Soy leyenda
Cousteau

”Hay historias sobre la posibilidad de que en alguna época y en algún lugar, un ser humano se encuentre totalmente solo, sin la compañía de ninguna persona; que se encuentre en la soledad absoluta, inmensa; soledad que inunda todo el ámbito en el que se desenvuelve cualquier infortunado. Daniel Defoe en su célebre Robinson Crusoe (novela de habla inglesa considerada como la más famosa de todos los tiempos que se basa en lo acontecido al marinero inglés Alejandro Selkirk, cuyo barco en que viajaba a principios del siglo XVIII, naufragó en el Pacífico Sur y él quedó perdido en una isla durante cuatro años, hasta que fue rescatado) en la que el personaje principal vive años y años en esa soledad total, sin volverse loco y manteniendo, en todo momento, una lucha tenaz por sobrevivir sin la ayuda de nadie. Robinson Crusoe ha sido tratado en muchas ocasiones en el cine, destacándose la cinta filmada por Luis Buñuel en México en 1954.

La literatura y el cine han reproducido esa temática del hombre que queda atrapado en el infierno de vivir en la soledad total. Algunas historias, sin embargo, han sido más benignas, en el tratamiento del tema, pues la soledad, según su propuesta, no es un obstáculo para sobrevivir sin mayores problemas, como, por ejemplo, el cuento del escritor norteamericano Ray Bradbury “Los pueblos silenciosos” (1949), parte de su famosa obra Crónicas Marcianas, y que ubica la historia narrada en el año 2005, cuando el hombre ha colonizado Marte, el planeta rojo, en forma masiva, pero, al llegar una conflagración nuclear en la Tierra, los colonizadores deciden regresar al planeta de origen en busca de sus familiares. Sólo se queda Walter Wripp, que tiene una ciudad marciana totalmente a su disposición, hasta que un día recibe una llamada telefónica de una mujer -Genevieve Selsor- quien también se quedó en suelo marciano y busca afanosamente a cualquier ser humano que se haya quedado. Walter, al escuchar la voz de Genevieve, la llega a imaginar hermosa y joven, pero al entrevistarse con ella, cae en una gran desilusión, pues ésta no sólo es fea, sino tiene un carácter insoportable, por lo que él decide voluntariamente vivir solo en aquellas soledades marcianas, mientras ella lo sigue buscando.

Soy leyenda (2007), filme dirigido por Francis Lawrence -y que está estrenándose en México por estos días-, es una cinta de ciencia ficción y terror, cuya historia se basa en la novela del mismo título (1954) del escritor Richard Matheson; novela que nos habla de un futuro devastador para la humanidad, cuando en el año 2012 la población mundial se reduce a poco más de 500 millones de habitantes en todo el globo y las principales ciudades del mundo quedan totalmente deshabitadas debido a que un terrible virus inventado por científicos va aniquilando a la especie humana y muchos de los sobrevivientes se han convertido,  por los efectos del virus, en bestias parecidas a vampiros que sólo pueden vivir en la oscuridad y  alimentándose de sangre. Robert Neville, un científico de la ciudad de Nueva York, cree que él es el único sobreviviente en todo el planeta y todos los días recorre en automóvil la ciudad, durante el día, buscando a algún ser humano, pero en las noches se encierra herméticamente para no sufrir el ataque feroz de los infectados. Neville, sin saberlo, es el portador del antídoto contra la enfermedad, pues su sangre sirve para contrarrestar la terrible pandemia. La buena actuación de Will Smith en el personaje de Neville y la acertada dirección de Lawrence producen un buen filme de suspenso y de ambientación excelente.

 

 

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