Scorsese II
Cousteau

Indudablemente, un trabajo en equipo es el que le ha dado grandes resultados al cineasta neoyorquino, Martin Scorsese; sin Paul Schrader, Thelma Shoonmaker, sin los grandes actores ya señalados, no hubiese podido realizar sus grandes filmes. Su mérito, empero, es haber aprovechado las virtudes de sus colaboradores y de los buenos actores. Como documentalista, Scorsese ha enfocado sus mejores propósitos a los grandes festivales de música o en conciertos magistrales de grandes bandas de rock. En 1970, filmó Woodstock, que recrea el más famoso de los festivales de la era de las protestas de la juventud norteamericana que se oponía a la guerra de Vietnam. Pero, en 1978 filma el que es considerado el mejor documental sobre un concierto de música de rock:  The last waltz (El último vals), que graba la despedida del conocido grupo canadiense del género folk-rock The Band, documental con un despliegue de técnica, gran fidelidad del sonido, que destaca por lo emotivo del acontecimiento y los conceptos vertidos por los integrantes del grupo musical al momento de separarse. El último vals es un clásico de los documentales sobre música.

Fue en 1976 cuando filma su primer gran película: Calles peligrosas, cuyo rol estelar corrió a cargo de otro ítalo-americano, el neoyorquino Robert De Niro. Sin embargo, el filme que empezó a encumbrarlo, sin duda, fue Taxi driver, también soberbiamente actuado por De Niro. Considerado por unos un simple filme de culto, y, por otros, la película que influenció e inspiró a John Brinkely, quien intentó asesinar a Ronald Reagan, siendo presidente de Estados Unidos (EE.UU.) en 1981. Esta cinta ganó la Palma de Oro del festival de Cannes. Paul Schrader inspiró el guión en la historia de un taxista psicópata, obsesionado por la podredumbre social que impera en la sociedad, pero que fracasa en su intento de asesinar a un candidato a la presidencia de EE.UU., y, posteriormente, intenta redimir a una adolescente prostituta que está atrapada en las redes de una mafia de proxenetas, mafia a la que enfrenta con éxito arriesgando su vida; escenas muy intensas. Taxi driver, a pesar del gran éxito comercial que tuvo, ganó en uno de los más importantes festivales de cine en el mundo y contiene críticas sobre la forma en que gobierna la clase poderosa en EE.UU. Visualmente es impactante, sobre todo, las escenas que tratan cuando Travis, el taxista maniático, enfrenta a la mafia.

Ragin bull (Toro salvaje) es, probablemente, la cinta mejor lograda de Scorsese. La historia del legendario boxeador Jake La Motta, que logró, después de mucho trajinar, el campeonato mundial de peso medio. Actuaciones de antología de Robert de Niro y Joe Pesci; el fuerte contraste entre el triunfo y la derrota; la coexistencia de ambas situaciones en un mismo tiempo y en un mismo individuo: se triunfa en el box y se diluye el matrimonio; fracaso total. Reflexión profunda sobre la fragilidad de la condición humana. Un ser humano puede ser muy fuerte en unos sentidos y muy débil en otros, plantea el filme; cómo un individuo puede, gracias a sus terribles debilidades, autodestruirse; es también este filme una reflexión, al igual que otros de sus filmes, sobre la lealtad y la traición y su contradicción dialéctica (“podrás destrozar a muchos boxeadores, ganar todas las peleas, pero si no haces las cosas como te decimos, jamás pelearás por el título mundial”, le dice un empresario boxístico a Jake La Motta). Una fotografía en blanco y negro que nos presenta la historia con deslumbrante belleza plástica. Toro salvaje es, sin duda, una cinta muy memorable con el sello más profundo del maestro neoyorquino.

 

 

 

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