El che JL Borges
Ángel trejo

De Cide Hamete Benengeli -don Miguel de Cervantes en árabe- pueden decirse tantas cosas como de don Alonso Quijano, Quesada o Quejana, alias Don Quijote de la Mancha. Hay, sin embargo, un rubro en el que padre y criatura no se parecen: Don Quijote sólo tuvo un oficio, caballero andante, y su creador tuvo varios, incluso muchos si se suman las artes afines que ejerció dentro de la literatura, donde descolló como poeta en verso, narrador de novela corta o italiana, cuentista, autor dramático y novelista de saga. Acerca de este género puede afirmarse con reservas que fue el creador de la novela moderna, aunque poco antes de la aparición de El Quijote la habían explorado varios autores españoles y europeos, entre ellos su colega de cárcel en Sevilla, Mateo Alemán, autor del Guzmán de Alfarache, y su no muy afecto Lope de Vega. De su cartera literaria salen, pues, cinco oficios que en cómputo con los que ejerció antes de dedicarse a las letras, llegan a la docena si se incluyen el de ujier o secretario del cardenal de Acquaviva (1569), soldado (1570-72), teatrero de corral escénico (1578-79), espía del gobierno español en Portugal y Orán (1580), proveedor de granos para la Armada Invencible (1587-88), alcabalero o recaudador de impuestos (1597), alcahuete de sus hermanas y su hija en este mismo periodo y usurero a partir del éxito extraordinario de El Quijote en 1605. Si a éstos oficios se agregan los que desempeñó contra su voluntad (preso en Madrid y Sevilla, rehén en Argel durante un lustro) y los que creía conocer y no tuvo (administrador o alcalde mayor del Soconusco), la lista profesional de Cide Hamete (Señor Miguel o Don Miguel) habría crecido y aumentado su sabiduría, porque es posible que buena parte de su lúcido conocimiento de las cosas provino de su experiencia personal frustránea con las múltiples formas que intentó para ganarse la vida. ¿Don Miguel habría escrito El Quijote y las Novelas ejemplares si a los 22 años, edad que tenía cuando huyó de España por acuchillar a un rival de amores, hubiera recibido becas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) o las fundaciones estadounidenses Rockefeller o Guggenheim, con las que acaso podría haberse apartado de las experiencias vitales que vertió en su extraordinaria obra literaria? Esto es imposible saberlo, como imposible es pronosticar que los sistemas de becas propiciarán la emergencia de un genio literario siquiera medianamente cercano al talento al del Manco de Lepanto. Aunque, en Inglaterra, su coetáneo Christopher Marlowe al parecer logró escribir, con apoyo de la corona inglesa tras servir de espía en Alemania, Holanda y España, morir fingidamente en Londres en 1593 y reaparecer con el seudónimo William Shakespeare, el nombre de un ex granelero semianalfabeto de Stratford y valet parking del teatro El Globo de Londres, posteriormente convertido en actor, director y autor dramático.

 

 

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