El retiro del ahorro
Brasil Acosta Peña
Las crisis financieras constituyen un mecanismo redistribuidor de la riqueza generada en la economía. Efectivamente, en todo evento de este tipo, lo que unos “ganan” otros lo “pierden”: ganan, por ejemplo, los que habiendo comprado acciones baratas, las venden a precio más elevado; y pierden, los que adquirieron bonos o acciones a un precio determinado pero que tienen que vender por debajo de tal precio. Ahora bien, no debemos confundirnos; en ese tipo de eventos no se crea riqueza nueva, simplemente, cambia de manos; así, si de pronto surgen nuevos ricos es porque otros dejaron de serlo, o bien, lo que es más frecuente y objetivo, porque los pobres son más y/o su pobreza es más lacerante.
Así es como, de la noche a la mañana, surgen o se fortalecen los ricos, mientras que otros que lo eran, se degradan en la escala social, proyectándose hacia el insondable abismo. Los creadores de riqueza, por su parte, es decir, los trabajadores con cuyo sudor se transforman las materias primas, agregándoles en el proceso de producción un valor superior al valor de la reposición de su propia fuerza de trabajo, es decir, creando una riqueza adicional, de la cual se adueña el capitalista y que se conoce como plusvalía, son los que más sufren estas crisis, pues además de lo dicho, la subida de los precios los afecta directamente, menguándose la capacidad adquisitiva del miserable salario que reciben.
Pero, por si esto fuera poco, en los recientes vaivenes de las bolsas de valores del mundo, debido a los signos de crisis observados en Estados Unidos por la relativa imposibilidad de pago de los llamados créditos hipotecarios, los perdedores, aquí, también han sido los pobres. Veamos.
Según la Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro), por los ajustes en las bolsas de valores de México y de otros países, se observó una pérdida de 3,700 millones de pesos en los fondos de pensión o de ahorro para el retiro de los trabajadores mexicanos afiliados a las llamadas “Afore” (Administradoras de Fondos para el Retiro). La mayor parte de la pérdida observada en los fondos para el retiro de los trabajadores mexicanos, 2,900 millones de pesos durante febrero del presente año, fue causada por las operaciones que las Afore realizan en plazas bursátiles fuera de México. Adicionalmente, el rendimiento bruto anual de las Afore en enero de 2007 cayó de 14 por ciento para quedar en un 8.72 por ciento para enero de 2008.
Esto quiere decir, simple y llanamente, que no solamente de la plusvalía generada se enriquecen esos pocos que amasan insultantes fortunas, sino que, además, gracias a ese sistema de pensiones que en los años 90 fue tan aclamado por los economistas panegiristas del statu quo, de los poquitos ahorros que como clase han hecho los trabajadores mexicanos para su retiro se han enriquecido otros, la mayoría de los cuales están en el extranjero, haciéndonos jugar forzadamente el papel de boiler: los mexicanos pobres calentamos el agua para que otros se bañen.
A todas luces se vuelve a probar con toda contundencia que el mercado, tan adulado y utilizado como ariete en contra del llamado socialismo real de la ex Unión Soviética; puesto como la panacea de todos los males de la sociedad moderna; ofrecido como indiscutible arma para alcanzar la paz y la armonía mundiales, pero, sobre todo, como el único y seguro camino para alcanzar el bienestar social, no es un mecanismo que garantice la justa distribución de la riqueza; es, por el contrario, un mecanismo de concentración de la misma; es un mecanismo que asegura la pauperización creciente y permanente de millones de seres humanos; es un mecanismo que garantiza a las fortunas de los poderosos vida prolongada a costa del empobrecimiento brutal de las masas trabajadoras. Como se ve, cada vez son más los elementos que demuestran que la tesis de que el mercado es el mejor mecanismo de distribución de la riqueza al que la sociedad puede y debe aspirar es falsa, es absolutamente falaz.
Lo más grave de todo, y lo cual revela ese espíritu malinchista que las clases poderosas de México aplauden y promueven, es que esos 2,900 millones de pesos ahorrados con grandes esfuerzos por los trabajadores mexicanos van a parar a manos de los extranjeros. En vez de construir escuelas, hospitales, carreteras en México, o, simplemente, garantizar que esos recursos acrecentados sean la base para el mejor futuro de aquellos trabajadores que vayan a jubilarse, son otros los beneficiarios de ese esfuerzo que hacen las clases pobres mexicanas.
Se vuelve a demostrar la urgencia de que las clases pobres de México se eduquen y se politicen para que luchen y no permitan que las clases poderosas sigan haciendo de las suyas entregándole los recursos hechos en México, malinchistamente (si se me permite el término), a los extranjeros; para que luchen por la construcción de una sociedad socialista, hundiendo para siempre en las profundidades del olvido al mercado, promotor de la acumulación de riqueza y de la desigualdad mundial que lacera la vida de millones de almas en México y el mundo.
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