Socialismo y comunismo
Ángel trejo

La palabra socialista fue usada por primera vez por Robert Owen en 1827 en un texto publicado en el Cooperative Magazine, en el cual describió sus doctrinas cooperativistas. La palabra socialismo, según la misma fuente (Historia del pensamiento socialista, de G. D. H. Cole), fue inicialmente utilizada en 1832 en el periódico La Globe, editado por seguidores de Claude-Henri de Rouvroy, el famoso Conde de Saint-Simón (1760-1825), otro de los famosos creadores del llamado socialismo utópico. Bernard Crick, de cuyo libro Socialismo proceden estos datos, dice que las ideas de estos hombres eran muy diferentes, pero compatibles en la connotación general que en 1830 se tenía del socialismo, el cual era concebido como un “sistema imaginario de sociedad que acentuaba lo social frente al egoísmo, la cooperación frente a la competencia, la sociabilidad frente a la autosuficiencia individual y el interés propio; controles  sociales estrictos sobre la acumulación y el uso de la propiedad privada; así como la igualdad económica, a lo sumo alterada con recompensas determinadas de acuerdo con méritos juzgados socialmente, o bien, con las necesidades de cada quien”.

El propio Crick aporta el origen de la palabra comunismo, la cual, según él, tuvo un origen más temprano en las gestas de la izquierda francesa que emergió de las huestes radicales de la Revolución Burguesa de 1789, específicamente del ideario de Francois Emille Graco Babeuf (1760-1797). El primero en usar este término habría sido Louis August Blanqui (1805-1861), un radical (hoy se le llamaría extremista) que proponía un orden social estrictamente igualitario de propiedad común al que llamó comunismo. Blanqui, quien pasó 33 de sus 75 años en la cárcel, propuso crear un “partido político, pequeño, resuelto y muy disciplinado” abocado a la toma del poder mediante un golpe de audacia y el manejo adecuado de las circunstancias, como habrían de lograrlo los bolcheviques rusos en 1917 con Vladimir Illich Lenin al frente. Pese a que Crick dice que “no era un hombre de ideas”, Blanqui rescató el término proletario, utilizado antes por Babeuf; creó el concepto dictadura del proletariado para denominar el gobierno de transición del capitalismo al comunismo y la fórmula de convivencia social postulada en el lema: de cada quien según su capacidad y a cada quien según su necesidad.

 

 

 

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