El Alfarache de Juan Martí
Ángel trejo

Del Guzmán de Alfarache de Juan Martí, alias Mateo Luján de Sayavedra, puede decirse lo mismo que del Quijote apócrifo de Alonso del Castillo Solórzano, alias Alonso Fernández de Avellaneda: que de no haber intentado usurpar personajes y títulos ajenos habría resaltado como obra de reconocimiento literario excepcional para bien de la nombradía futura de su autor, quien no habría tenido que cargar con la sospecha atroz de intrigante, envidioso u oportunista. Acerca de Del Castillo Solórzano, escritor ampliamente conocido por su erudición literaria en la España del entresiglo XVI-XVII, se sabe que escribió el Quijote apócrifo por encargo de su muy amigo Lope de Vega y Carpio para dar respuesta a las alusiones burlonas que Miguel de Cervantes Saavedra hizo de éste en la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Pero la génesis de la Segunda parte de la vida del pícaro Guzmán de Alfarache es mucho más onerosa, pues se atribuye a Juan Martí (¡Mateo Luján de Sayavedra!) la intención de querer robar la historia de la segunda parte auténtica del Alfarache después de escuchar parte de ella en voz del propio Mateo Alemán, quien la habría comentado, antes de publicarse, en diversos foros literarios y bodegones de Sevilla o Madrid, donde coincidía a menudo con otros escritores como el propio Manco de Lepanto.

Pero lo más grave de la usurpación de Juan Martí está en que el resultado de ese deliquio fue una novela bien escrita, amena, de preciosa prosa llana e ilustrada, que si bien no podía equipararse con la del Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, podría haber logrado mayor reconocimiento moral y estético dentro de la literatura picaresca de España. Una muestra de la escritura de Juan Martí es este fragmento del capítulo IX del Guzmán Apócrifo, en el cual Jáuregui, el lacayo vizcaíno del noble castellano, a quien en ese momento Guzmancillo estaba sirviendo, cuenta la historia mítica de España antes de sus ascendientes etruscos, celtas, griegos, fenicio-cartagineses, romanos, godos, árabes y morisco bereberes: “Fue la primera población que se hizo en toda España por Túbal y su gente, aunque el doctor Arias Montano larga y curiosamente pretende probar que no fue Túbal el que pobló a España, sino algún otro sucesor propincuo de los descendientes de Noe, llamado Sefarard, y que su venida a España pudo y debió ser por la tierras de África, atravesando el estrecho que hay entre Gibraltar y Tánger, y que la primera tierra en que, según esto, paró, fue la Andalucía. Mas Garibay tiene por más verdadero lo de Túbal, que es común opinión…”.

 

 

 

 

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