Los grandes pensadores
Cousteau

No estoy hablando de Aristóteles, Platón o Demócrito (en el caso de la Antigüedad); o de Kant, Hegel o Marx, en tiempos más recientes. No, en realidad, es el título en español de la cinta dirigida y actuada por Denzel Washington, The great debaters (2007), película que, extrañamente en estos difíciles tiempos para la humanidad entera, es de claro contenido político progresista. Un verdadero garbanzo de a libra que muestra que todavía hay productores y realizadores interesados en un cine de profundo contenido sociológico.

La historia se centra en la labor del gran poeta afroamericano Melvin Tolson, quien, en una etapa de su vida como luchador social, como intelectual progresista, conduce a un grupo de jóvenes estudiantes del modesto Colegio de Willey del sureño estado norteamericano de Texas a irse imponiendo en los concursos de debates que organizaban las principales instituciones de educación superior y universidades de Estados Unidos en los años 30, competencias en donde los equipos debían tener amplios y bien fundamentados conocimientos no sólo de historia, sociología, economía, etc.,  sino, sobre todo, un manejo excelente de la lógica formal, para evitar caer en las contradicciones al exponer, y así poder sustentar con mucho rigor el pensamiento expuesto. A esto se le debía agregar una gran capacidad oratoria para exponer lo mejor posible los conocimientos y ser irrebatibles, claros, contundentes, pero sobre todo, convincentes. El filme de Washington nos presenta la lucha de clases en la superpotencia mundial; lucha que reviste a veces, como sabemos, formas peculiares, sui géneris, es decir, como luchas raciales, como segregacionismo que llega al linchamiento de personas por tener la piel color oscura; linchamientos brutales realizados por blancos racistas de ultraderecha. Este segregacionismo extremo, no impedía a Tolson encabezar a los mismos jornaleros blancos, quienes, en esos aciagos tiempos, también eran reprimidos brutalmente por intentar formar sindicatos. Tolson, de forma clandestina, luchaba en ese entonces también por los jornaleros de su raza. Por esta razón fue tachado de “comunista”, sometido a juicio y confinado a vivir exclusivamente en su estado.
Sin embargo, Tolson logra convertir a sus discípulos en los mejores competidores en los torneos de debates, al grado de que llaman la atención a nivel nacional y su equipo es invitado a competir con la universidad más importante de toda Norteamérica: la Universidad de Harvard. La competencia, para sorpresa general, es ganada por el equipo de Tolson. Unos humildes estudiantes de un colegio modesto vencen en la competencia a los estudiantes mejor preparados, a la aristocracia universitaria blanca de la mejor institución del país, lo que marcó un hito importante en este tipo de competencias.

Este filme de Denzel Washington nos hace reflexionar sobre la situación de la sociedad actual, pues, como sabemos, el racismo es parte consustancial de la ideología ultraderechista, del fascismo y el fanatismo racial. Esa ideología reaccionaria no ha desaparecido en la sociedad capitalista actual, por el contrario, reaparece y toma aires fuertes cuando así conviene a los intereses de los grandes potentados de EE.UU. y de todo el mundo.

El filme es muy recomendable, no sólo por su contenido progresista, sino, también, porque no cae en el melodrama simplón, pues nos presenta con mucho realismo la vergonzosa discriminación racial, el atropello y la falta de libertades de los trabajadores norteamericanos.  

 

 

 

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