Se tambalea la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana
Eduardo López Nolasco

La ausencia de acciones contundentes en planeación académica y profesionalización de catedráticos, así como titubeos en el fortalecimiento de su infraestructura básica, provocaron que la Facultad de Medicina Dr. Ignacio Chávez de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, fuera alcanzada por el destino y -ante la no acreditación de su programa- ha sido marginada del Sistema Nacional de Salud.

Un primer revés para la institución nicolaita con una historia de 178 años, ha sido la determinación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de cerrar sus campos clínicos para alrededor de 900 jóvenes que concluyen este año su formación en las aulas, por lo que no podrán desarrollar prácticas de pregrado, servicio social ni internado en las clínicas y hospitales del IMSS.

El Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica (Comaem), organismo que evaluó a la facultad en diciembre pasado, dio un giro de 180 grados a la lógica que venía empleando en otras verificaciones y determinó que la elevada matrícula de nuevo ingreso que otorga la escuela es la principal causa para su no acreditación.

El dictamen del Comaem es severo: no hay respeto al proceso de selección de estudiantes, porque el ingreso irregular altera de manera importante los números que la facultad  puede manejar para dar una educación de calidad a los alumnos, al existir secciones de hasta 60 alumnos, con lo que no hay técnica pedagógica que pueda dar resultados.

La no acreditación

Por segunda ocasión en un lapso de seis años, el Comaem negó la acreditación a la facultad nicolaita, noticia que conmovió a la comunidad del plantel, al grado de que alumnos, profesores y padres de familia reaccionaron de manera especial.

Las razones del órgano evaluador para dar un dictamen negativo fueron: a) no hay respeto al proceso de ingreso, el cual termina por ser violentado con la inscripción masiva de alumnos; b) se carece de un número suficiente de profesores de tiempo completo y se aprecian deficiencias en los métodos pedagógicos; c) son vulnerables las evaluaciones que se hacen a los alumnos, al grado de que terminan por moverse al capricho de los estudiantes.

Se reconocen fallas

A la defensiva, el director de la facultad, Miguel Gordillo Ayala, aduce que el ingreso masivo e irregular ha sido provocado por la presión de los grupos de poder que año con año terminan por sobresaturar a la institución.
Admite que sí hay ausencia de respeto al proceso de ingreso porque en agosto pasado ingresaron por la vía reglamentaria (solicitar ficha de ingreso, presentar documentación, realizar exámenes de selección, psicométrico y de aptitudes; así como acudir al curso de inducción) a la facultad 602 alumnos.

¿Cerrar?

En una reacción precipitada ante los efectos de la no acreditación, la rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Silvia Figueroa Zamudio, advirtió sobre la posibilidad de cerrar la facultad, de persistir las irregularidades en el ingreso. “Si no se acredita, la institución será cerrada porque caerá en un desprestigio total que nadie querrá ingresar a un plantel que no es capaz de cumplir con estándares de calidad”.

Hay posturas como la del concejal alumno, Gordiano Zepeda,  quien, apoyado por una de las agrupaciones estudiantiles, habla de la posibilidad de cerrar por completo el nuevo ingreso durante el próximo ciclo escolar para evitar que la institución siga siendo afectada por las presiones de los grupos de poder.

“Quienes cursamos los últimos años de la carrera corremos el riesgo de que las instituciones del sector salud no cierren de manera definitiva el acceso, lo que significaría que nuestros años de estudio no tendrían validez”, dice.
       
500, ni uno más

El Consejo Universitario, en su calidad de máxima autoridad de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, ha determinado que el número máximo de alumnos para el ciclo 2008-2009 para Medicina será de únicamente 500 jóvenes y ni uno más.

De lo contrario, se corre el riesgo de que definitivamente se cierren los campos clínicos a nivel nacional para los egresados del plantel, lo que significa que no podrán realizar sus prácticas de pregrado, servicio social, internado ni especialidad, en instancias como el Seguro Social, ISSSTE y Secretaría de Salud.

“Debemos ver lo que ocurre en nuestro derredor. Las facultades de Medicina de Guanajuato, Estado de México, Guerrero, Chiapas, Veracruz y Oaxaca, han cerrado sus puertas a los alumnos de otras entidades federativas, además de que han reducido sus cifras de ingreso en muchos casos a menos de 100 alumnos, por lo que la situación nos obliga a hacer lo propio en nuestra escuela”, puntualiza el director Gordillo Ayala.
Considera que si es respetado el proceso de ingreso, además de la puesta en marcha de una maestría en Educación Médica para profesores, así como la imposición de respeto a las evaluaciones, se estaría en posibilidad de solicitar una nueva evaluación del Comaem, lo que podría significar para la Facultad de Medicina obtener su acreditación.

Aplica el IMSS la norma


Por lo pronto, la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social, al frente de la cual se encuentra Julio César González Jiménez, anunció que se ha dado cumplimiento a la Norma Oficial Mexicana NOM-234-SSA-2003, lo que implica cerrar los campos clínicos que significan 900 plazas para egresados de la escuela nicolaita.
“Simplemente aplicamos la norma, aunque el tema representará que el IMSS tenga que erogar entre 80 y 100 millones de pesos para pagar a médicos generales que deberán venir de otros lugares del país para cubrir a partir de junio las plazas que no podrán ocupar los egresados de la facultad Dr. Ignacio Chávez”, dijo el delegado.

Protestan padres de familia

Ante el temor de que los estudios de sus hijos queden sin validez, padres de familia se ha aglutinado en una comisión que por el momento encabeza Carlos Manuel Balam Gamboa, quien señala: “nosotros tenemos ubicado que el principal problema es la sobresaturación de la facultad con el nuevo ingreso, por lo que apoyamos totalmente la postura del Consejo Universitario, en el sentido de que sean únicamente 500 los alumnos aceptados”.

Anunció que se unirán a la posición del Consejo Estudiantil de la Facultad de Medicina para realizar labores de vigilancia y evitar que la institución vuelva a ser tomada por grupos de presión; se le impedirá así el ingreso irregular de alumnos.

El nerviosismo y desesperación que se vive entre los propios estudiantes alcanza tintes de dramatismo, al grado de que el pasado martes 22 de abril unos 300 enfurecidos alumnos sacaron por la fuerza a integrantes del llamado Frente Estudiantil Revolucionario (FER), que por varias horas secuestró la institución.

Organizaciones estudiantiles

Organizaciones estudiantiles como la Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL), a través de su consejera Esperanza Elizabeth Torres Melgoza, afirmó que analizarán a fondo la situación porque “consideramos que el ingreso masivo de alumnos no es la principal causa del problema”.

“Hay otros temas que no son tocados a profundidad como la poca capacidad que tienen los maestros para ofrecer sus clases, o bien la ausencia de presupuestos para la institución”, afirma.

Por su parte, Alejandra Mondragón, dirigente de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR), señala que imponer candados al ingreso y admitir únicamente a 500 alumnos, es sinónimo de privatizar a la facultad.

“Lo que debe haber es un mayor presupuesto e inversión para que la institución crezca y continúe con su proceso de admitir a alumnos de escasos recursos que tienen la ilusión de ser médicos”, señaló la dirigente.