Sedesol, fábrica de votos
Lorenzo Delfín

Con su renuncia a la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Beatriz Zavala Peniche pudo haber dejado tras de sí a medio México jubiloso porque con ello abrió la posibilidad de que la política social funcione; la otra mitad, que realmente necesitó de su pericia, se quedó con las ganas de festejar porque con seguridad nunca supo que existió Zavala… ni la Sedesol.

Habrá también, sin embargo, quien no debe estar satisfecho. Como la clase política opositora al calderonismo, que sabe a la perfección que Zavala lleva en el sobaco el padrón de pobres del país para ponerlo a disposición de su partido, Acción Nacional, del que ya es funcionaria, para perfilar de una vez la estrategia electoral de 2009.

La yucateca, que defecciona de la administración pública federal luego de la desastrosa evaluación de que fue objeto durante el primer año del  actual gobierno, ha sido un duro paquete para Felipe Calderón, no sólo porque le ha dejado tullido su compromiso de campaña de maquillar la realidad social del país, sino porque es una pesada carga que le ha encajado Patricio Patrón Laviada como pago a los favores electorales que éste le dispensó cuando fue gobernador de aquella península.

Así, Beatriz Zavala resulta más útil alejada de Calderón, pero sí muy cercana al PAN, al que le sirve ya como mensajera-portadora de la información que, utilizada de manera conveniente, le asegurará votos y mayor número de diputaciones federales dentro de un año.

La estratagema no fue inesperada; es un reflejo del “talento” panista que ahora convierte en copia al carbón la estrategia desarrollada en el año 2006, cuando la entonces titular de la Sedesol, Josefina Vázquez Mota, de manera por demás descarada fue embutida en la campaña de Felipe Calderón para chantajear a la pobreza nacional mediante la inducción de manera selectiva del presupuesto social a cambio del voto.

El tiro, sin embargo, le puede salir por la culata al ahora Presidente y a su partido, para regocijo de sus adversarios. Y es que los hambrientos de este país que se le reproducen como moscas al presidente Calderón, sacan en claro que votar nuevamente a favor del PAN es hacerlo a favor de su opresor.

Un elemento adicional que conforta al antipanismo es la proyección de que Beatriz Zavala llevará a PAN toda la ineficacia de que hizo gala en la Sedesol.

Ansiosos por capitalizar los yerros de su rival político, los opositores a Felipe Calderón advierten que la estrategia social seguirá por el mismo rumbo errático con el nuevo secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, cuya accidental cercanía con el Presidente de la República desde el ITAM es destacada ahora como su “virtuosa (y al parecer única) capacidad”.

Peligro en puerta

Mientras el PRD y su obsesivo presidente legítimo aumentan la presión para evitar desde el Congreso de la Unión, que el Presidente de la República y el PAN concreten la reforma energética a favor de la enorme cauda de empresarios que se frotan las manos por despojarle al Estado el control de la generación y explotación de los recursos energéticos; el PRI en la Cámara de Diputados evidencia que está en la mejor disposición de negociar su revolucionario voto, por encima, incluso, de sus propios documentos partidistas que impiden a cualquier priísta renunciar a aquella reivindicación histórica.

No obstante, y en descargo de esa responsabilidad de gran magnitud, el PRI maniobraría por su cuenta bajo la certidumbre de que el PRD no es el muro de contención adecuado, sino ellos, los priístas, negados a compartir la ganancia política que se derive de la negociación.

 

 

 

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