Salomón y Eclesiastes
Ángel trejo
En su libro ¿Dónde se encuentra la sabiduría?, el escritor estadounidense Harold Bloom afirma que el rey Salomón, considerado como uno de los hombres más sabios de la antigüedad bíblica, pudo no haber sido el autor del Cantar de los cantares, El libro de proverbios y menos aún del Eclesiastés, uno de los poemas más bellos de la historia de la literatura universal. Esta exclusión procede de la incompatibilidad de tiempos históricos entre el rey sabio y los textos que se le atribuyen, además de la posibilidad de que muchas de las obras artísticas generadas en su reinado le fueran atribuidas a la falta de referentes históricos necesarios para identificar bien a los verdaderos autores. El caso más evidente de incompatibilidad temporal entre Salomón y los textos que se le achacan es el del Eclesiastés, escrito según Bloom hacia el año 200 antes de Cristo, fecha demasiado lejana a la existencia física de Salomón, quien reinó del año 970 a. C. a alrededor de los años 30 del siglo X a. C. Otro de los elementos que Bloom cita para descalificar al rey sabio reside en el título mismo del poema, que en hebreo es Cohélet (predicador u orador) y en griego Eclesiastés (congregación o iglesia), concepto que evidencia el afluente cultural helénico en gran parte del Oriente Medio en ese periodo.
La traducción que usa Bloom procede de Alejandría (ciudad egipcio-griega fundada por Alejandro) y en ella se identifica a Salomón con Cohélet, transposición autoral que lo mismo explica la causa por la que se atribuye el Eclesiastés a éste, que la configuración moderna del extraordinario poema, el cual quizás fue escrito por un poeta judío con formación literaria griega, según el autor de ¿Dónde se encuentra la sabiduría?... Pero la disquisición sobre la autoría del Cohélet o Eclesiastés es lo de menos. Lo importante es el poema mismo, cuyo primer capítulo comienza así: Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén. ¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades, todo vanidad! ¿Qué saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol? Una generación va, otra generación viene; pero la tierra para siempre permanece. Sale el sol y el sol se pone; corre a hacia su lugar y allí vuelve a salir. Sopla hacia el sur el viento y gira hacia el norte; gira que gira el viento y vuelve el viento a girar... Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al lugar donde los ríos van, allá vuelven a fluir. Todas las cosas dan fastidio. Nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver ni el oído de oír...
El nihilismo europeo del periodo clásico romano, el renacentista español del siglo XVI, el romántico alemán de principios del siglo XIX y el moderno de Nietzsche, Sartre y Camus están sembrados ya en estas líneas...
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