Mouriño, el madrileño
Álvaro Ramírez Velasco

El habitante de Los Pinos, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, colocó en la Secretaría de Gobernación al madrileño Juan Camilo Mouriño Terrazo -uno de sus hombres de mayor confianza-, y cuenta con que no habrá mayores impugnaciones. Sin embargo, la designación más importante hasta ahora de su sexenio podría malograrse o, al menos, será un punto importante de controversia.

A pesar de que la administración calderonista busca convencer a todos de que el yuppie Mouriño (Madrid, 1971), cumple a cabalidad los requisitos para ser titular de la política interna del país, en el Congreso de la Unión, legisladores de varios partidos -incluso de Acción Nacional- impugnarán su nombramiento, ya que no es mexicano por nacimiento, como establece el artículo 91 Constitucional: “Para ser Secretario del Despacho se requiere: ser ciudadano mexicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos y tener treinta años cumplidos”.

La Presidencia difundió en los medios que el adinerado Mouriño -cuyo padre, español por nacimiento, es dueño del equipo de futbol de España Celta de Vigo y un importante inversionista en el sector energético de México- recibió, el 2 de octubre de 1989, el certificado número 5419 de nacionalidad mexicana por nacimiento, por parte de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Sin embargo, hay una duda importante: ¿cómo pudo haber recibido ese “certificado de nacionalidad mexicana por nacimiento” en 1989, si la reforma que permite tal calidad fue aprobada hasta el 20 de marzo de 1997?

Se trata de un caso confuso, que delata la fragilidad y hasta contradicción de las leyes mexicanas, pues en la argumentación que da Mouriño, para legitimar su nombramiento, señala que su madre es mexicana por nacimiento y se ampara en el Artículo 30 Constitucional, que a la letra dice: “La nacionalidad mexicana se adquiere por nacimiento o por naturalización”. Luego en el apartado II de ese artículo se señala que son “mexicanos por nacimiento”: “Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos nacidos en territorio nacional, de padre mexicano nacido en territorio nacional, o de madre mexicana nacida en territorio nacional”.

Esta contradicción entre los requisitos para ser Secretario de Despacho y las opciones para ser considerado mexicano por nacimiento, serán el punto medular que presentarán los detractores de Mouriño, para intentar echar abajo su nombramiento. Ojo, en este interés no sólo están los opositores al PAN, sino incluso algunos albiazules.

Lo más grave del caso, más allá de las grillas partidistas, es que Calderón haya nombrado a un personaje cuyos negocios familiares están vinculados con la industria energética, a unos días del inicio de la discusión de la Reforma energética, en donde hay un sector de legisladores de todos los partidos interesados en permitir la abierta participación del capital privado en Pemex.

 

 

 

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