –y, consecuentemente, el ingreso de los trabajadores– se estancará; la dependencia de México con respecto al país del norte aumentará, de acuerdo con los términos del nuevo tratado (T-MEC), que lo mantiene sujeto al imperialismo como un país exportador de materias primas y mano de obra y comprador de los bienes de consumo indispensables. De estas perspectivas económicas para el sexenio habla buzos en su nueva edición.