La tierra de la gran promesa
Cousteau
El neorrealismo italiano surgió como corriente del cine al término de la II Guerra Mundial. Su principal característica es que presenta la vida cotidiana entre el relato y el documental. Por esta razón, utiliza personajes que no son actores profesionales y la temática abordada es la problemática social, la que deriva de la pobreza, del desempleo, de la delincuencia.
Pero, el neorrealismo italiano supo sacar gran provecho de sus limitaciones, pues, al no tener grandes estudios cinematográficos, utilizó las locaciones naturales, los barrios obreros y los centros fabriles y, a cambio de esas carencias, logró imprimir una fuerte e impactante carga emocional a sus historias y actores. Así se filmaron, en la década de los 40 del siglo pasado, cintas célebres como Ladrón de bicicletas, de Vittorio de Sica; Roma, ciudad abierta, de Roberto Rossellini, y La Tierra tiembla, de Luchino Visconti, entre otras. El neorrealismo tuvo una fuerte influencia del realismo soviético, y, en la medida que la burguesía italiana logró instaurar un régimen conservador, también logró que lo sustituyera el “realismo burgués”, “realismo” que ya no tenía un fondo social, sino que centraba en el melodrama individual y de nula trascendencia social y política.
La tierra de la gran promesa (Mondo nuovo) es una coproducción franco-italiana, que se mueve entre un neorrealismo nostálgico y un surrealismo alegórico. Filmada en 2007 por el cineasta siciliano Emmanuel Crialese, narra los avatares de la familia de Salvatore Mancuso (interpretado por Vincenzo Amato), un campesino siciliano que a principios del siglo XX busca emigrar hacia Norteamérica, atraído por una propaganda que pinta a los Estados Unidos como el país de la superabundancia, en donde crecen zanahorias del tamaño de un hombre, se puede nadar en ríos de leche y el dinero crece por racimos en los árboles. Salvatore no se va solo, lo acompañan sus tres hijos (uno de los cuales es sordomudo) y su madre. La pobreza es, como siempre, el factor decisivo para que surjan oleadas migratorias como la que ocurrió por aquellos años en esa parte de Europa meridional; millones de seres humanos de todas partes de Europa -como ahora ocurre con los mexicanos y en menor proporción de otras naciones latinoamericanas- emigraron al Mondo nuovo con la ilusión de encontrar una vida menos miserable y progresar económica, educativa y culturalmente. Aunque muchas veces esa expectativa sea ilusoria y conlleve peligros, fracasos y hasta la muerte (como le ocurre a miles de mexicanos actualmente en su intento de llegar al sueño americano).
Crialese logra de forma imperfecta reflejar los sufrimientos indecibles de los emigrantes sicilianos. Esto se debe a su afán de moverse entre un neorrealismo suavizado y su intento por darle a la historia un toque poético, toque que no logra porque Crialese carece del sello de los cineastas dotados para la poesía cinematográfica; sus imágenes alegóricas (como la que nos presenta a Mancuso, nadando en el río de leche) son poco afortunadas. Debió, así lo creo, inclinarse más decididamente por el neorrealismo, pues lo mejor de la cinta está en las secuencias que reflejan, con cierto realismo, la naturaleza semidesértica y avara de Sicilia, la forma de vida rudimentariamente atroz y muy pobre de los campesinos sicilianos y del sur de Italia, así como también las escenas de la tormenta que azota el barco que lleva a los emigrantes y los hace sufrir brutalmente. La timidez para criticar al sueño americano es lo que lleva a Crialese a que naufrague Mondo nuovo.
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