CDMX hacia el desabasto total de agua

La población de la Ciudad de México (CDMX) podría enfrentar en los próximos años cortes cada vez más frecuentes y prolongados, e incluso padecer un problema de ausencia absoluta de agua potable.

-Por Fernando Nava

2019-01-07
Ciudad de México

La población de la Ciudad de México (CDMX) podría enfrentar en los próximos años cortes cada vez más frecuentes y prolongados, e incluso padecer un problema de ausencia absoluta de agua potable, si no se atienden las fugas que hay en las redes de distribución y continúa la sobreexplotación de mantos acuíferos en el Valle de México, advirtió el doctor Manuel Perló Cohen, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Perló Cohen aseguró que actualmente las fugas provocan desperdicios de entre el 35 y el 40 por ciento del agua que abastece a la Zona Metropolitana del Valle de México. La causa principal es la falta de mantenimiento a las tuberías, de las que desaparecen 21.5 metros cúbicos de agua por segundo de los 63 metros cúbicos que debían beneficiar a la población metropolitana.

El agua potable que llega a la CDMX se distribuye a través de 13 mil kilómetros de tuberías, pero el 41 por ciento de éstas reportan miles de pequeñas fugas, de acuerdo con información del exdirector general del Sistema de Aguas de la CD (Sacmex), Ramón Aguirre.

En octubre de 2016, en una comparecencia ante la Comisión de Gestión Integral del Agua de la Asamblea Legislativa local, Aguirre dijo que de reducirse a la mitad el alto porcentaje de filtraciones, se podría abastecer de agua a toda la capital del país e incluso aseveró que “la principal fuente de abastecimiento que tiene a futuro la Ciudad de México es reparar las fugas que hay en sus tuberías”.

El doctor Perló Cohen, en entrevista con este semanario, dijo asimismo que las fugas provocan que se pierda más agua de la que se trae del Sistema Cutzamala: “Se pierden 12 mil litros por segundo, mientras que, del Cutzamala, la CDMX recibe aproximadamente unos nueve mil litros por segundo”.

El Cutzamala, que abastece el 24 por ciento de la demanda de agua en el Valle de México, también necesita servicios de mantenimiento en sus almacenes, conductos, plantas de bombeo, instalaciones eléctricas y planta potabilizadora, dijo el especialista.

En cuanto a los aproximadamente 450 pozos que operan en la CDMX, que dotan de 40 mil litros por segundo a los capitalinos, están siendo explotados a su máxima capacidad, lo que genera consecuencias negativas en la estabilidad del suelo, en la vida de los pozos y en la calidad del agua.

“Lo que tenemos que hacer es reducir la extracción de 40 a 20 metros cúbicos por segundo”, recomendó Perló Cohen. Ante este escenario, la dependencia hacia las fuentes externas como los sistemas Cutzamala y Lerma va a prevalecer. De no atenderse estos problemas en el corto y mediano plazo, el costo del agua y los subsidios que la CDMX otorga en el consumo popular van a tener que elevarse.

Los daños ambientales asociados a la sobreexplotación de los acuíferos –los hundimientos, entre ellos– van a ser mayores y podrán agotarse los recursos hídricos “tal vez de manera irreversible”, insistió el investigador, quien es doctor en planeación urbano-regional por la Universidad de Berkeley, California.

De mantenerse las tendencias actuales en el consumo y la distribución deficiente  del agua potable, el Sacmex estima que en el año 2025 habrá un deterioro general de la calidad en el abasto de agua y que la crisis hídrica provocará que solo el 20 por ciento de la población capitalina reciba un buen servicio; que el 35 por ciento se abastezca con tandeo diario; el 20 por ciento de manera semanal; el 17 por ciento requerirá de un enmascarante para procurar su aceptabilidad social y el ocho por ciento la recibirá de los sobreexplotados mantos acuíferos.

Se calcula que en 2050 se reducirá entre el 10 y el 17 por ciento la disponibilidad natural del agua tanto en el Valle de México como en las cuencas del Cutzamala y Lerma, de acuerdo con un estudio del Centro Virtual de Cambio Climático Ciudad de México (CVCCCM), publicado en 2009.

Aunado a ello, el agua de lluvia en la capital de la República no podrá aprovecharse para recargar los mantos acuíferos porque los ríos de la capital se encuentran entubados y la mayor parte del agua pluvial vierte directamente en el drenaje. Además, actualmente no existe tecnología suficiente para captar, almacenar y aprovechar esta agua.

 

Además, especialistas aseguran que la contaminación atmosférica en la capital del país, conformada por partículas suspendidas (PM2.5 y PM10), gases emitidos por fuentes naturales como la actividad volcánica y emisiones industriales y vehiculares, contaminen las precipitaciones pluviales sobre el Valle de México.

Tras una fuerte lluvia, los agentes contaminantes que se precipitan con el agua son depositados en la superficie de la tierra y generan un impacto negativo en la calidad de los suelos. Sin embargo, “el problema no son las lluvias, sino las condiciones atmosféricas”, aclara Rocío García Martínez, investigadora del Grupo Aerosoles Atmosféricos del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

La académica explicó que los estudios de evaluación del agua de lluvia en la CDMX, abocados a conocer su calidad, revelan que ésta solo puede utilizarse en algunas labores domésticas o para riego, pero no para consumo humano directo, debido a su alto contenido de contaminantes.

La poca agua es para los ricos

Las alcaldías Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuauhtémoc en el centro y poniente de la CDMX, registran los mayores porcentajes de cobertura y frecuencia diaria de abastecimiento de agua, así como las dotaciones más altas del líquido vital, pues oscilan entre 301 y 400 litros por habitante al día. Estas zonas presentan tasas de crecimiento demográfico negativas o muy bajas por los altos costos de renta y venta de inmuebles en estos lugares. En Miguel Hidalgo el promedio de renta de una casa es de 93 mil pesos mensuales. 

En contraste, el oriente y sur de la capital del país, donde se han registrado las mayores tasas de crecimiento demográfico y los costos de vivienda más bajos en los últimos años, la dotación promedio es menor a los 200 litros por habitante al día, de acuerdo con el Sacmex.

Cuajimalpa, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras, en el surponiente de la ciudad, tienen altas concentraciones de agua ya que, además de contar con manantiales y ríos, se localizan en la entrada de los caudales provenientes de los sistemas Lerma y Cutzamala. Esta región registra tasas de crecimiento demográfico positivas y con urbanización irregular en algunos casos.

Iztapalapa, en cambio, registra una baja dotación de agua debido a la escasez de fuentes locales, magnitud de población al alza y lejanía con respecto a los caudales de los sistemas Lerma y Cutzamala. Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac, ubicadas en el sur, tienen dotaciones de agua más bajas. El 77.5 por ciento de la población capitalina que se abastece por medio de pipas, habita en estas cuatro alcaldías. Además, esta región tiene las tasas de crecimiento demográfico más altas.

En estas cuatro demarcaciones territoriales se registran los mayores índices de tandeo y la menor frecuencia con que el agua llega a las tomas domiciliarias. Los factores que obstaculizan el acceso al agua en esta zona son la topografía accidentada y la irregularidad en la tenencia de la tierra. En 2010, el Sacmex reveló que a la semana Tlalpan recibía agua en promedio 35 horas; Iztapalapa 20 horas y Tláhuac y Milpa Alta solo 14 horas semanales

Además, el Sacmex informó que el 56 por ciento de las colonias capitalinas recibían buen servicio; el 15 por ciento se complementaban con la explotación no sustentable de los mantos acuíferos; el cuatro por ciento se cubría mediante la aplicación de un enmascarante para volver aceptable la calidad del agua; el 10 por ciento de las colonias se surtían mediante tandeo semanal y el 15 por ciento con tandeo diario.

¿Pagan capitalinos lo justo por el agua?

México tiene una de las tarifas domiciliarias de abasto de agua más bajas del mundo, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que mientras en Dinamarca se pagaban 6.40 dólares por metro cúbico en 2011, en nuestro país el costo era de apenas 0.49 dólares.

En el caso de la CDMX, la baja recaudación por concepto de abasto de agua se debe a que el gobierno capitalino aplica un subsidio del 65 al 80 por ciento en el precio del líquido. Este subsidio depende de la zona en la que se encuentre la toma de agua, lo que determina el precio por llevarla.

Además, el costo que pagan los capitalinos no contempla gastos de mantenimiento de la red ni el llamado costo de oportunidad, “es decir, el hecho de que se dejen de realizar ciertas actividades económicas como la agricultura en las zonas de donde se extrae”, explica Rosario Pérez Espejo, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM.

No obstante, el costo tampoco incluye los gastos de la población capitalina para almacenar el agua, mejorar su calidad y disponibilidad, es decir, las inversiones en cisternas, tinacos, bombas eléctricas y filtros de agua, de acuerdo con un estudio realizado por el Banco Mundial (BM) en 2013.

En 2017, el costo para abastecer de agua a la CDMX fue de un millón 600 mil pesos, pero solo contempla el pago de electricidad utilizada para bombear los sistemas Cutzamala, Lerma y pozos y acuíferos. Tan solo el sistema Cutzamala registra un consumo de energía de dos mil 200 millones de kilovatios anuales, suficientes para dotar de electricidad a una ciudad del tamaño de Puebla. El costo total referido no consideró los gastos de mantenimiento de la red, la potabilización y la operación para dotar del líquido a los más de ocho millones de capitalinos.

Necesario un programa gubernamental de reducción de fugas

Hoy no existe en la capital de la República un programa de detección y reparación de fugas en las tuberías de distribución de agua, debido al déficit que hay en la recaudación en el cobro del servicio, afirma el doctor Perló Cohen. Ante este escenario, el coordinador del libro El futuro de México al 2035. Una visión prospectiva, propone dos tipos de fuentes de financiamiento. La primera consiste en elevar las tarifas por el consumo de agua, sobre todo en el sector doméstico y la segunda en solicitar créditos a organismos internacionales como el BM.

El costo inicial para reparar fugas en los 13 mil kilómetros de tuberías de la capital del país asciende a nueve mil millones de pesos, ya que para reparar un kilómetro de tubería se requiere de un millón 300 mil pesos. Además, una obra de estas magnitudes no da resultados inmediatos y las mejoras en el abasto de agua serían perceptibles en un par de años, cuando se haya reparado por lo menos el 20 por ciento de la red.

La experiencia internacional en ciudades como Tokio demuestra que reparar las fugas resulta redituable, ya que implica ahorros de agua y energía, así como la disminución de externalidades ambientales, entre ellas los hundimientos del subsuelo y los socavones. En palabras del investigador universitario, “un programa de este tipo, en el mediano y largo plazo, se paga a sí mismo”.

Perló Cohen prevé que de reducirse el 50 por ciento las fugas registradas actualmente en la CDMX habrá 10 metros cúbicos más de agua disponible. Es decir, 10 mil litros más por segundo para los habitantes de la capital del país. En opinión del académico, “el gobierno de la CDMX tendría que buscar una fuente de financiamiento muy sólida para desarrollar un programa de reducción de fugas que tenga un impacto en la ciudad”.

Luego de los sismos registrados en septiembre de 2017, el entonces director del Sacmex, Ramón Aguirre, aseguró que eran necesarias inversiones anuales de seis mil millones de pesos para renovar al menos 12 mil kilómetros de tuberías del drenaje de la CDMX, debido a que cumplieron su vida útil. Tres mil kilómetros de éstas tenían estatus de “urgente”, porque en cualquier momento podían generar fugas o socavones, en especial en colonias antiguas como Roma, Juárez, Del Valle, Campestre Churubusco o el Centro Histórico. 

La tubería de drenaje también requiere renovación y entre las áreas de mayor urgencia hay 60 kilómetros de colectores ubicados en zonas como Miramontes, Xochimilco e Indios Verdes. Uno de los mayores riesgos es que los mantos freáticos de los que se extrae el agua para la capital resulten contaminados con las fugas del drenaje capitalino, de acuerdo con José Utgar Salceda Salinas, investigador de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Necesita Sacmex 50 mil millones de pesos para reparar fugas

La inversión total para detectar y reparar fugas internas en las redes de distribución de agua potable en la CDMX asciende a 50 mil millones de pesos, de acuerdo con el director del Sacmex, Ramón Aguirre. Este presupuesto incluye la revisión minuciosa de los 13 mil kilómetros de la red; el cambio y la reparación de tubos; la sectorización de la red de distribución y la contratación de empresas especializadas.

Sin embargo, la publicación de la Constitución de la CDMX obstaculizó el inicio del proyecto en el marco de la transición administrativa en el gobierno capitalino, ya que no permite las asociaciones público-privadas en lo referente al manejo del agua, declaró el titular de Sacmex el siete de noviembre pasado.

El proyecto implica que las empresas privadas que iban a atender las fugas, trabajaran contra resultados, es decir, que solo si eliminaban las fugas se les pagaba. “El riesgo lo corre la empresa; si lo hacemos con obra pública, los riesgos los corremos nosotros”, explicó Aguirre al comparecer ante la Comisión Gestión Integral del Agua de la Asamblea de la CDMX.

Además, señaló, el organismo encargado del abasto de agua en la capital del país enfrenta un déficit de financiamiento, ya que necesita un presupuesto anual de seis mil millones de pesos y ahora solo dispone de entre dos mil y tres mil millones de pesos anuales.

De no mejorar las finanzas de Sacmex, aseguraba el director, habrá una crisis de agua en no más de 30 años. “El problema de la CDMX es tan grande que si no nos adelantamos con un programa razonable ahora, la crisis no se va a resolver ni con todo el dinero de la ciudad”, advirtió Aguirre.