Scorsese III
Cousteau
En La última tentación de Cristo (The last temptation of Christ, 1988), basada en la novela de Nikos Kazantzakis, Martin Scorsese, lejos de intentar hacer un filme irreverente, blasfemo, como la derecha recalcitrante -tanto de EE.UU. como de otros países, incluido México- y los grupos religiosos fundamentalistas pretenden hacer ver, hace un filme que presenta a un Jesús que tiene esa fragilidad en su concepción de la vida, en su conducta, en sus pensamientos íntimos, en sus debilidades morales. No es, por tanto, un intento de desmerecer la figura del hijo de Dios. Es, más bien, una humanización de Jesús el Nazareno, una visión más realista, más cercana a la problemática del ser humano. Judas, interpretado por Harvey Keytel, no es aquel traidor que nos pinta el Nuevo Testamento, por el contrario, es el más consecuente seguidor del Mesías y el apóstol que lo fustiga más duramente al ver que se ha dejado doblegar por la falta de lealtad a sus principios, por sus terribles debilidades e inconsecuencia en su conducta, al dejarse llevar por el Diablo, quien, con apariencia de ángel de la guarda, lo conduce al camino de la vida placentera, fácil y desentendiéndose del resto de la humanidad. Jesús (interpretado por Willem Defoe), en el lecho de su muerte se arrepiente y Dios lo coloca de nuevo en su camino como redentor de la humanidad. Filme muy polémico, pero que, en el fondo nos muestra, una vez más, esa debilidad del ser humano frente a sus grandes retos, nos muestra también una vez más con la característica maestría de Scorsese, la dialéctica de la lealtad y la traición.
En 1989 filma junto con sus amigos Woody Allen y Francis Ford Coppola, Historias de Nueva York, una cinta que conjunta tres mediometrajes, cada uno dirigido por uno de los grandes realizadores. En 1990 filma Godfellas (Buenos muchachos), una sátira disimulada de historia de gangsters sobre el american way of life. En 1991, Robert De Niro, tal vez su mejor actor para interpretar cualquier personaje desde hace varias décadas, interpreta en Cape fear (Cabo de miedo) a un ex convicto que intenta vengarse de un abogado que no lo defendió cuando era juzgado por haber violado a una menor. El ex convicto es una pesadilla imparable para el abogado y su familia. Exitosa comercialmente.
Scorsese, casi siempre nominado al Oscar, filma en 2002, con un presupuesto superior a los 100 millones de dólares, Gangs of New York (Pandillas de Nueva York), un retrato crudo, sin concesiones, sobre las pandillas que rivalizaban en la futura ciudad cosmopolita, pandillas que tenían un origen étnico, racial o religioso y que se disputaban el control de las zonas de la ciudad en la época de la Guerra Civil Norteamericana. Es sobresaliente en esta cinta la actuación de Daniel Day-Lewis, interpretando al carnicero, jefe de la pandilla más poderosa en esa época. En 2004 filma The aviator (El aviador), que trata sobre la vida del excéntrico magnate Howard Hughes, pionero de la aviación. Este filme tuvo 11 nominaciones al Oscar, incluida la de mejor director. Sin embargo, fue en 2007 cuando obtuvo, por fin, la codiciada estatuilla con The departed (Los infiltrados), cinta que vuelve a las reflexiones profundas de Scorsese sobre la fragilidad del ser humano cuando se ve involucrado en una doble vida, y aparece la delgada línea que hay a veces entre éstas cuando no hay convicciones profundas, cuando no hay un camino bien definido en la vida de los seres humanos. Dos jóvenes de Boston son infiltrados, uno en la mafia y otro en la policía, doble vida de ambos, complicaciones y riesgos difíciles, en fin, la dialéctica de la lealtad y la traición.
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